Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nueva película

Cesc Gay se estrena en Netflix con '53 domingos': "Las peleas entre hermanos generan un ambiente muy propicio para la comedia"

El cineasta barcelonés lleva a la plataforma la adaptación al cine de su propia obra teatral mientras aguarda el próximo estreno del 'remake' estadounidense de 'Sentimental', dirigido por Olivia Wilde

Cesc Gay, en la productora barcelonesa Imposible Films

Cesc Gay, en la productora barcelonesa Imposible Films / Elisenda Pons

Rafael Tapounet

Rafael Tapounet

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Apenas seis meses después de estrenar en cines 'Mi amiga Eva', Cesc Gay (Barcelona, 1967) tiene ya una nueva película a punto. '53 domingos', adaptación de la obra teatral del mismo título, llega a partir de este viernes a la plataforma Netflix. "Se diría que al acercarme a los 60 años he entrado en una fase de hiperactividad senil", se ríe el cineasta y dramaturgo catalán. Es una broma, sí, pero sobre la mesa de Gay se acumulan los proyectos. En estos momentos está escribiendo una serie que espera filmar el año que viene (también para Netflix) y tiene entre manos una obra de teatro, 'Aniversari', que casi con seguridad echará a andar a finales de 2027. Ah, y el próximo 27 de junio se estrenará en Estados Unidos 'The invite', el 'remake' hollywoodiense de su película 'Sentimental' (2020) que Olivia Wilde ha dirigido y coprotagonizado junto a Penélope Cruz, Edward Norton y Seth Rogen.

Lo de 'Sentimental' es un fenómeno verdaderamente llamativo. Versión fílmica de una obra teatral anterior de Gay ('Els veïns de dalt'), ha dado lugar ya a siete 'remakes': antes de 'The invite' se han rodado adaptaciones en Italia, Francia, Suiza, Rusia, República Checa y Corea del Sur. "Ni yo mismo lo entiendo, la verdad -responde el autor cuando se le pregunta por las claves de ese éxito-. Supongo que tiene tirón entre los productores porque es un proyecto barato que se rueda en cuatro semanas en un estudio, es fácil. Además, bebe de las comedias 'screwball' clásicas americanas, películas que eran diálogo puro, con frases inteligentes y afiladas, y eso es una cosa que hoy no se hace mucho. Y se habla de sexo, que es algo que siempre vende y pone nerviosa a la gente".

La llamada de Netflix

De hecho, la versión cinematográfica de '53 domingos' es una consecuencia directa del éxito internacional de 'Sentimental'. "Nunca hubiera esperado recibir una llamada de Netflix, pero se pusieron en contacto conmigo y me invitaron a presentar algo en esa línea -relata Gay-. Y les dije: 'Bueno, aquí tengo otra pieza…'. Les pareció bien y, a partir de ahí, todo fue muy rápido”. Esa otra pieza era la comedia '53 diumenges', que se estrenó en diciembre de 2020 en el Teatre Romea con un reparto formado por Pere Arquillué, Marta Marco, Lluís Villanueva y Àgata Roca. En la película, los personajes han pasado a ser interpretados por Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez.

La historia gira en torno a tres hermanos con vidas muy distintas que acuerdan reunirse para discutir la situación de su padre, que a los 89 años vive solo y ha empezado a mostrar signos de deterioro cognitivo. Por diversas razones, el encuentro se va aplazando mientras afloran viejos agravios y va creciendo la tensión. "Yo mantengo buena relación con mis hermanos, pero sí veía a mi alrededor relaciones muy conflictivas en las que se arrastraba durante años una carga de celos y reproches y cosas no resueltas. Los escritores siempre estamos buscando el lío, el sitio en el que poner la mirada. Y a mí esas situaciones de peleas entre hermanos me parecían cómicas, especialmente cuando aparecían las parejas, los cuñados… Todo ese mundo acaba generando un ambiente muy propicio para la comedia. Es un conflicto mucho menos trágico que el que puede haber con un padre o una madre, que sí es más traumático".

Una mirada implacable

Aunque el tono de '53 domingos' es ligero y abiertamente cómico, la mirada que dirige hacia los temas de los que trata, y especialmente hacia las relaciones entre hermanos, es bastante implacable en su mordacidad. No hay espacio para el afecto o la ternura. "Al final hay un punto de nostalgia, pero es verdad que, en muchos sentidos, es una película cruel, porque buscaba ese tono para extraer la comedia de ahí -señala el director-. Y esa es una de las razones por las que me gusta no estrenarla en cines y que la gente la vea en su casa. Pienso que en casa disfrutamos las cosas desde un lugar que no es el mismo que el del cine. Al cine quizá le pides algo más de seriedad o de profundidad -al menos, ese es mi caso- y la tele te permite un entretenimiento más ligero".

Cesc Gay da instrucciones a Javier Cámara durante el rodaje de '53 domingos'

Cesc Gay da instrucciones a Javier Cámara durante el rodaje de '53 domingos' / Manolo Pavón

A Cesc Gay se le ha colgado la etiqueta de ser algo así como el cronista de los sentimientos y las tribulaciones de su generación, un sambenito que él luce con una mezcla de resignación y distancia irónica. En cualquier caso, es innegable que el asunto del cuidado de unos padres ya mayores es una preocupación corriente entre la gente de su edad. "Sí, claro, totalmente -coincide-. Por eso es algo de lo que quería hablar. Ahora la gente vive cada vez más tiempo y eso genera unos problemas nuevos. El otro día me acordé de 'La fuga de Logan', esa película de ciencia ficción de los años 70 en la que la vida de los humanos está limitada a un número determinado de años, y pensé que, si las cosas no cambian, acabaremos ahí".

La ciencia ficción es, precisamente, uno de los géneros preferidos de Gay como espectador, pero asegura que no se ve haciendo una incursión en este territorio como cineasta. "A mí hay dos géneros que me fascinan desde siempre, que son el wéstern y la ciencia ficción. Yo veo un tío con un caballo y un sombrero en cualquier canal de televisión y ya me engancho. Y con la ciencia ficción, lo mismo, siempre me ha gustado mucho. Pero la realidad es que el wéstern me queda muy lejos y la ciencia ficción es muy cara. Si la haces, tienes que hacerla bien y eso supone mucho dinero. Y cuanto más dinero necesitas, más gente entra a opinar y a condicionar lo que haces. Woody Allen decía que el precio que pagas por tu libertad es asumir que no puedes ir a restaurantes muy caros. Yo loasumo: hago las películas que quiero y como quiero porque manejo presupuestos no muy grandes. Renuncio a hacer grandes producciones para poder ir a mi rollo".

Suscríbete para seguir leyendo