Barcelona, protagonista
Neo Sala (Doctor Music): “Ahora parece que hacer conciertos esté chupado, pero en algún momento no será todo tan bonito”
El fundador y CEO de la promotora catalana, que desde hace décadas trae a España a artistas como Bruce Springsteen, U2 o Radiohead, habla de la creciente “deshumanización” de la industria del directo y destaca que este sigue siendo un oficio de riesgo, en el que Barcelona sigue bien posicionada, y que pese a la actual explosión del directo, en un momento u otro habrá “un punto de inflexión”

Neo Sala, fundador i CEO de Doctor Music, en sus oficinas. / Pau Gracià

Con 15 años, Neo Sala ya organizaba conciertos en el cole, y con apenas 20, en 1982, creó Doctor Music, en un tiempo en que “cuando ibas a Londres, veías que había dos países de Europa en la lista negra, España e Italia, considerados poco fiables”, recuerda. “Al único que se creían era a Gay Mercader”. Hoy, su promotora, con sede en la ronda de Sant Pere, está integrada en la compañía alemana Eventim (que controla el 63,5%) y brega por conservar una posición en esa primera línea global liderada por el gigante Live Nation. Este año organiza en España conciertos de artistas como Zach Bryan, Alejandro Sanz, Robbie Williams, Bryan Adams, Sigur Rós o Evanescence.

Neo Sala, fundador i CEO de Doctor Music, en sus oficinas. / Pau Gracia
Muchas cosas han cambiado en el ‘show business’ y Doctor Music se las ha apañado para conservar los vínculos con algunos artistas codiciados. Suyo es, gira tras gira, Bruce Springsteen (desde 1992), como lo son también U2, Radiohead, Bryan Adams, Rammstein… “Hay relaciones que acaban convirtiéndose en amistad. Pero cada vez cuesta más. Red Hot Chili Peppers, desde la primera vez, en 1994, siempre me fueron muy fieles, pero en el último ‘tour’, Live Nation puso tanta pasta sobre la mesa…” Y con los artistas más jóvenes, los modos son otros. “Antes, las giras se decidían escogiendo promotor país por país, pero ahora muchos artistas prefieren cerrar un ‘global deal’ en Los Ángeles y la multinacional que pone más dinero se queda con los conciertos en todos los países. Y el trato se ha deshumanizado. Muchas veces cuando vienen no ves ni al mánager”.
La dimensión que ha cobrado la música en directo, con más estadios y ‘arenas’ que nunca, le despierta sentimientos ambivalentes. “Profesionalmente lo veo bien, claro”, desliza. “Pero, a nivel personal… Ves a mucha gente viajando para ver al cantante en carne y hueso, y luego se pasan el concierto mirándolo a través del móvil, haciendo vídeos y mandándolos. ¡Yo ya no entiendo nada!”.
Barcelona se beneficia de esos macroconciertos convertidos en ganchos turísticos, y él cree que la ciudad sigue bien situada, aunque Madrid haya ganado posiciones. “Pero, por muchos conciertos que se concentren en Madrid, no cambiarás el atractivo de Barcelona a nivel mundial. En el Primavera Sound, uno de los visitantes más fuertes es el estadounidense. Eso no ocurre en el Mad Cool”, reflexiona Neo Sala, que sí ve a Madrid como sede potente para las estrellas españolas y latinas. “Si quieres hacer muchos conciertos de Bad Bunny o Shakira, es la opción más natural”, apunta. “Y lo que se genera en el resto de España tira también más a Madrid. Los artistas españoles que más llenan en Barcelona son los muy vinculados a Catalunya, como El Último de la Fila o Estopa”.

Neo Sala, fundador i CEO de Doctor Music, en sus oficinas. / Pau Gracia
Puede sorprender la seguridad con que las promotoras apuestan por muchas noches de concierto en un gran recinto aun sin poder tener la plena garantía del lleno. “Eso nunca se sabe”, subraya. Hay métricas (como las de Spotify for Artists) para averiguar dónde y en qué grado se escucha un artista, “pero no siempre son fiables”, hace notar. “Hace años que busco la relación entre los datos de escuchas y el público potencial y no lo consigo. Hay números altos de ‘streaming’ que luego no se traducen en ventas de entradas. Los datos de los grupos de rock son más fiables que los del reguetón”. Las cifras de audiciones y oyentes mensuales no siempre son lo que parecen. “En Spotify, mucha gente no escucha a artistas, sino ‘playlists’ de momentos del día. Los temas cuentan como escuchas, pero el oyente no indaga de quiénes son. Solo los ha puesto como música para desayunar o para ir en bicicleta”.
Pese a todas las incógnitas, las reglas digitales cambiantes y los hábitos de consumo en mutación, los pinchazos aparatosos de público son hoy infrecuentes. “Pero los habrá”, vaticina Neo Sala. “Porque ahora, después del covid-19, todo ha funcionado y mucha gente piensa que hacer conciertos está chupado. Pero en algún momento habrá un punto de inflexión y no todo será tan bonito. Aunque creo que todavía falta”.
La gira de los Rolling Stones, que tenía una parada cerrada en el Estadi Olímpic, no se hizo realidad y ahora Neo Sala los ve más instalándose “en una residencia en una ciudad europea” que saltando de escenario en escenario. Cree que habrá nuevas opciones de ver a Springsteen y a U2. Y tiene claro que a él le queda cuerda para rato. “Me pasa como a Dylan, que le preguntaron por qué sigue y respondió: ‘esto es lo que hago, hacer conciertos’”.
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