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En el Versus Glòries

Albert Triola debuta en el monólogo con 'El lladre de llibretes': "Asumir un monólogo es como subir al Everest"

El actor lleva a escena la adaptación de la novela 'El lladre de cuaderns', una conmovedora historia de superación, amistad y amor ambientada en la Italia fascista de Mussolini dirigida por David Pintó i Codinasaltas

Albert Triola en una imagen promocinal de su primer monólogo 'El lladre de llibretes'.

Albert Triola en una imagen promocinal de su primer monólogo 'El lladre de llibretes'. / Mireia Tor

Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
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Contar historias a través de personas que las representan es lo que hace el teatro. El actor Albert Triola lleva toda su vida asumiendo diferentes roles. Le hemos visto en obras como 'Agost', de Tracy Letts, 'Smiley, una historia de amor', de Guillem Clua, y 'Ovelles', de Yago Alonso y Carmen Marfà, pero nunca hasta ahora había subido solo a escena como hará en 'El lladre de llibretes', su primer monólogo. Se enfrenta a este nuevo desafío a partir de este miércoles en el Versus Glòries, la adaptación de la novela de Gianni Solla 'El lladre de cuaderns' (Edicions 62) con traducción de Pau Vidal, adaptada y dirigida por David Pintó i Codinasaltas.

"Habíamos coincidido con David en otros montajes donde trabajaba como ayudante de dirección. Fue él quien me propuso asumir este reto", ha explicado Triola a EL PERIÓDICO. Lo asume con ganas y con mucho respeto. Es una sensación extraña la de no tener a nadie que le dé la réplica. El mayor desafío, comenta, fue aprenderse el texto, mucho más largo de lo que está acostumbrado a memorizar. El segundo, interpretar diferentes roles si nadie al lado cuando suba el telón. "Los ensayos han sido una montaña rusa. Había de todo, días en los que descubría cosas y salía contento y otros en los que todo iba fatal y te sentías vulnerable", admite el actor, nacido en Mataró en 1973.

"Es un regalo poder hacer un monólogo porque te permite ir a la esencia del teatro"

'El lladre de llibretes' supone "un reto artístico enorme". Pero a la vez considera que "es un regalo poder hacer un monólogo porque te permite ir a la esencia del teatro: estás solo con una historia ante los espectadores". Interpreta a 16 personajes, pero el principal es Davide, un chico cojo de pueblecito del sur de Italia durante los años de la dictadura fascista de Mussolini.

Albert Triola en el cartel del espectáculo.

Albert Triola en el cartel del espectáculo. / Mireia Tor

'El ladrón de cuadernos' tiene como protagonista precisamente a Davide, el hijo de un criador de cerdos violento y analfabeto, crece en un entorno marcado por la ignorancia y la falta de expectativas. Sus ganas de comprender el mundo le llevan a robar libretas en el mercado para aprender a escribir. La llegada al pueblo de unos judíos napolitanos deportados que montan una escuela clandestina cambiará su vida. Entre sus aliados en la aventura estarán, Teresa, una chica instruida de buena familia que siempre le ha apoyado, y Nicolás, uno de los recién llegados con quien Davide descubre no solo la fuerza de las palabras, sino la complejidad del deseo. La novela habla de la construcción de la identidad.

"Hago una quincena de personajes ayudándome solo de la gestualidad y la voz"

"Hago una quincena de personajes ayudándome solo de la gestualidad y la voz, sin ningún tipo de ornamento ni vestuario", comenta el actor. "Es una historia conmovedora que pone de relieve el poder transformador del arte y de las palabras. Muestra como al protagonista se le abre un mundo", señala Triola. La música de Clara Peya contribuye a transitar de una escena a otra y a cambiar de uno a otro personaje. "Ha hecho unas composiciones preciosas, pequeños interludios hechos por ella al piano a veces emotivos, otros más evocadores". También Ariadna Peya ha colaborado con ideas de movimiento y un trabajo físico que contribuye a plasmar lo que ocurre en la obra a nivel corporal "de forma poética y abstracta", indica.

"Agradezco que David Pintó me haya impulsado a explorar nuevos lugares y alcanzar límites en los que yo solo nunca hubiera llegado. Es de esos directores que te hace avanzar". Y añade: "Asumir un monólogo es como subir al Everest. Requiere muchísimo trabajo. Todo se multiplica exponencialmente. Y en esta obra no solo he de entender y construir un personaje sino muchos más", comenta Triola, que compaginó los ensayos de esta pieza con su participación en 'Una festa a Roma', obra que representó en el Lliure de Gràcia.

La escenografía del Taller Castells i Planas ha sido creada a base de unos paneles de madera que se transforman es más evocadora que realista.

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