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Teatro

Crítica de 'Retorn a Haifa': Àlex Rigola nos sumerge en el “teatro de urgencia” por Palestina con una Ariadna Gil rotunda en el reparto

La minimalista adaptación del relato de Ghassan Kanafani se enmarca en el ciclo ‘Bategant per Palestina’ y empuja al espectador al centro de la tensión política

Ariadna Gil, Chantal Aimée, Carles Roig y Jordi Figueras, el reparto de 'Reton a Haifa'.

Ariadna Gil, Chantal Aimée, Carles Roig y Jordi Figueras, el reparto de 'Reton a Haifa'. / Heartbreak Hotel

Manuel Pérez i Muñoz

Manuel Pérez i Muñoz

Barcelona
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Antes de la función en el Heartbreak Hotel, el director Àlex Rigola invoca el “teatro de urgencia”, una escena que responde al presente, como hace un siglo lo hizo frente al avance del fascismo. Un tema con el horror cronificado: Palestina. Ante la indiferencia intermitente de las grandes instituciones culturales, tiene miga y mérito que una pequeña sala privada de 72 localidades sea el puntal de la denuncia del genocidio que aún comete Israel.

Con su prosa sobria que huye de la épica, el activista Ghassan Kanafani escribió el breve relato 'Retorn a Haifa' tres años antes de su asesinato atribuido al Mossad. Narra el regreso de un matrimonio a su ciudad veinte años después de la guerra de 1948 en la que perdieron a un hijo. En su antigua casa constatan hasta qué punto la ocupación sionista ha enraizado en la tierra. Entre el realismo cotidiano, los objetos descritos libran la batalla entre identidad y memoria. Aún más concisa y sugerente, la adaptación de Rigola procura no atascarse en la sentimentalidad para depurar la parte más política de la narración. Reina el minimalismo en los gestos, economía de la emoción, una puesta en escena esencialista marca de la casa. Una mano que atraviesa una sombra basta para subrayar los dolorosos matices de un conflicto que sigue en carne viva.

Las luces alumbran al espectador durante la función, hacia “els europeus que no estem fent tot el que hauríem de fer”, recuerda Rigola en el prólogo. Entre la claridad tenue, los intérpretes miran directamente a los ojos del público, lo arrastran hacia el centro de la tensión. Se impone con su abanico rotundo de expresiones Ariadna Gil, nervio tensado que estira del montaje, primero como narradora, luego como la colona judía que enlaza Auschwitz con la barbarie que no cesa. La historia no es una cuestión de mala suerte, recuerdan, sino un reparto de responsabilidades que permanecen.

El resto del cuarteto protagonista —Chantal Aimée, Jordi Figueras y Carles Roig— alterna momentos de nitidez con tramos más planos donde la dialéctica pierde filo. Rigola se lo juega todo a la austeridad —afectiva, material, expresiva— y asoman las costuras cuando el pulso no se acompasa en todos los cuerpos por igual. Con todo, la obra se eleva muy alto por la precisión y el detalle con que administra la incomodidad, un lujo de cercanía. Más que ilustrar una urgencia, 'Retorn a Haifa' plantea un dispositivo de escucha frontal. Y ahí radica su oportunidad: hacer presente lo que muchos prefieren tratar como asunto lejano.

El ciclo ‘Bategant per Palestina’ del Heartbreak Hotel se completa con dos recitales a cargo de Àlex Brendemühl (12 de abril) y Paula Blanco (19 de abril).

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