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Novedad editorial

La historia de Joan Vinyes, el cura de L'Escala que colgó los hábitos por amor en plena posguerra

El libro 'Memòries d’un capellà apòstata' (Gavarres) rememora el primer caso de secularización en la Girona del franquismo, en el año 1950, un acto honesto y valiente, pero también traumático, que sacudió la estructura de la Iglesia y traspasó fronteras haciéndose eco, incluso, la cadena británica BBC.

La sala del Afolí de la Sal se llenó para la presentación.

La sala del Afolí de la Sal se llenó para la presentación. / CRISTINA VILÀ

Cristina Vilà Bartis

L'Escala
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El 1 de octubre del año 1950, a Joan Vinyes Miralpeix (Anglès, 1918-Barcelona, 2009) le debió de quedar grabado en la memoria a fuego. Fue el día que, en el transcurso de la primera misa del domingo, a las siete de la mañana, compartió con los feligreses presentes en la iglesia de Sant Pere de l’Escala, donde ejercía de cura, "la verdad": dejaba el ministerio sacerdotal. Más tarde, se sabría que lo hacía por amor —se había enamorado de una componente de la coral parroquial Oreig de Mar, la escalense Maria Assumpció Vilà (1924-1988), con quien acabaría casándose—, pero también por desencanto con la Iglesia católica.

La noticia corrió como la pólvora y fue el inicio de un calvario para la pareja, que se vio obligada a marcharse de L’Escala y refugiarse en la anónima Barcelona, donde Vinyes, gracias a su culta formación, trabajaría para diferentes editoriales como corrector, redactor y traductor. Esta historia, marcada por la moral de la época, traspasó fronteras y se hizo eco de ella, incluso, la cadena británica BBC. Ahora, sus hijos Joan, Ramon y Josep Maria han querido rendir homenaje a los padres recuperando aquellas vivencias a través de la voz del propio Joan Vinyes, quien dejó por escrito su evolución personal y religiosa. El libro, titulado 'Memòries d’un capellà apòstata' y publicado por Editorial Gavarres dentro de la colección "Temps d'ahir", se presentó hace poco en el Alfolí de la Sal de l’Escala, un acto colectivo de restitución del todo necesario.

Boda de Maria Assumpció Vilà i joan Vinyes, el año 1952

Boda de Maria Assumpció Vilà i joan Vinyes, el año 1952 / ARCHIVO FAMILIAR VINES VILÀ

El editor Àngel Madrià era consciente de la significación de aquella primera presentación, que solo se podía hacer en L’Escala, y agradeció, de entrada, a la familia "la valentía, osadía y voluntad de hacer pública esta historia tan dura y compartirla". La situación, confirmó Madrià, "sacudió de una manera terrible la estructura de la Iglesia católica en Cataluña", que buscó quitarle importancia al hecho. El editor aseguró que él, personalmente, todavía no se explicaba cómo Vinyes había decidido hacerlo público, no esconderse de ello, si era plenamente consciente de la repercusión que tendría. De hecho, fue el propio notario de L’Escala quien se lo aconsejó. Josep Maria Vinyes Vilà, uno de los hijos y curador de la edición, tenía clara la respuesta: "El amor. Creo que fue muy valiente, pero un poco ingenuo, porque pensaba que la Iglesia lo ayudaría". Fue todo lo contrario e, incluso, "pasaron penurias".

Josep Maria Vinyes, muy emocionado, aseguró que su padre, en los escritos que dejó y que él ha revisado con mucho cuidado —algunos bajo seudónimo— "habla de su vida sin ánimo de venganza y con un texto precioso. Él conoció y vivió situaciones excepcionales y el texto es muy rico y permite muchas lecturas". Dio fe de ello leyendo tres fragmentos "fundamentales" que daban claves sobre los motivos que lo llevaron a dejar el sacerdocio. Los tres fragmentos estaban vinculados al paso del padre por L’Escala, pueblo donde llegó en el año 1946 con el título de rector de Empúries, el más joven de la diócesis, pese a quedar bajo el control del rector mosén Joan Roura. Antes de instalarse en L’Escala, Joan Vinyes había vivido momentos muy duros. El estallido de la Guerra Civil Española lo sorprendió siendo un aspirante a cura en la Universidad Pontificia de Comillas, se escondió en la casa familiar, en 'can Peix', y, cuando fue llamado para ir a luchar, desertó. Pese a ello, vivió matanzas de curas a manos de ambos bandos.

Joan Vinyes dirigiendo el coro Oreig de Mar de l'Escala, año1949.

Joan Vinyes dirigiendo el coro Oreig de Mar de l'Escala, año1949. / JOAN LASSÚS/ARCHIVO HISTÓRICO DE L'ESCALA

El primer fragmento leído por su hijo, que da argumentos al paso que dio, era muy significativo y evocaba la intensa actividad social y cultural de mosén Vinyes en L’Escala, pero también la inmensa soledad que sufría "añorando la vida de la gente normal (...) acompañados de familia e hijos". Los curas, añadía, "eran los seres más míseros de nuestro tiempo porque ni llegaban a tener aquella compañía de la que ni los más desafortunados carecen". Su hijo Josep Maria argumentaba que el padre había quedado huérfano a los dos años y que había tenido "una infancia bastante dura". Además, a los once años fue interno al seminario colegio de Santa Maria del Collell, donde estudió filosofía y música. "La falta de un afecto marcó mucho su carácter", confirmó. Cabe decir, además, que él no quería ser cura, se lo impuso la familia. Era el segundo hijo y su padre era médico.

Eludir la hipocresía

El caso de mosén Joan Vinyes resonó durante mucho tiempo entre la sociedad escalense. Tanto que, incluso, como recordó el historiador y presidente de la Agrupació Avi Xaxu, Jordi Gallegos, "las malas lenguas" hicieron correr un dicho "de gran crudeza" que todavía hoy él recuerda: "En el pueblo de L'Escala, hay una tal Vilà que con su aire diabólico ha hecho salir de los hábitos a un pobre cura". Tras este dicho malintencionado, había toda otra realidad que estas memorias desvelan. Cuando Joan Vinyes colgó los hábitos, recibió presiones para que volviera a ser cura. Su hijo explicó que "uno de los argumentos que más usaron, por parte de la propia Iglesia, es que lo más normal era tener una manceba y que no tenía por qué renunciar al sacerdocio".

Con esto, Joan Vinyes estaba absolutamente en desacuerdo. Para él, Maria Assumpció fue la luz de su vida. "Sin ella, su apoyo, su entereza y coraje yo no me habría visto nunca con ánimos de decir adiós a treinta años marcados, desde sus inicios, por la más absoluta sumisión a la autoridad de la Iglesia. Sin Maria Assumpció me habría dejado arrastrar por el proceso de desencanto de las estructuras eclesiásticas y me habría abandonado a la vulgaridad de una conducta hipócrita. Si yo no me veía capaz de mantenerme célibe, no podía prescindir de mujer, podía presentarla como mi hermana o mi ama de llaves". En el texto, Joan Vinyes reconoce que "la quise de todo corazón y ella me quiso con todas sus fuerzas, y fue esta unión sentimental la que decidió el cambio de mi existencia. A una mujer que quieres de verdad no la puedes convertir en una prostituta".

Una Iglesia universal

Según Josep Maria Vinyes, su padre "sufrió persecución". El intento de frenarlo, que se demostró inútil, fue casándose con Maria Assumpció por la iglesia protestante que, por aquel entonces, no estaba prohibida y era tolerada. Aunque el casamiento no tenía validez le servía para "confirmar su compromiso". Así, cuando Joan Vinyes renuncia a la fe católica, encuentra refugio durante unos años en la Iglesia Bautista. Más tarde, decidió volver al catolicismo aunque "él creía en otra Iglesia no tan jerarquizada, natural y más centrada en Jesús, una Iglesia donde tuvieran cabida todos los cristianos, también los judíos e, incluso, los musulmanes; él creía en una iglesia universal", aseguró Josep Maria Vinyes quien, tanto él como sus hermanos, se enteraron del pasado como cura de su padre por casualidad mirando un álbum de fotografías que los padres tenían guardado en la estantería más alta. "Yo nunca se lo dije a nadie de manera natural hasta que fui mayor, me daba apuro", aseguró Josep Maria Vinyes quien hasta que no tuvo diez años no supo que no estaban bautizados. Los padres les dieron a elegir y los bautizaron: "¿Qué íbamos a hacer en aquella época?, no teníamos alternativa".

'Memòries d'un capellà apòstata'

Autor: Joan Vinyes (Josep Maria Vinyes, curador)

Editorial: Gavarres

Páginas: 296

Precio: 20 euros

M. Assumpció, la culpable

Durante la presentación, la archivera e historiadora Lurdes Boix describió el libro como "valiente y sincero, con reflexiones de una persona que se interroga sobre la vida". Destacó la calidad y didáctica del texto. A su juicio, "debería estar en las escuelas para que los jóvenes entiendan qué representaba una dictadura en su punto álgido y la España de la posguerra". Lurdes Boix reconoció haber disfrutado con la lectura, sobre todo los pasajes escalenses como cuando afirmaba que L’Escala le "parecía la villa más democrática de todas las que había conocido". En este sentido, Joan Vinyes tenía amigos comunistas. Durante su intervención, Boix recuperó testimonios de gente que lo había conocido y tratado como Dolors Poch, quien hizo la catequesis con mosén Vinyes. Fue cuando tenía diez años cuando tuvo lugar el episodio ahora recordado. Poch recordó a mosén Vinyes como "la luz dentro de lo que vivíamos, con todo tipo de actividades y excursiones, un hombre abierto a todo". La historiadora no ocultó que en L’Escala le hicieron "boicot a Maria Assumpció dejando de saludarla, volviéndole la cara y culpándola de todo". Según Boix, "no se entendió el acto, fuera de los amigos y la buena gente; lo vieron como algo malo".

Por su parte, Jordi Gallegos describió el episodio como "traumático" y todavía pendiente "de cerrar" en L’Escala. Para él, aquello que "propició el amor" entre Joan Vinyes y Maria Assumpció Vilà fue la música. También recordó que la apostasía de Vinyes no fue la única en L’Escala. Otra llegó muchos años después, pero la "repercusión fue completamente diferente". Según él, las memorias "muestran a un Joan inquieto, radical, consecuente, en busca de una autenticidad, una fidelidad a la figura de Jesús, tanto en la Iglesia católica como en el protestantismo". Pero también sirven para "hacer justicia" a los dos protagonistas de esta historia.

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