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Club de Estilo

Ni armario ni escaparate: así imaginan el diseñador Juan Avellaneda y el interiorista Ricard Trenchs el vestidor perfecto

La pareja creativa prepara para la nueva cita cultural Ecléctica Barcelona una suite con vestidor que podrá visitarse del 4 al 13 de junio en el Círculo Ecuestre. En esta charla desvelan qué debe tener hoy este espacio capital de una vivienda y las soluciones para pisos pequeños

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Encuentro con el diseñador Juan Avellaneda y el interiorista Ricard Trenchs, en el estudio de este en Barcelona, el pasado jueves.

Encuentro con el diseñador Juan Avellaneda y el interiorista Ricard Trenchs, en el estudio de este en Barcelona, el pasado jueves. / MANU MITRU

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Se habían visto hace años, casi en una escena de película. "Íbamos en un avión y que casi nos matamos todos", recuerda entre risas Juan Avellaneda. El diseñador de moda mira a Ricard Trenchs y ambos reconstruyen aquel encuentro remoto con la ligereza de quien retoma una conversación pendiente. "Hace tiempo que nos conocemos pero es verdad que no hemos vuelto a coincidir", añade el interiorista. Hasta ahora, que los ha reunido Ecléctica Barcelona, el proyecto cultural que empareja a creadores y diseñadores para imaginar, en clave expositiva, una casa de 12 estancias. La de ellos será una suite con vestidor. Y no será una cualquiera.

El reencuentro tiene algo de simbólico. Por un lado, Avellaneda, rostro reconocible del universo 'lifestyle', con una estética tan definida como fácilmente identificable. También su propio vestidor forma ya parte de esa narrativa pública: quienes le siguen en redes lo han visto muchas veces grabarse allí, entre zapatos y prendas perfectamente ordenadas, como si ese refugio privado fuera a la vez escenario y declaración de intenciones. Por otro, Trenchs, arquitecto e interiorista, y uno de esos nombres que entienden el espacio no solo como funcionalidad, sino como atmósfera. Entre sus últimos aclamados trabajos, Eldelmar, el nuevo restaurante de los hermanos Torres en Barcelona, Premio Interiores 2025 al mejor Proyecto Gastronómico.

Ahora ambos se enfrentan a una estancia que podrá verse del 4 al 13 de junio en el Círculo Ecuestre, dentro de la primera edición de Eclèctica Barcelona. Y, desde el principio, dejan claro que un vestidor perfecto no es simplemente un lugar donde guardar ropa. Tiene más que ver con la identidad, con el ritual, con la manera de habitar una casa y de habitarse uno mismo. "Yo creo que es más cómo vivimos", apunta Avellaneda. Trenchs recoge la idea y la afina: "Yo creo que más que cómo vivimos, es cómo somos". Probablemente ahí esté la mejor definición posible. Un espacio de vestirse habla del gusto, sí, pero también del orden, de la rutina, de la intimidad y de ese pequeño placer privado que consiste en prepararse para salir al mundo.

Barcelona 09/04/2026 Icult. Entrevista con el diseñador Juan Avellaneda y el interiorista Ricard Trenchs sobre la construcción del vestidor perfecto. (dentro del proyecto Ecléctica BCN - capital arquitectura9. La cita es En Trenchs Studio. Mallorca 310. AUTOR: MANU MITRU

Juan Avellaneda y Ricard Trenchs se encargarán de la suite con vestidor de Eclèctica Barcelona en el Círculo Ecuestre. / MANU MITRU / EPC

¿Y si no hay metros?

La reflexión cobra todavía más sentido en una ciudad como Barcelona, donde los metros no siempre acompañan al deseo. Antes incluso de hablar del vestidor ideal, ambos aterrizan la conversación en la realidad de los pisos pequeños. ¿Se puede seguir aspirando a un vestidor cuando no hay espacio para uno? Para ellos, sí. Aunque sea a pequeña escala. "Incluso en pisos muy pequeños, a la gente le pone el tener aunque sea un rincón de vestidor", dice Avellaneda. No hace falta una habitación entera: basta con pensar bien ese rincón íntimo. Quizá la ropa quede más recogida, pero "los complementos como bolsos, joyas y zapatos pueden mostrarse en una balda abierta, una estantería ligera o un módulo bien resuelto", coinciden. Lo importante no es tanto el tamaño como la sensación de ritual.

En el caso de Avellaneda, ese ritual tiene mucho de puesta en escena. "Yo necesito una paz visual", confiesa. Y, paradójicamente, esa paz no pasa por esconder, sino por mostrar. "Tengo todo a la vista, porque a mí me gusta que sea un poco como una tienda". Su idea del vestidor abierto se aleja del cuarto oscuro y cerrado: necesita ver, reconocer, elegir. Quizá por eso, en su caso, este universo personal ha terminado siendo también una extensión de su trabajo. "Es casi un set de rodaje", admite.

Fórmula abierta

Trenchs coincide en que no existe una única receta para el vestidor perfecto, porque cada persona lo vive de una manera distinta. Hay quien necesita verlo todo y quien solo encuentra calma si todo queda oculto tras puertas impecables. Pero si tuviera que fijar un principio, lo tiene claro: "Un vestidor para mí es abierto". Y añade una frase que condensa toda una filosofía: "A partir de cuando te quedas en una sala con armarios a los lados, ya para mí no has entendido el concepto de vestidor". Ahí se dibuja la verdadera diferencia entre armario y vestidor: no es una cuestión de lujo, sino de experiencia.

Barcelona 09/04/2026 Icult. Entrevista con el diseñador Juan Avellaneda y el interiorista Ricard Trenchs sobre la construcción del vestidor perfecto. (dentro del proyecto Ecléctica BCN - capital arquitectura9. La cita es En Trenchs Studio. Mallorca 310. AUTOR: MANU MITRU

Avellaneda y Trenchs, durante la entrevista. / MANU MITRU / EPC

Porque el vestidor perfecto quizá no sea el más grande, pero sí el que mejor resuelve la vida diaria. El que permite ver, combinar, decidir y disfrutar del gesto de vestirse. "Tienes que poder ver todo", insiste Avellaneda. Si no, la ropa desaparece, cae en el olvido, deja de formar parte de la conversación diaria con uno mismo. En su caso, además, el orden de la ropa tiene una dimensión casi emocional. "Ordenar la ropa... me da como una paz mental". Él la tiene clasificada por colores, confiesa.

Fusionado con otros espacios

Por eso este espacio de arreglo ya no vive aislado. Cada vez se piensa más cerca del baño, de la zona de cuidado, de ese tiempo íntimo en el que uno se viste, se perfuma y se prepara. "El vestidor se junta con el baño..., por la parte de ese proceso de arreglarse", resume Trenchs. Avellaneda remata con otro detalle: "Yo, además, lo perfumo". En su casa hay fragancias colocadas en puntos altos para que, al pasar, el espacio conserve una huella concreta. No es exceso. Es atmósfera.

Si Trenchs tuviera que elegir una condición irrenunciable, sería la luz natural: "Para mí es básico". No solo porque ayuda a elegir mejor la ropa o a afinar los colores. También porque cambia la percepción del espacio, rebaja la solemnidad y lo vuelve más habitable.

De cine

La propuesta que ambos preparan para Eclèctica Barcelona partirá de esa idea, aunque llevada a una dimensión más escenográfica. Han imaginado una suite con vestidor de atmósfera envolvente, con moqueta verde, madera, espejos, vitrinas y una cierta pulsión setentera, pensada para exponer piezas de la nueva colección de Avellaneda y dialogar con la joyería de Unión Suiza. No será un vestidor puramente doméstico, sino una versión aspiracional y expositiva, casi cinematográfica.

Al final, el verdadero lujo no estaba en los metros, ni en los estantes, ni siquiera en las piezas expuestas. Estaba en otra parte: en la idea de un vestidor pensado para hacerte la vida más fácil, más bella y un poco más tuya. Ni armario ni escaparate, entonces. Más bien un refugio privado con luz natural, orden visual y personalidad propia. Un espacio íntimo, aspiracional y muy contemporáneo que confirma algo sencillo: a veces la elegancia empieza justo ahí, en el lugar donde uno se prepara para salir a escena.

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