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Entrevista

John Neumeier, coreógrafo, aterriza en el Liceu: "Nijinsky fue la primera superestrella de la danza del siglo XX"

El coreógrafo presenta en el Liceu 'Nijinsky by Neumier' con el Ballet de Hamburgo. La espectacular creación dedicada al bailarín que revolucionó el ballet. Cuenta con música de Chopin, Schumann, Rimski-Korsakov y Shostakóvich interpretada por la Orquestra del Gran Teatre dirigida por Jonathan Nott

Javier Monreal como Petrushka y Alexandr Trusch detrás, como Nijinsky en un momento de 'Nijinsky by Neumier'.

Javier Monreal como Petrushka y Alexandr Trusch detrás, como Nijinsky en un momento de 'Nijinsky by Neumier'. / Kiran West

Marta Cervera

Marta Cervera

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El aplaudido coreógrafo John Neumeier (Milwaukee, EEUU, 1939) ofrece en el Liceu 'Nijinsky by Neumeier' con el Ballet de Hamburgo, compañía que dirigió entre 1973–2024 antes de dejarla en manos de Demis Volpi. Este espectacular ballet en dos actos estrenado en el año 2000 llega por fin a Barcelona. El Liceu despide su temporada de danza con cuatro funciones de esta pieza que retrata la genialidad y la locura de esta leyenda que bailó en público por última vez en un hotel en Suiza en enero de 1919. 

Vaslav Nijinsky es una figura fascinante. Tuvo una corta pero intensa carrera que revolucionó la danza. ¿Qué representa para usted?

He pasado toda mi vida interesado Nijinsky. Fue la primera superestrella de la danza del siglo XX, un bailarín extraordinario. Muchos roles fueron creados para él. Y él, aunque no lo necesitaba, también creó obras y no buscó en ellas su propio lucimiento sino que experimentó y trabajó con un concepto diferente. En 'La siesta de un fauno' lo que hace es un movimiento completo en sí mismo, una coreografía de principio a fin. Fokine, coreógrafo de los Ballets Rusos con quien trabajó, dejaba margen a la improvisación pero en las obras que bailaba Nijinsky cada movimiento esta diseñado y determinado por él: Nijinsky fue el padre de la danza moderna.

¿Qué fue lo más difícil a la hora de crear esta obra-homenaje a Nijinsky?

He estudiado su figura y su historia desde los 12 años. Lo más complejo para mí fue decidir organizar toda la información que tenía para plasmar en danza una figura como la suya, con personalidades múltiple. Un bailarín andrógino, el primero que apareció vestido de rosa sin dejar claro si era hombre o mujer, capaz de fascinar tanto mostrando su cara más sexy en 'Scheherezade' , como mostrando la profundidad del alma humana en el rol de marioneta en 'Petrushka' que bailó cuando tenía 22 años.

Un momento de 'Nijinsky by Neumeier'.

Un momento de 'Nijinsky by Neumeier'. / Kiran West

¿Cómo encajar sus facetas y su historia personal marcada por la esquizofrenia que le apartó de los escenarios a los 28 años?

Por un lado opté por contar con un bailarín que representa al personaje de Nijinsky y su evolución mientras que otros encarnan los diferentes roles que bailó y que marcaron su carrera. De esta manera puedo mostrar toda la paleta de colores de su personalidad.

¿Qué suelen preguntarle más los bailarines deben interpretarlo?

A diferencia de los actores, los bailarines no suelen preguntar demasiado. En la danza se trabaja desde el interior. La danza es la expresión del alma. Es algo vivo que transmite emociones. Primero has de sentirlo luego podrás describirlo.

¿Suele acompañar al Ballet de Hamburgo cuando montan sus obras?

Me gusta estar, especialmente si hay bailarines que debutan rol creo como en este caso ocurre con algunos. No vengo a ver mis obras para admirar el trabajo sino porque pienso que siempre se puede hacer mejor. Suelo hacer cambios y adaptar mis obras porque la danza es algo vivo que tiene que removerte por dentro.

Alexandr Trusch como Nijinsky y Anna Laudere como su hermana Romola Nijinska, en 'Nijinsky by Neumeier'.

Alexandr Trusch como Nijinsky y Anna Laudere como su hermana Romola Nijinska, en 'Nijinsky by Neumeier'. / Kiran West

¿Cómo imagina el futuro de la danza?

No tengo dotes de adivinador. Vivo el presente, cada día estoy ensayando o viajando para montar coreografías. No pienso en el futuro sino en el momento presente.

¿Con la revolución tecnológica y los robots se revalorizará este arte?

Lo especial de la danza es que cada función es única, cada noche es diferente. Es un privilegio ver bailar, algo que nos recuerda lo que somos. En este sentido la danza cobrará cada vez más valor en una sociedad donde el avance de la IA no sabemos qué nos deparará.

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