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Homenaje

Montserrat Torrent, la organista decana (y sorda), cumple 100 años: "La música es el mejor medicamento, todo lo demás falla en la vida"

Revive cada vez que se sienta al teclado y lo hace a diario en el órgano de estudio de su casa. Su salud ha superado todo tipo de obstáculos y sigue ofreciendo 30 conciertos al año. En este 2026, el trabajo se le acumula; ha recibido muchas invitaciones para conmemorar en vida su centenerario. Su próxima aparición será en el Museu de la Música, donde hará una pequeña actuación con motivo de la inauguración de la exposición 'Montserrat Torrent. A punt d’orgue'.

Montserrat Torrent: una lección de órgano

Montserrat Torrent: una lección de órgano / ZOWY VOETEN / VÍDEO: Z. VOETEN / M. TUDELA

Marta Cervera

Marta Cervera

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¿Qué le entusiasma más de este Año Montserrat Torrent que le han dedicado por sus 100 años que cumple el 17 de abril?

Hay muchas cosas, pero si he de destacar una me quedo con la inauguración del órgano de Sant Felip Neri que por fin estará acabado. Parecía una quimera. Hubo ocasiones que pensé que era una utopía volverlo a tener en activo. Pero ya han traído los últimos tubos, ¡que pesan 70 kilos!. Eso es algo que quedará para siempre en Barcelona, que tendrá un órgano realmente notable. Ahora ya hay algunos que lo son. Nada que ver con cuando puse en marcha la iniciativa para recuperar el de Sant Felip Neri. Después de la Guerra Civil los órganos históricos perecieron bajo las llamas durante el conflicto.

El panorama actual es mejor.

Nada que ver. El órgano de la Mercè está bien y también el de Sant Vicenç de Sarrià y el del Pi, pero estos dos últimos no están terminados. Pido que haya juventud que recupere el espíritu que yo tenía y que me llevó a hacer campaña para recuperar el de Sant Felip Neri. Se han de acabar de construir, no se pueden dejar las cosas a medias. Es triste que eso ocurra.

¿Qué día irá a ver su órgano terminado, el de Sant Felip Neri?

Cuando pueda. Tenía que haber ido justo al día siguiente de que se hubieran colocado los últimos tubos pero no pude. El cansancio me lo impidió. Estaba muy cansada. Bueno, el cansancio hoy en día es la nota diaria porque no paro. Tengo una agenda muy llena. El lunes he de ir a grabar a Berga. Quizás vaya el martes para verlo y, sobre todo para escuchar esos tubos que permitirán escuchar los graves, que darán una plenitud grandiosa al instrumento.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa. / Zowy Voeten / EPC

¿Cuál es el secreto para llegar tan lejos y con la cabeza clara, con curiosidad por seguir descubriendo cosas nuevas?

La ilusión por la música. En mi familia la gente vive muchos años y alcanza los 91 y 93. Pero ninguno ha alcanzado los 100 años. La ilusión lo es todo. Cuando uno se hace mayor la ilusión es importante. Mi madre pasaba muchas horas durmiendo, se hundió tras perder un hijo. Yo también he tenido estas tristezas pero he intentado superarlo. La música es el mejor medicamento, todo lo demás falla en la vida. Te apoyas en personas pensando que te serán fieles toda la vida y ves que no.

"La música es el mejor medicamento, todo lo demás falla en la vida"

¿A qué se refiere?

Hay gente que ha sido muy cariñosa y amable conmigo, que solía venir a verme con asiduidad y de repente desaparece. Son cosas que no entiendo pero ¿qué les vamos a hacer? Por suerte, te pones a tocar y te consuela.

¿Sus alumnos también se han contagiado de su entusiasmo?

Desde luego. Algunos tienen prestigio internacional y van por todo el mundo tocando. No es mérito mio sino suyo. Yo solo he puesto mi granito de arena. Uno siembra pero después aquello ha de dar su fruto.

Es la decana de los organistas ¿Cómo se ve la vida desde la cima de sus 100 años?

Hay cosas que no me gusta,n como esas personas a las que tanto has querido y ves que te han dado la espalda, sobre todo cuando me ha pasado con algunos discípulos a los que tanto apoyé. Eso me entristece mucho. Pero no quiero dejarme hundir, hay muchos otros que me apoyan y me quieren y vendrán a tocar en la maratón del día 18 en el Palau de la Música. Vienen organistas de Italia, Suiza, Holanda... Una cosa supera a la otra.

¿El órgano de Sant Felip Neri contará con temporada de órgano?

Seguro que habrá un ciclo de conciertos, de lo contrario sería un fracaso. Si se ha terminado es para hacerlo sonar y que sirva para quienes estudien en la Esmuc. Y para organizar conciertos, concursos, conferencias. Para tocar la música ibérica es ideal y también para la música universal. Esta dualidad era lo que buscábamos.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa. / Zowy Voeten / EPC

¿Qué piensa del órgano de la Sagrada Família, edificio concebido como instrumento sonoro?

Hace poco estuve allí grabando una pequeña canción de Mompou. Es impresionante cómo suena, te sientes empequeñecida ante aquel sonido. Suena bonito pese a ser un órgano modesto, nada grandioso. Pero estoy convencida que algún día habrá un gran órgano en la Sagrada Familia, algo que por desgracia yo ya no veré. Para eso debería vivir hasta los 200 y no llegaré.

¿Ver acabado el órgano de Sant Felip es el mejor regalo de aniversario?

Sin duda. A veces todavía me pellizco para creer que es verdad. ¡Me desanimé tantas veces pensando que nunca lo vería terminado! Piensa que la primera vez que escuché los sonidos graves de un órgano fue en Estados Unidos, no recuerdo ahora si en una Universidad de Carolina del Norte o del Sur. Pero sí recuerdo que me impresionó tanto aquel sonido que hasta sentí vértigo. Aquí no había dinero para hacer los órganos como se debía. Se reducía el diámetro de los tubos y el sonido era mucho más pequeño. Por eso cuando escuché aquello me pareció tan grandioso.

En el más de medio siglo de lucha por tener el órgano de Sant Felip Neri, ¿qué momento fue el más duro?

Cuando después de haber gastado las suelas de mis zapatos yendo de un despacho a otro pidiendo donaciones llegó un momento en el que dije basta. Ya no podía ir más con una bolsa a los conciertos porque la gente huía al verme. Y lo dejé. Hasta que un día vino el padre Antoni Serramona que era el Superior de Sant Felip y me dijo: "Esto no puede quedar así. Es el momento de volver a empezar". Él sabía que había previsto una donación mía para cuando muriera y me dijo que eso ni hablar, que había que hacer el órgano mientras estuviera viva. Me convenció. Hice la donación y detrás vinieron más ayudas. Últimamente la Generalitat ha sido espléndida. Nunca lo agradeceremos suficiente.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa. / Zowy Voeten / EPC

¿Cómo ve la situación de las mujeres hoy en comparación a usted, que fue pionera del órgano en Catalunya?

Ahora ya no hay problema para estudiar órgano si eres mujer. Hay muchas organistas y muy famosas que tocan por todo el planeta. Era absurdo decir que las mujeres no podían tocar el órgano como me dijeron a mí. Aquello fueron celos. Los hombres habían sido los reyes durante siglos y les dolió perder su domino sobre el instrumento.

Rosalía lleva una orquesta en su gira y la directora es precisamente una organista cubana formada en Alemania.

¡Qué curioso! No lo sabía y mira que lo leo todo de Rosalía. Hasta me haría ilusión ir a escucharla. Pero no sé si podría oírla bien y no quiero quedarme solo con las imágenes porque dicen que es muy expresiva y cautivadora.

"Me haría ilusión ir a escuchar a Rosalía"

¿Qué se pierde quien nunca ha escuchado un concierto de órgano?

Todo un repertorio. Es descubrir un mundo porque no es lo que se escucha cada día. Yo nunca había oído hablar ni de Cabezón, ni de Correa, nada. De Bach, sí porque tocaba pequeños preludios y fugas, obras muy diferentes muy bien hechas desde el punto de vista contrapuntístico. Quien escuche un concierto de órgano debe contar con una pequeña preparación donde se les explique que escucharán una música arcaica y recordar que los medios de los que disponían estos compositores eran muy limitados. Aún así, hicieron obras de gran intensidad, grandiosas y muy expresivas, ricas en todo tipo de contrastes. ¡No se lo pierdan!

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa.

Montserrat Torrent, organista centenaria, en su casa. / Zowy Voeten / EPC

¿Qué piezas son imprescindibles?

La 'Letanía de la Virgen' de Pablo Bruna, la encuentro preciosa y del mismo compositor y organista, 'El tiento falsas' que es una maravilla. Es como ver un cuadro tenebrista donde de repente aparece la luz.

La tecnología que ha permitido construir los órganos ha quedado superada en el XXI por la aparición de un mundo digital que permite crear todo tipo de sonidos con el ordenador. ¿Hemos ganado o perdido?

Ya sé que volveré a crearme enemigos, pero para mí los órganos electrónicos no son un órgano. Sería preferible darle otro nombre: máquina electrónica, por ejemplo. El órgano está constituido por tubos y viento. Si falta esto, no hay órgano. Me da mucha pena que vayamos hacia una sociedad cada vez más robotizada. A mí no me gustaría tener un robot en casa. Me horrorizaría tener una máquina que hiciera de ser humano. Y el órgano electrónico nunca será como un órgano de verdad.

"El órgano está constituido por tubos y viento. Si falta esto no hay órgano"

Gracias a una aplicación usted puede entender lo que le dicen leyendo en una pantalla porque está sorda, aunque habla, canta y sigue tocando. ¿Esta tecnología le ha cambiado la vida?

Desde luego, porque yo antes era una isla y ahora soy un continente. Me enteré de la existencia de esta aplicación gracias a un organista de Segovia cuando fuimos a grabar el último disco de Correa en Tordesillas, hará unos cinco años o seis. Tras la grabación cuando nos reunimos todos se dio cuenta que yo quedaba aislada completamente y se dedicó a buscar algo que me ayudara a conectarme con el mundo de nuevo. Se la he recomendado a muchísima gente.

Como Beethoven, la sordera no la ha apartado nunca de la música. ¿Cuál es el secreto?

Me he acostumbrado a escuchar la música en silencio. Cada mañana me levanto muy pronto y sin motor del órgano, que permite la entrada de aire para evitar despertar a los vecinos, toco y escucho la música que voy cantando voz por voz, siempre horizontalmente, fijándome en su recorrrido. Eso hace que cuando suena el instrumento se escuche fantástico. Pero cuando no suena, también lo escucho y cuando enciendo el motor estoy en el tono. No estoy perdida. Si estoy cantando un la es un la, no escuchar no me impide dar con la entonación correcta, no me confundo. Como los ciegos, los sordos también tenemos virtudes.

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