Novedad literaria | Sílvia Soler Escritora
Sílvia Soler imagina encuentros imposibles en su nuevo libro, como Mercè Rodoreda, Virginia Woolf y Natalia Ginzburg juntas
La escritora figuerense se sumerge, una vez más, en los recuerdos familiares y publica 'Érem tan joves', la evocación a través de la palabra de momentos capturados en fotografías de viejos álbumes familiares.

La escritora Sílvia Soler llega a Sant Jordi con novedad, 'Érem tan joves'. / Marina Camallonga / MARINA CAMALLONGA
El año 2022, Sílvia Soler (Figueres, 1961) publicó 'L'alegria de viure' dentro de la colección 'La joie de vivre', imaginada por la editora Ester Pujol, para el sello Univers. Desde entonces, Pujol le insistía en que hiciera otro, pero Soler esgrimía que necesitaba una idea para tirar del hilo. Finalmente, a finales del verano pasado la encontró. No sabía qué reacción podría tener Pujol porque, admite, "era una idea un poco extraña: un álbum de fotos sin fotos". La confianza entre las dos, cultivada con el paso de los años, llevó a buen puerto este ejercicio literario, a medio camino entre el recuerdo y la evocación, bajo el título 'Érem tan joves' (Univers, 2026).
¿Cómo ha ido este experimento?
Muy bien, escribirlo fue un placer total y absoluto.
¿Mirar álbumes de fotos no le despierta cierta nostalgia?
Me ha gustado mucho toda la vida mirarlos, pero reconozco que, por las circunstancias familiares, durante unos años sí que era un ejercicio con un punto de masoquismo. En cambio, ahora, que han pasado muchos años, al revés, cada vez me ha ido gustando más y, sobre todo en los últimos tiempos, me he aficionado a mirar los álbumes de mis padres, que son los de las fotos superantiguas, de cuando ellos eran jóvenes o pequeños y hay antepasados que tengo que deducir un poco quiénes son. He disfrutado muchísimo haciendo este libro porque había fotografías que tenía muy vistas, pero cuando te la pones delante para escribir, he acabado encontrando detalles que no veía o imaginándome cosas. Y, respecto a la nostalgia, hace tiempo que pienso que con el paso del tiempo se va transformando en algo casi agradable.
Para una escritora, la nostalgia puede ser un punto de partida interesante.
Totalmente. Para mí, los grandes temas, que además se interrelacionan, son el amor, la muerte, el paso del tiempo y la familia. Y estos cuatro se van mezclando y son, para mí, la base de la literatura o al menos la literatura que a mí me gusta tanto hacer como consumir como lectora. Ha sido, pues, un terreno de comodidad, una zona de confort, como dicen ahora. Me lo he pasado muy bien.
En el libro confiesa que todavía hace álbumes físicos.
Físicos, pero digitales. Mi hermana, en cambio, hace álbumes que llaman scrap y que parecen una obra de arte con fotografías de papel. Yo no, es digital porque no tendría tiempo para hacerlos y hago uno cada año para tenerlo todo guardado. Si no, tengo la sensación, y quizás me equivoco, de que todo esto de tener las fotos en la nube y en Google Fotos, primero que un día puede petar y lo perderemos todo y, si no, aunque no lo perdamos, no tienes aquello. A mí me da un poco de miedo. Encuentro que las fotografías que puedes tocar tienen otra fuerza. Sé que esto es de vieja (ríe) pero es así. Es lo mismo que con las cartas. A mí me encanta leer la correspondencia de autores muertos y no sé si en el futuro se harán libros con correspondencia de autores porque ahora la gente hablamos, como mucho, por correo electrónico, pero muchas veces por WhatsApp, todo esto se pierde. Entonces encuentro que vamos perdiendo cosas por el camino. Insisto en que es un discurso un poco conservador, pero es así.
Le dedica el libro a un fotógrafo anónimo que, en el año 1900, fotografió a sus tatarabuelos Joan Soler Mir y Antònia Rabert Trull, en Bàscara.
Cuando ya tenía el libro terminado, mi marido me preguntó si no pondría ninguna foto. Le dije que no porque la gracia era que fuera un álbum de fotos sin fotos. Pero me insistió en que la más antigua que teníamos guardada, la de los tatarabuelos, quizás tendría gracia. Lo consulté con la editora y decidimos ponerla al final. Fue entonces cuando volví a pensar cómo puede ser que en el año 1900, o quizás antes, este matrimonio de Bàscara tuviera la oportunidad de que los fotografiaran. Debía de ser muy excepcional. Me hizo gracia pensar en el fotógrafo que hizo esta fotografía y en todos los fotógrafos que durante toda la historia han ido haciendo este trabajo que es a la vez imprescindible y, además, muy creativo en realidad.
¿Cree, como Joan Fontcuberta y Xavier Antich, que recordamos aquellos instantes y no otros porque están fijados en una imagen?
Esto me despierta una contradicción. Dicen, con muy buen criterio, que la fotografía no juega a favor de la memoria sino al revés porque, primero, solo recordamos los momentos que tenemos en fotografía, y además la fotografía encapsula un momento determinado y no sabes nada de lo que pasaba y te borra todo el resto de memoria. Eso es verdad, pero a la vez también espolea la memoria porque si haces el ejercicio que he hecho yo, es decir, mirar la fotografía e intentar imaginar qué hay detrás y alrededor de la imagen, recuerdas momentos similares o la época que la envuelve. A mí me gustan las contradicciones y este libro está lleno de ellas.
A usted, las fotografías le han inspirado la palabra.
Es la frase famosa de "una imagen vale más que mil palabras" que para los escritores es bastante frustrante y que muchas veces es verdad, pero a la vez le puedes dar la vuelta. De aquella imagen fija, con la palabra, puedes derivar reflexiones, anécdotas, recuerdos o lo que convenga. Por lo tanto, también hay una cierta reivindicación de la palabra frente a la imagen que es lo que ahora domina.
"De aquella imagen fija, con la palabra, puedes derivar reflexiones, anécdotas, recuerdos o lo que convenga. Por lo tanto, también hay una cierta reivindicación de la palabra frente a la imagen que es lo que ahora domina"
En 'Érem tan joves' comparte recuerdos suyos y de los suyos, es como abrir una ventana a su mundo.
En 'L'alegria de viure' era la primera vez que hacía este ejercicio de memoria y cuando lo terminé me dio la sensación de que ya había volcado todo lo que yo quería compartir de mi vida. Para hacer otro libro de recuerdos, no diré de memorias, tenía que encontrar una fórmula para darle otra mirada.
¿La elección de las imágenes fue muy consciente o la dejó al azar?
Fue algo bastante curioso. En el momento en que decidí hacerlo hice una lista de las fotografías que yo pensaba que podían dar de sí para salir en el libro y la hice de memoria, de un tirón. Me salieron veinte o veinticinco fotografías que yo ya tenía en la memoria y me gustan especialmente, pero cuando revisé álbumes me salieron diez o quince más. Entre las que añadí hay una fotografía en la que estoy yo en la plaza Cataluña con mi padre. Yo tengo dos o tres añitos y estoy rodeada de palomas. Esta no es una fotografía que me guste especialmente, pero pensé que es muy de una época, que la gente de mi edad y de generaciones posteriores todo el mundo la tiene, al menos en Barcelona. Así, hay algunas motivaciones que no son estrictamente que la fotografía me guste aquella en concreto sino por lo que representa o por la historia que me permitía explicar.
Con el libro parece que haga como los programas de IA que animan las imágenes.
Cierto, yo hago este mismo ejercicio, pero en lugar de animar una fotografía antigua, que también es muy bonito, lo hago a través de la palabra, esa era la intención.
Este es un libro con pasajes muy ampurdaneses. Recuerda a su abuelo Patllari de 'can Cuca' de Bàscara, la abuela materna de 'can Poc Oli' de Palafrugell, pero sobre todo Figueres.
Yo soy ampurdanesa sin serlo, yo no he vivido nunca en Figueres, pero no es solo el hecho de haber nacido allí, que eso podría ser más anecdótico, sino que mis raíces y mi pasado y mi historia familiar, todo pasa en el Empordà. Era lógico que en el momento de revisar los álbumes apareciera. Si había una fotografía en la playa, pues, o era en L'Escala o en Palafrugell, donde íbamos, o la zuequería de mi abuelo en Figueres, los tatarabuelos en Bàscara. Después hay algunas de la familia que yo he creado y que ya son o viajes o en mi casa. Hay un poco de mezcla de todo pero, claro, hay mucha presencia del Empordà.
También unas cuantas referencias literarias como Elena Ferrante en un viaje a Nápoles.
Sí, de viajes literarios no he hecho tantos, pero sí que tengo pendientes como es el caso de Elizabeth Strout, que es de Maine, cerca de Nueva York, porque he leído tantas novelas ambientadas allí que tengo muchas ganas de ir, pero cae más lejos. La literatura también hace eso, te regala lugares y si los puedes ver, bien, y si no, como si los hubieras visto.
Cierra el libro con otro ejercicio, el de describir fotografías imposibles. En una recrea un encuentro sensacional entre Mercè Rodoreda, Virginia Woolf y Natalia Ginzburg.
Pensamos, con los editores, en añadir un plus al libro, que no fueran estrictamente fotografías reales comentadas. Así surgió esta idea. Estás las puramente imposibles como reunir a tres autoras que son de épocas diferentes y de países diferentes e imaginártelas juntas, hasta Anne Frank de adulta en la ONU o, una que me hacía mucha gracia, la del concierto de Freddie Mercury en Barcelona, que fue un momento muy especial para todo el mundo y también en mi vida particular. Si fuera ahora, todo el mundo habría sacado el móvil, pero en aquella época no teníamos móvil y, por lo tanto, aquello lo tienes en la memoria.
Finalmente, describe la fotografía soñada: un encuentro familiar entre los ausentes y los presentes.
Sí, la que, más allá de imposible, es la que querría que se hubiera producido por todo lo que hubiera representado y que hubiera sido posible. Mucha gente que ha leído el libro me ha comentado cuántas veces han pensado esto. Todos tenemos este sentimiento.
Es la mezcla del dolor más grande y el deseo más punzante.
Exacto. Aunque me sabía mal que un libro que está en una colección que se llama 'La joie de vivre', esta última tenga un pozo de tristeza, pero tenía muy claro que tenía que ser la última porque es la más representativa y la que es diferente a todas las demás.
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