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A la última

Los tesoros de L'Arca Barcelona: el arte del encaje más allá de Rosalía y la Semana Santa

Ni reliquia ni tendencia pasajera. La puntilla vive un nuevo momento entre el fenómeno pop y la reivindicación patrimonial, pero su historia (y su futuro) se tejen mucho más allá de esos dos imaginarios. Una exposición en el Museu d’Arenys de Mar y una tienda 'vintage' del Gòtic de Barcelona lo confirman

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Rosalía, con la capa de encaje de Les Fleurs Studio de María Bernad, y varios vestidos de cine de L'Arca, en la muestra del Museu d'Arenys de Mar.

Rosalía, con la capa de encaje de Les Fleurs Studio de María Bernad, y varios vestidos de cine de L'Arca, en la muestra del Museu d'Arenys de Mar. / INSTAGRAM / @MARIA_BERNAD / BRUNA VALENÇA

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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El encaje ha pasado décadas encapsulado entre lo devocional y lo heredado. Asociado a mantillas, ceremonias religiosas (bodas, bautizos y comuniones) y tradición, parecía condenado a un lugar secundario en el imaginario contemporáneo. Sin embargo, su reciente irrupción en el escenario global, con esa capa 'vintage' de encaje que ha cubierto a Rosalía en su LUX TOUR, ha vuelto a situarlo en el centro de la conversación estética.

Los que han visto el 'show' en directo, o a través de los vídeos de Instagram o TikTok, habrán fichado esa pieza brocada en tono hueso. Pertenece al archivo de María Bernard, una de las 'influencers' de moda españolas con más pegada, y que han acabado convirtiéndose en diseñadora de su propia marca de ropa, Les Fleurs Studio (@lesfleurs_vintage). Buscadora de tesoros 'vintage' a los que sabe dar una segunda vida, su mejor baza es comercializar piezas únicas de gran valor artesanal. Ha recurrido a su armario hasta la mismísima Beyoncé, y ahora también el estilista Joe Carayol, que ha elegido esa bellísima puntilla para cubrir a Rosalía sobre el escenario.

El arte del encaje

Ese gesto conecta con un movimiento más profundo: la recuperación del arte del encaje como lenguaje vigente. Es en ese cruce donde también se sitúa la exposición 'Tresors de L'Arca. Dos segles fent de la punta un art', que acoge el Museu d'Arenys de Mar, en el Maresme (Barcelona) hasta el 27 de diciembre, y que propone un recorrido por casi dos siglos de historia del encaje en Catalunya.

"A medio camino entre el patrimonio textil y la cultura contemporánea", la muestra plantea el encaje no como un anacronismo, sino como un sistema de conocimiento en transformación constante. La puntilla catalana, con una fuerte implantación histórica en las poblaciones costeras, ha sido durante siglos símbolo de refinamiento, presente tanto en la indumentaria como en el ámbito doméstico.

L'Arca ha participado en producciones como 'Titanic', en varios encajes que vistieron a Kate Winslet en su papel de la icónica Rose.

L'Arca ha participado en producciones como 'Titanic', en varios encajes que vistieron a Kate Winslet en su papel de la icónica Rose. / Bruna Valença

Su elaboración exige precisión, técnica y una dedicación manual extrema. Cada pieza es el resultado de un proceso lento que condensa saber hacer, transmisión generacional y adaptación técnica. Un legado vivo que conecta pasado y presente, situando el encaje en una continuidad que trasciende modas.

Vestidos de novia

La historia que articula tanto la exposición como la propia tienda L’Arca, especializada en lencería y antigüedades, vestidos de novia, encajes antiguos y artesanía, y situada junto a la basílica de Santa Maria del Pi, en el barrio Gòtic de Barcelona, no es lineal, sino generacional. Arranca en la Barcelona del siglo XIX con la Casa Vives, uno de los grandes nombres en la producción y comercialización de blondas, presente en exposiciones internacionales y en pleno auge de la industria textil. Ese primer momento fija las bases de un saber hacer que combina artesanía e innovación.

Detalle de un encaje en una vitrina de la exposición.

Detalle de un encaje en una vitrina de la exposición. / Bruna Valença

El segundo capítulo llega ya en el siglo XX con Carmina Viñas, que introdujo una ruptura silenciosa. Tras su paso por París y el contacto con mercados de antigüedades, empieza a trabajar con tejidos antiguos desde una lógica distinta: no como piezas a conservar, sino como materiales a reinterpretar. Viñas fue, en este sentido, una emprendedora avanzada a su tiempo. Sus viajes a Ibiza durante los años 70, en plena efervescencia de la moda adlib [estilo bohemio y libre], consolidaron en ella una mirada que reivindica lo natural, lo artesanal y lo no industrial. Esa sensibilidad, trasladada a Barcelona, anticipó el interés actual por el 'vintage' y la reutilización textil.

"El encaje me ha hecho feliz y ha sido el centro de mi vida", reivindica Viñas.

Interior de la tienda L'Arca, en el barrio Gòtic de Barcelona.

Interior de la tienda L'Arca, en el barrio Gòtic de Barcelona. / Mercè Gost

La unión entre ambas tradiciones -la manufacturera de los Vives y la mirada contemporánea de Viñas- cristalizó en los años 80 con el vínculo entre Carmina Viñas y Carlos Balmes Vives, estableciendo un puente entre pasado y presente que define el ADN de L'Arca. Es en ese momento cuando el proyecto tomó forma como espacio híbrido: tienda, archivo y taller en el corazón del casco antiguo de Barcelona.

Tercera generación

Hoy, esa continuidad llega a una tercera generación, con Nina Balmes Viñas y Carmina Pairet Viñas, que dirigen L’Arca desde la calle Banys Nous, 20.

Carmina Viñas, en el centro, junto a Carmina Pairet Viñas y Nina Balmes Viñas (derecha).

Carmina Viñas, en el centro, junto a Carmina Pairet Viñas y Nina Balmes Viñas (derecha). / Bruna Valença

Uno de los ejes fundamentales del proyecto es el universo nupcial. L’Arca se ha consolidado como referente en vestidos de novia 'vintage', trabajando a partir de encajes, bordados y tejidos históricos que se adaptan a nuevas siluetas. Muchas piezas son únicas; otras combinan fragmentos de distintas épocas, en un ejercicio de reconstrucción textil.

Este tipo de propuestas responden a una búsqueda de singularidad frente a la uniformidad de la industria. Aquí, cada vestido implica un proceso de selección, intervención y ajuste. El encaje deja de ser un elemento ornamental para convertirse en estructura, en protagonista.

Un modelo de los vestidos de novia de L'Arca Barcelona.

Un modelo de los vestidos de novia de L'Arca Barcelona. / Mercè Gost

Salto al cine

Esta misma lógica explica su presencia en el cine. L'Arca ha participado en producciones como 'Titanic', 'Vicky Cristina Barcelona', 'El perfume' o 'Wild Wild West'. En la exposición, una imagen de Kate Winslet en 'Titanic' dialoga con encajes de L’Arca. Más que la autoría de un vestido concreto, su aportación se sitúa en los materiales: encajes y tejidos originales que contribuyen a la construcción visual de la película (de época).

El 'rincón del cine' de la exposición 'Tresors de L'Arca'.

El 'rincón del cine' de la exposición 'Tresors de L'Arca'. / Bruna Valença

El trabajo con departamentos de vestuario implica identificar la procedencia, técnica y cronología de cada pieza, activando un diálogo entre archivo y ficción. Así, tejidos con más de un siglo de historia vuelven a circular en nuevas imágenes, reforzando la idea de continuidad.

La exposición en el Museu d’Arenys de Mar articula este recorrido mediante piezas históricas, indumentaria, material documental y recursos audiovisuales, conectando los orígenes familiares con sus aplicaciones contemporáneas en la moda, el cine y la reutilización textil.

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