Entrevista
Carlota Gurt: "En Barcelona yo no hablé en castellano hasta que tuve 12 años. Hoy en día eso es ciencia ficción"
La escritora catalana explora sequías profesionales, amorosas, sociales y colectivas en 'Els erms', novela con la que ganó el Premi Llibres Anagrama
Carlota Gurt gana el premio Llibres Anagrama

Carlota Gurt, fotografiada en la sede Anagrama antes de la entrevista / MANU MITRU

Carlota Gurt (Barcelona, 1975) viajó a Sau y se vio reflejada no en el azul tornasolado del pantano, sino en las cicatrices arenosas de un paisaje lunar azotado por la sequía. De aquella desolación surgió 'Els erms', novela con la que ganó el último premio Llibres Anagrama y cambió de casa editorial después de tres libros en Proa, parte de Grup 62. En ella, la autora catalana alienta el improbable encuentro entre Ramona y Faust, extraña pareja hermanada en la desilusión, en la sequía extrema, que cruzará sus caminos un 24 de diciembre en el parador de Sau. El resultado, asegura la autora de 'Biografia del foc', es una novela "expansiva, intensa y enfática". Como ella misma, vamos. "También hay oscuridad y soledad, que es una cosa que también es muy mía, y un cierto sentido del humor, una ironía sobre las cosas. Yo creo que soy bastante así", detalla.
¿Por qué la sequía como escenario?
Porque un día fui al pantano de Sau y tuve la sensación de que yo estaba así, vacía y seca, que no tenía ni mucha alegría ni demasiada ilusión. Así que pensé en explorar todas las sequías posibles: la profesional, la amorosa, la social, la colectiva del país... También la climática, claro.
¿Vivimos entonces en época especialmente árida?
Sí, ¿no? Estamos un poco en un desierto, haciendo la travesía del desierto, pero no sabemos a dónde tenemos que llegar. Ese es el problema.
Estamos haciendo la travesía del desierto, pero no sabemos a dónde tenemos que llegar"
'Els erms' llega justo cuando los pantanos vuelven a estar llenos y casi nadie habla ya de la sequía climática.
Yo creo que es muy conveniente, incluso mejor, porque ahora que la sequía queda lejos parece que literariamente puede ser más interesante, precisamente porque ha dejado de ser tan real. El otro día el señor que sale en la cubierta me envió una foto del pantano y me dijo: "No se ve ni la punta del campanario". La última vez que fui a Sau estaba al 3%.

Gurt, fotografiada antes de la entrevista / MANU MITRU
Los dos protagonistas, Ramona y Faust, no podían ser más diferentes. Articulista y 'podcaster' ella, responsable de la prensa él.
Al final, por muy diferentes que seamos, todos nos parecemos. Nos mueven cosas muy similares. Cuando comprendes al otro, puedes conectar con cualquier persona. Yo cuando tenía 19 años trabajaba en bares de copas para sacarme un dinero y conectaba mucho con la gente que trabajaba conmigo, que era un mundo muy diferente… El mundo te va expulsando hacia los extremos pero, en el fondo, cuando te acercas a la gente, todos nos podemos entender.
Desde el primer momento queda claro que entre Ramona y Faust no va a haber ningún tipo de relación carnal.
Eso para mí era muy importante, porque cuando cuando el lector ve que hay una pareja protagonista es bastante probable que juegue con la hipótesis de hacia dónde irá la relación. Al final, cuando leemos siempre hacemos hipótesis, esa es la gracia. Pero como no es una novela de amor ni de sexo, tampoco quería que fuese una decepción.
Un poco de amor sí que hay, ¿no?
Bueno, yo no lo llamaría amor. Hay una especie de humanidad, de mirar al otro e interesarse por él sin que haya una voluntad sexual o sexoafectiva.
En ‘Els erms’ tenemos un Faust y también un Mefistófeles. Un poco diabólico, la verdad.
Es que Faust vive atrapado en una especie de maldición familiar, porque la herencia siempre es una maldición. Para Ramona también. Todos venimos de donde venimos, y eso es una especie de maldición de la que cuesta liberarse. Especialmente a Faust, a quien incluso el nombre le queda grande. Además, es una persona que vendería el alma por encontrar la alegría y la felicidad.
El retrato de la Barcelona que aparece en la novela no es demasiado esperanzador. ¿Tristeza o resignación?
Me entristece bastante esa sensación de que Barcelona es una ciudad abocada a la apariencia, a venderse. Yo me fui al Empordà y cuando volví al cabo de 17 años pensé: ¿pero qué ha pasado ? Los expats, el servilismo turístico, la lengua… En Barcelona yo no hablé en castellano hasta que tuve 12 años. Hoy en día eso es ciencia ficción. Tampoco es que yo pueda hacer nada, pero es algo que me inquieta.

Entrevista con la escritora Carlota Gurt / MANU MITRU
Destaca que ha visitado todos los escenarios de la novela, desde la presa y el parador de Sau al punto exacto de la línea del AVE en el que se queda parado el tren en el que viaja Faust. ¿Por qué es importante?
¿Por qué me lo tengo que inventar si existe la realidad? Lo que tiene que hacer la literatura es dar una versión literaria de la realidad. La mayoría de escritores supongo que se lo inventan, pero yo tengo la manía de que los libros sean reales, por mucho que sea una ficción porque, evidentemente, yo no soy Ramona.
Entre la sequía y el tren averiado le ha salido una novela muy de país.
Una de las cosas que hago en este libro que no hacía en los anteriores es mirar un poco hacia fuera. Se mira mucho dentro de los personajes, sí, pero la idea también es salir de ahí y mirar Barcelona, la lengua, la obsesión estética, las pantallas…
¿Sabía ya mientras la escribía que esta sería la novela del cambio de editorial?
Me rondaba la idea desde hacía tiempo, pero no acababa de decidirme porque, bueno, es complicado tomar la decisión; no sabes si te equivocas. Pero cuando la estaba escribiendo ya empecé a ver que sí que quería irme, aunque tampoco sabía adónde. Ahora tengo la sensación de que quizá en Anagrama está más mi público natural. Proa tiene libros muy buenos, pero no sentía que encajara. Un grupo grande funciona de otras manera. Los criterios económicos rigen en todas partes, porque aquí, en esta casa, tampoco hacen caridad, pero bueno, hay ciertas cosas que funcionan de otra manera.

'Els erms'
Carlota Gurt
Anagrama
248 páginas
18,90 euros
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