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Viaje al Inframundo

David B. autor de cómic: "No temo a la muerte, pero hay que mirarla a los ojos"

El dibujante francés viaja al más allá en el pesadillesco e inquietante ‘El señor Búho y el País de los muertos’, cuya protagonista se inspira en su expareja, fallecida de cáncer

"Formé parte de la vanguardia del cómic y hoy soy una vaca sagrada que forma parte del pasado", asume el autor de 'Epiléptico' y fundador de la pionera editorial independiente L’Association

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El dibujante francés David B., que publica 'El señor Búho en el país de los muertos'.

El dibujante francés David B., que publica 'El señor Búho en el país de los muertos'. / Salamandra

Anna Abella

Anna Abella

Barcelona
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"Desde que mi hermano cayó enfermo de epilepsia con siete años toda mi infancia y adolescencia tuve la sensación de haber vivido con la muerte. Para mí no es un tabú. Él tenía tres crisis al día y de niño yo lo veía desplomarse en cada una. Era como si muriera y volviera a la vida cada vez", recuerda el historietista francés David B., que relató esa experiencia en el premiado ‘Epiléptico. El ascenso del Gran Mal’, con el que se convirtió en 1996 en uno de los pioneros en Europa del cómic autobiográfico.

Ahora el dibujante ha cruzado, artística y simbólicamente hablando, las puertas del más allá con el pesadillesco ‘El señor Búho y el País de los muertos’ (Salamandra Graphic). En él, acompaña con su plumilla de rotunda tinta negra, en un delirante viaje por un Inframundo inquietante y en continua transformación, a la protagonista, una mujer inspirada en quien había sido su pareja durante diez años y que acabó falleciendo de cáncer sin verlo terminado. "Pensábamos que podía curarse pero la enfermedad la acabó atrapando", lamenta durante una visita a Barcelona.

Página de 'El señor Búho y el país de los muertos'.

Página de 'El señor Búho y el país de los muertos'. / David B.

"He tomado sus rasgos y su carácter. Marie tenía una potente fuerza vital y quería mostrarlo dedicándole el cómic. Pero es ficción, no es autobiográfico. Hace años había hecho una pequeña historia que quería desarrollar y, al leerla, ella me dijo que se reconocía totalmente en el personaje de Marie. Ahora la protagonista es ella, con sus miedos y su vitalidad", se sincera David B. (Nimes, 1959). "Ella tenía pánico a los perros, de ahí ese cancerbero que persigue al personaje del cómic en el más allá. Es un perro del infierno que huele a los vivos y los persigue hasta matarlos", explica el también autor de ‘Hâsib y la reina de las serpientes’ o ‘Diario de Italia’ (ambas en Impedimenta).

La protagonista se inspira en una antigua y vital compañera que murió de cáncer

Sin embargo, pese a "mirar a la muerte a los ojos" en el cómic, el dibujante asegura que no la teme. "No pienso en ella, pero sí tengo miedo a la muerte de los que me rodean. Pero hay que mirarla a la cara, aunque la temas". "Mi compañera tenía miedo de la vida -continúa-. Eso lo traduje en una protagonista que tiene miedo de su propia sombra, de no estar a la altura, de no ser capaz de hacer las cosas. Pero al mismo tiempo es alguien que tiene gran apetito por la vida y se aferra a ella. Por eso el personaje busca cómo enfrentarse a sus miedos, como Marie, que pese al cáncer, seguía siendo alegre y divertida, no intentaba dramatizar. Dio una lección de vida. Eso me impactó".

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'.

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'. / David B.

Así, la protagonista, aún viva, debe esconderse mientras intenta pasar desapercibida entre los difuntos y las cosas (edificios, animales, objetos...), también muertas, estropeadas, rotas..., que van llegando día a día a ese Inframundo, "acumulándose unos sobre otros y en transformación perpetua, donde las calles se mueven y cambian sin cesar". Un lugar que el autor francés, quien recalca que no es creyente, dice haber imaginado a su manera.

"Leí textos de santa Teresa de Ávila donde decía que en una de sus visiones había estado en el más allá y que se parecía un poco a nuestro universo y donde la gente intentaba seguir haciendo como si estuvieran vivos e intentando perpetuar algo que no tiene sentido. Venía a decir: ‘el más allá apesta y no hay amor’. Es una frase terrible. Lo imagino un poco así, como un mundo paralelo con un montón de gente que bebe en los bares y vive, pero que en realidad es un mundo de falsedad y pretensiones como el nuestro, donde los vivos están un poco muertos y se aferran a cosas materiales y los muertos están un poco vivos. Y allí Marie se da cuenta de que no hay nada, todo es silencio y todo son apariencias. Está rodeada de gente pero en realidad está sola. Eso es un reflejo de nuestro mundo, donde hay mucha soledad".

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'.

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'. / David B.

Un psicopompo o guía de almas

Sin embargo, en ese ‘país de los muertos’, Marie encuentra a amigos. Uno de ellos la acompaña, cual Virgilio a Dante. Es el señor Búho, "un psicopompo o guía de almas, medio hombre medio animal, que le enseña a llevar esa vida secreta en el mundo de los muertos, disimulando que sigue viva, con una serie de astucias para esquivar al cancerbero y la lleva hasta la puerta". Un personaje con el que, admite, él comparte "ironía".

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'.

Páginas de 'El señor Búho y el país de los muertos'. / David B.

Entre las cosas muertas que llegan al otro mundo también hay periódicos en papel, obsoletos al día siguiente. A David B le "preocupan las consecuencias de las cosas tan graves que están pasando: un presidente de Estados Unidos que dijo que no haría más guerras y tras hacer estallar unas cuantas inicia otra y quizá atacará Cuba...". "Mi generación no ha hecho la guerra, pensamos que se habían acabado. Pero ahora me inquieta el futuro que tendrán mis hijos", asume.

"La gente olvida rápido y unas cosas suceden a otras", continúa quien en 1990 fundó, junto con otros dibujantes, la editorial independiente L’Association. "Entonces se nos consideraba la vanguardia del cómic. Hoy nos han superado. Yo formaba parte del nuevo cómic francés y hoy, aunque creo que soy apreciado, soy una vaca sagrada que forma parte del pasado", sonríe con humildad antes de contar una anécdota sobre un vendedor de periódicos callejero durante la Primera Guerra Mundial. "Alguien le persiguió porque le había vendido uno que no era de ese año y él le respondió: claro, en ese no hay guerra. Para él era el mejor periódico".

'El señor Búho y el País de los Muertos'

David B.

Traducción: Julia C. Gómez

Salamandra Graphic

264 páginas

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