Galardones literarios
La argentina Samanta Schweblin gana el millón de euros del primer Premio Aena
El jurado ha reconocido el "inquietante universo literario" de 'El buen mal', la única colección de cuentos que figuraba entre los cinco libros finalistas
El fallo del galardón se ha anunciado este miércoles en el transcurso de una velada literaria celebrada en el Museu Marítim de Barcelona
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Samanta Schweblin posa tras recoger el premio Aena de Narrativa / MANU MITRU

Lo suyo hubiese sido darle este primer Premio Aena de Narrativa, con su millón de euros y su carromato de bombo mediático, a 'Marciano', descripción bastante acertada de todo el sarao y único libro con algo parecido a un avión -un ovni; algo es algo- en su cubierta, pero al final el jurado ha decidido regirse por criterios estrictamente literarios y coronar a la argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) como afortunada ganadora. El fallo se ha dado a conocer este miércoles en el transcurso de una velada literaria celebrada en el Museu Marítim de Barcelona, feudo tradicional hasta no hace demasiado del Biblioteca Breve.
‘El buen mal’ (Seix Barral), ungido desde esta noche como libro de cuentos del millón de euros, hurga en la incomodidad y la extrañeza para retratar a unos personajes tocados y hundidos por la soledad y el trauma. "Nos quedamos así, acostadas boca abajo y mirándonos congeladas a los ojos, como si acabáramos de morir pero aún pudiéramos escuchar unas palabras antes de descender al infierno", como escribe en ‘La mujer de la Atlántida', uno de los seis relatos del volumen.

Samanta Schweblin y su editora en España, Elena Ramírez / MANU MITRU
Un elogio de la rareza plagado de escritores en crisis, terroríficos accidentes y familias en proceso de demolición que ya había sido aplaudido de forma prácticamente unánime como uno de los mejores libros de 2025 y que se multiplica ahora por un millón con el espaldarazo de Aena. "Me pregunto si de verdad son conscientes de la declaración de principios que supone empezar la historia de un premio con un libro como este. Siempre se premian novelas hasta que aparece una Alice Munro. Este premio da su primer paso premiando la excepción", celebró tras recoger el galardón la argentina, presentada durante la gala como la cuentista latinoamericana más importante desde Silvina Ocampo y Clarice Lispector.
Un gran poder, una inmensa responsabilidad y una primorosa noche de estreno para el reconocimiento con el que la gestora aeroportuaria apea al también millonario premio Planeta del podio de los galardones literarios mejor dotados. Porque, algo les sonará, al millón de euros para el ganador hay que sumar 30.000 euros para cada uno de los finalistas y 1,4 millones de euros más para la compra de ejemplares.

Samanta Schweblin ha estrenado el palmarés del premio Aena de Narrativa / MANU MITRU
El jurado, que cambiará cada año y han formado en esta ocasión los escritores Rosa Montero, Luis Alberto de Cuenca, Pilar Adón, Jorge Fernández Díaz, Leila Guerriero, José Carlos Llop y Élmer Mendoza y los periodistas Sergio Vila-Sanjuán y Jesús García Calero en calidad de secretarios sin voto, reconoce con su fallo un "inquietante universo literario en el que los monstruos de la vida cotidiana acechan al lector desde lo más cercano y reconocible". "Parece que el mundo se cae a pedazos y nosotros insistimos en celebrar la literatura y la importancia de las historias que contamos. Creo que no hay ser humano que no esté cruzado y comandado por la fuerza de las historias", reivindicó justo antes de recordar las palabras de la poeta polaca Wisława Szymborska: "en momentos como este, peor que ponerse a escribir sería no ponerse a leer y a escribir".
Intervenciones artísticas
En su estreno como abracadabrante mecenas literario, Aena exhibió músculo con una gala bien surtida de celebridades culturales y aderezada con media decena de intervenciones artísticas inspiradas en cada uno de los títulos finalistas. Así, la actriz Nieves Soria revivió con un monólogo a Josefina, abuela de Marcos Giralt Torrente y una de las protagonistas de 'Los ilusionistas'; el pianista Alex Gassent transformó en partitura musical uno de los cuentos de Samanta Schweblin; la dramaturga Lola Blasco se deslizó aparatosamente en el cuerpo de Ryo, la silenciosa hija del protagonista de la novela de Enrique Vila-Matas; el pintor Patricio Hidalgo dio vida, con ayuda de la voz del actor chileno Benjamin Leiter al 'Marciano' de Nona Fernández; y la coreógrafa ucraniana Alina Sokulska bailó 'Ahora y en la hora', de Héctor Abad Faciolince. A pie de sala, mesas ceremoniales con nombre de aeropuerto, 'air baguette' como aperitivo y, qué cosas, bombos y cajas de 'gangsta rap', puro Tugh Life, para recibir al jurado.
El deseo de Aena es que nos podamos reencontrar cada año en Barcelona, porque nos gustaría rendir tributo de manera desinhibida a la lectura, a la publicación de buenos libros y a los escritores que los hacen posibles"
Entre los asistentes, escritores y editores como Santiago Roncagliolo, Eduardo Mendoza, Pilar Eyre, Arturo Pérez Reverte, Anik Lapointe, Paulina Flores, Miguel Aguilar, Silvia Sesé, Silvana Vogt, María Fasce, Toni Hill y Joan Tarrida, entre otros. También el ministro de Industria, Jordi Hereu -al final Óscar Puente, cuya presencia se había anunciado horas antes, causó baja por motivos de agenda-, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Este último aprovechó su intervención para reivindicar el papel de la cultura en tiempos de bombas y zozobra y subrayar la ejemplar transversalidad del galardón. "La respuesta a quienes somos nos la dan los escritores finalistas: somos uno y somos todos”, dijo. Ni rastro, por cierto, de Ernest Urtasun o Jordi Martí, máximos responsables del ministerio de Cultura.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente de Aena, Maurici Lucena, posan junto a otras autoridades en el primer premio Aena / MANU MITRU / EPC
"Es apasionante reunir a personalidades tan destacadas de España, Catalunya y América Latina. El deseo de Aena es que nos podamos reencontrar cada año en Barcelona, porque nos gustaría rendir tributo de manera desinhibida a la lectura, a la publicación de buenos libros y a los escritores que los hacen posibles", aseguró durante su intervención el presidente de Aena, Maurici Lucena, quien reivindicó desde el atril la importancia de un premio como este en un "mundo imperfecto" como el nuestro.
"Se ha escrito bastante y no siempre con buena orientación, sobre el premio, pero es todo mucho más sencillo: la decisión de Aena es parte de la responsabilidad corporativa de las empresas grandes", defendió. Y, acto seguido, procedió a citar ejemplos como la dinamita de Alfred Nobel, el conglomerado de empresas de distribución de alimentos que impulsó el Booker y el Strega nacido por obra y gracia de un licorero italiano. En esa liga, la del mecenazgo de altos vuelos, aspira a jugar a partir de ahora la compañía aeroportuaria.
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