Entrevista
Albert Velasco: "Aragón fue a por Sijena con toda la artillería y Catalunya con pistolas de agua"
Doctor en Historia del Arte y uno de los estudiosos que más saben sobre los litigios patrimoniales entre Aragón y Catalunya publica 'Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema' (Pòrtic) , donde repasa todas las caras del conflicto

Albert Velasco, historiador del Arte y experto en el conflicto de Sijena. / Jordi Cotrina

Albert Velasco (Lleida, 1976) es doctor en Historia del Arte y uno de los estudiosos que más saben sobre los litigios patrimoniales entre Aragón y Catalunya. Acaba de publicar 'Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema' (Pòrtic), un extenso repaso tan ameno como riguroso de todas las caras del conflicto de las pinturas murales que, según una sentencia, tienen que volver al monasterio y, según los expertos, es harto imposible que aguanten el traslado por su fragilidad.
El ‘Guernica’ no puede moverse y las pinturas murales, sí. ¿Una doble vara de medir?
Lo he dicho muchas veces, si la Dama de Elx estuviera en Barcelona, ya habría vuelto a Elx. Y si las pinturas de Sijena estuvieran en Madrid no habría litigio porque Aragón no las reclamaría. Hay informes en contra de trasladar el ‘Guernica’ desde los años 90. El Ministerio de Cultura y el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) siempre han sido muy contundentes dejando claro sus problemas de conservación. Lo mismo hicieron en su momento con la Dama de Elx. No se entiende que el ministerio y el IPCE hayan tenido opinión sobre estos dos casos y no la tengan sobre las pinturas de Sijena.
Si la Dama de Elx estuviera en Barcelona, ya habría vuelto a Elx. Y si las pinturas de Sijena estuvieran en Madrid no habría litigio
¿No se han pronunciado?
Es inaudito lo que está pasando. Estamos ante uno de los problemas de conservación y restauración más importantes que ha habido nunca y el principal organismo en conservación y restauración del Estado español no habla. Es como si tuviéramos un problema de terremotos y los principales institutos de sismología callaran. ¿Por qué? Porque el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y su mano derecha, el secretario de Estado Jordi Martí, bloquean que el IPCE se posicione. El IPCE solo puede decir que las pinturas no se muevan porque son millones de veces más frágiles que el ‘Guernica’ y la Dama de Elx. Como saben que el IPCE se manifestará en contra de los intereses de Aragón, no dejan que se pronuncie. No quieren que el ministerio parezca que está de la parte catalana. Es un caso más de injerencia política en el tema de Sijena.
La posición de la Generalitat a veces también cuesta de entender.
Su papel en esta recta final es uno de los ángulos muertos del conflicto. Hubo un momento en que la Generalitat parecía que quería entregar las pinturas independientemente de lo que dijeran los técnicos y eso, evidentemente, iba en contra de los intereses de todos los catalanes. Falta información porque no ha quedado rastro por escrito, pero se hizo público que el president Salvador Illa iba diciendo por los despachos del Departament de Cultura que había que entregar las pinturas para no enfadar a los aragoneses, ya que tenían que apoyarnos en el tema de la financiación singular. ¿Se puede ser más iluso?
No se entiende que el ministerio y el IPCE hayan tenido opinión sobre el ‘Guernica’ y la Dama de Elx y no la tengan sobre las pinturas de Sijena
¿Más autocrítica?
Ni el MNAC ni la Generalitat han presentado recurso ante el Tribunal Constitucional, que era la vía a seguir para poder llegar a la justicia europea. Y en este contexto de no querer avivar más el fuego también se explica que no se hayan pedido compensaciones económicas, por ejemplo, en el caso de los bienes muebles de Sijena. Ninguna consellera, y las ha habido de todos los colores políticos, ha querido abrir el melón de las compensaciones económicas. Hemos sido muy cobardes. Por eso nos han pasado por encima desde Aragón, porque ellos han ido a la guerra con toda la artillería, y nosotros con dos pistolas de agua. Hemos estado contenidos: no hagamos declaraciones, no hablemos, no hagamos esto, no hagamos aquello… ¿Y qué pasa si no haces? Que te pasan por encima. Es un posicionamiento político muy claro por parte de la Generalitat.
¿Estamos hablando de política o de patrimonio?
Uno de los motivos de escribir el libro es explicar a la gente que esto no es un caso únicamente de restitución patrimonial, sino que es un conflicto político de primer nivel que tiene un contexto, el contexto Catalunya-España. Las resoluciones de los dos litigios de Sijena y el del arte de la Franja coincidieron con el ‘procés’, y esto no ha hecho ningún favor. Se creó un caldo de cultivo, que ha hecho que el tema se desborde en todos los sentidos: desde el punto de vista político, judicial, social e incluso académico. Despierta una polarización muy fuerte. Otro de los objetivos del libro es combatir la desinformación que se ha generado desde Aragón con la voluntad de presentar esto como un simple conflicto de restitución patrimonial, un pueblo que reclama unos bienes que son suyos y que están en la comunidad vecina, y ya está. No, no, no es solo eso. Aquí hay un conflicto político entre Catalunya y España que marca todo esto y le da cobertura. Y sin ese conflicto político, el litigio habría sido de otra manera muy probablemente, porque nos hemos adentrado en un terreno de reproches y acusaciones falsas.
Ni el MNAC ni la Generalitat han presentado recurso ante el Tribunal Constitucional, que era la vía a seguir para poder llegar a la justicia europea
Acusaciones falsas como las que se han vertido sobre Josep Gudiol
Gudiol debería tener una plaza en cada pueblo de la Franja de Aragón y en cambio se le ha vilipendiado injustamente, con mala fe. El conflicto de Sijena también se ha librado tergiversando momentos históricos como el de la Guerra Civil. Se ha querido presentar a Gudiol como un expoliador, se ha llegado a decir que estuvo detrás del incendio del monasterio y que lo hizo para poder arrancar las pinturas. Al presentarlo como alguien que se lleva un botín de guerra, lo que se está haciendo es caer en un guerracivilismo que, en el caso de Sijena, nunca ha dejado de existir. Como dice el subtítulo del libro, es un fuego que todavía arde. Se encendió en el 36, no dejó de arder durante todo el franquismo, durante la democracia y está más vivo que nunca.
Durante el franquismo, Aragón rechazó las pinturas.
La Administración franquista no sabía qué hacer con ellas. Dos veces, una en los años 40 y otra en los 50, las instituciones aragonesas se echaron atrás porque no quisieron asumir el coste de la restauración. Al final, las pinturas no están hoy en Aragón por un tema de dinero. No las quisieron. Fue el Ayuntamiento de Barcelona quien pagó su restauración y acabaron quedándose aquí, en el principal museo del mundo en pintura mural románica.
No es un caso únicamente de restitución patrimonial, sino que es un conflicto político de primer nivel que tiene el contexto Catalunya-España
Y en democracia se estuvo a punto de llegar a un depósito ‘ad aeternum’, ¿qué pasó?
En el año 1992 el conseller Joan Guitart firmó un documento de depósito, un documento que la jueza de primera instancia rompió. El documento recogía que las monjas claramente querían que las pinturas se quedaran para siempre en Barcelona. Pero para poder llegar a esta entente cordial y definitiva, ellas tenían que arreglarlo con las instancias vaticanas y religiosas superiores. No se hizo. Después, con la segregación del obispado de Lleida, en 1995, y al iniciarse las reclamaciones de las obras de arte de la Franja por parte del obispado de Barbastro, todo se acabó, las negociaciones se rompieron y no se firmó el depósito ‘ad aeternum’.
¿Las pinturas marcharán?
Quiero pensar que hay posibilidades muy elevadas de que al final las pinturas se queden. La jueza pidió en diciembre que las partes aportasen nombres de personas e instituciones del máximo prestigio para hablar de cómo ejecutar la sentencia. Estos solo pueden decir que las pinturas no se muevan. Como hicieron en su momento Gianluigi Colallucci, restaurador de la Capilla Sixtina y máximo especialista en pintura mural, y Simona Sajeva, presidenta del Icomos (el Comité Científico Internacional de Pintura Mural). Hay que ser muy inconsciente para ignorar la opinión de los principales expertos mundiales en pintura mural.
En dos ocasiones, en los 40 y los 50, se ofrecieron las pinturas a Aragón, pero se echaron atrás porque no quisieron asumir el coste de la restauración
¿Qué pierde el MNAC si las pinturas dejan el museo?
Las dos piezas más importantes del museo son seguramente el Crist de Taüll y las pinturas de Sijena, que a nivel histórico-artístico estarían incluso por encima. La vida continuará porque el MNAC tiene la principal colección del mundo de pintura mural románica y, aunque marche este conjunto, continuará siendo la principal colección del mundo. Si al Prado le quitaran ‘Las Meninas’, continuaría siendo uno de los mejores museos del mundo. La vida continuará, sí, pero habremos perdido un tesoro de valor incalculable.
Hay que ser muy inconsciente para ignorar la opinión de los principales expertos mundiales en pintura mural
Las obras de arte de la Franja, los bienes de Sijena y ahora las pinturas murales, ¿los litigios patrimoniales acaban aquí?
En los próximos 20 o 25 años, Aragón reclamará más obras que están en Catalunya. Incluso piezas que ahora pensamos que no son reclamables; montarán una estrategia jurídica para hacerlas reclamables, porque ya hemos visto que la ley se puede estirar como un chicle. Las pinturas de Bierge, de las que hay un fragmento en el MNAC, seguro. Y llegarán más reclamaciones al Museu de Lleida y a otros museos que tienen bienes aragoneses, como el Museu Marès, el Maricel de Sitges y el Museu de Reus.
También hay patrimonio aragonés en otros museos de España.
Ah, sí, pero no veremos ningún conflicto.
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