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Gurú de la música cinematográfica

Hans Zimmer, un peliculón cargado de drama, épica y emoción cósmica en el Palau Sant Jordi

El compositor alemán recorrió una selección de sus piezas para bandas sonoras, de filmes como ‘Gladiator’, ‘Interstellar’ o ‘El rey león’, arropado por una frondosa formación de instrumentistas y coristas, a lo largo de más de tres horas de concierto

Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

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Los conciertos de música para el cine a menudo cuentan con la proyección de las películas, pero no es así en ‘Hans Zimmer live: The next level’, donde se pone el foco en la ejecución instrumental, a cargo de un regimiento de músicos dispuestos en tres niveles escénicos. En medio, el artífice de todo ello, rodeado de teclados, maestro de ceremonias en un repaso de hechuras espectaculares a sus composiciones para la gran pantalla, tan solo una selección de sus ‘scores’ destinados a 150 películas.

Mandó la noción de superproducción, este viernes en un Sant Jordi lleno, entrando en materia con las citas a ‘El caballero oscuro’, a través de capas sucesivas de electrónica, cuerdas y aparato rock. Destacaron los solos de un virtuoso guitarrista, el británico Guthrie Govan (que fue miembro de Asia y ha tocado con Steven Wilson), capaz de pasarse luego a la acústica con refinamiento.

Las bandas sonoras son eso, músicas asociadas a una imágenes, pero las piezas tuvieron vida propia. Mucha evocación emotiva en el aire, completando tal vez el significado de piezas como las de ‘El código Da Vinci’ o ‘Sherlock Holmes’. La interpretación fue exuberante, también muy sutil, con docenas de músicos en rotación, incluyendo cuatro ‘sets’ de percusiones y un abundante coro, pasando de la épica desatada al recogimiento poético.

Las piezas de ‘Gladiator’ marcaron territorio, y allí estuvo la voz sublime de Lisa Gerrard (Dead Can Dance), saliendo de las alturas como la sacerdotisa de un culto antiguo e invocando las desventuras del general hispanorromano Máximo Décimo Meridio. Tras una pausa 20 minutos, Zimmer, que tomó la palabra en varios momentos para presentar a los músicos de un modo dicharachero, nos deparó secuencias de calma tensa en las que se mascaba la tragedia (‘Pearl Harbor’) para surcar luego aguas electrónicas a lo Jean-Michel Jarre (‘F1’).

El clímax llegó con el bucle de soledad cósmica de ‘Interstellar’, en una escena encantada, sostenida por un dueto de voz y violín. No hacía falta, pero una bailarina nos deleitó con sus acrobacias flotando en la cúpula del Sant Jordi. En contraste, los colores ‘afro’ de ‘El rey león’, unos ‘Piratas del Caribe’ con roces de Led Zeppelin y el acto final, en el que Zimmer abordó ‘Time’ (de ‘Origen’) al piano. Cuando esta gira termine, él dará un paso al lado, pero su música seguirá girando y volverá a sonar en el Sant Jordi el 8 de mayo de 2027.

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