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Crónica

Ralphie Choo brilla con los últimos destellos de su 'Supernova' en el Sant Jordi Club

Ignasi Fortuny

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Barcelona
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Lo que tenía que ser el descubrimiento de una nueva constelación de canciones de Ralphie Choo, gracias a su futuro y aún no terminado segundo disco (de título ‘Charmain’), acabó siendo una inesperada oportunidad de ver esa fascinante estrella fugaz que se cruza cuando uno otea el horizonte buscando estímulos. Ocasión para ver así, esta noche en el Sant Jordi Club, los últimos destellos y el rastro imborrable de ‘Supernova’, el álbum con el que el madrileño Juan Casado Fisac, así se llama sobre el papel, revolucionó la música española en 2023.

Caluroso desde el inicio, sin camiseta y con su media melena recogida con una coleta torera, aprovechó el arranque, arropado por una banda con seis músicos (principalmente sintetizadores, percusión y cuerdas para servir pop de potaje y vanguardia), con la que mostró material futuro y reciente, como el introductorio y certero ‘Pirri’, con esa entonación tan Bosé en su estribillo.

Ralphie Choo cabalgó hacia la luz cegadora al ritmo de las palmas de ‘Bulerías de un caballo malo’ o ‘Beso bruma’, conmovió con ‘Total90nostalgia’ y presentó a su “músico preferido”, mori (génesis seguramente de su fantástico colectivo, Rusia IDK), para compartir con él ‘WCID?’. En ese primer arreón tuvo tiempo de abrir ese díptico de novedades, seguidas por un público ansioso de nuevo material, que son ‘Rocco’ y ‘Tentación’.

El madrileño se convirtió en un convincente ‘crooner’ cogiendo prestadaAt your best (you are love)’ en la que, sin previo aviso, fue la última oportunidad de coger aire. Porque luego encadenó el alocado ‘Whipcream’ con fogonazos cocinados con su colega Rusowsky (¡qué pareja!) como son el enamoradizo ‘Bby Romeo’ y esa genial mezcla de piano y bombo reguetonero llamada ‘Gata’.

Luego el público coreó ese verso que resume bien el collage que es Ralphie Choo y que canta él en ‘Omega’, colaboración con, sí, sí, Rosalía, que dice: “Puedo ser Céline Dion y un tiguere”. Parece Juan un tipo apasionado, desde luego, cuando grita ‘Voycontodo’. “Si vaig amb tot”, regaló adaptando el estribillo al catalán antes de conducir la pasión hacia lo carnal y la pista de baile con ‘Máquina culona’. Siguió el suave golpe de cadera, solo con la interrupción rap de ‘Rookies’, con la salsa (“¡quien no sepa bailar salsa que se lo inventé”) ‘Lamento de una supernova’.

Antes de terminar, invitó a “pensar en las cositas que valen la pena” como antídoto a los días nublados. Y ofreció otra manera de afrontarlo: con la electricidad del pogo y la ‘rave’ final de ‘VALENTINO’.

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