Festival Guitar BCN
Sílvia Pérez Cruz, en negro, blanco y rojo en el vibrante estreno de ‘Oral abisal’ en el Liceu
La cantante ampurdanesa deslumbró con la presentación de su nuevo álbum, que no saldrá hasta el 8 de mayo, arropada por una veintena de instrumentistas y coristas

Concierto de Sílvia Pérez Cruz en el Liceu / Zowy Voeten

Sílvia Pérez Cruz presentó este miércoles en el Liceu (festival Guitar BCN) un nuevo álbum que todavía no ha salido, “algo que no había pasado nunca”, advirtió. “Las fábricas de vinilos van lentas” y el disco no verá la luz hasta el 8 de mayo. Pero ya le pareció bien que no tuviéramos “ni idea” de lo que nos esperaba: un espectáculo, ‘Oral abisal’ (título también del álbum), que plantea un recorrido “dual, en dos texturas”, desde “el origen” y a través de la “búsqueda y la mar infinita”.
Concierto en dos tiempos, en negro y blanco, del minimalismo a una liviana exuberancia. En el primero, la Sílvia Pérez Cruz cantautora, guitarra en mano en un diálogo de química depurada con el trío de violín, cello y contrabajo. Canciones refinadas y con poso popular, que derivaron en bucles melódicos embriagadores que, en ‘Moreno’, ella quiso compartir con el canto del público. Secuencia de ‘crescendo’ tenso en la hermosa ‘Ben poca cosa tens’, con texto de Martí i Pol, de la banda sonora de ‘Molt lluny’.
Una Sílvia Pérez Cruz, hasta ese momento, de formas familiares, apegada a la tradición mediterránea, latina, brasileña, que miró hacia Francia cuando se quedó sola y nos brindó un atómico ‘Hymne a l’amour’, de Édith Piaf, envuelta en un haz de luz que dibujó un círculo a sus pies y cuyo diámetro creció hasta abarcar todo el Liceu. Brillante puesta en escena, que nos llevó a otro estadio en la segunda parte, cuando entraron en escena flautistas y trompistas, un coro de una docena de voces (incluida su hija Lola) y el piano de Lucía Fumero.
Ropas blancas y canciones envueltas en una pureza magnética y celestial (‘Mar de na Catalina’), que llevaron el folclore a la abstracción (‘Chacarera’); combinaciones aventuradas (‘Líquido’, la voz, asistida por las tres trompas) y apetitosos puntos de fuga vanguardista (‘Abissal’). Ahí vimos una dimensión distinta de Sílvia Pérez Cruz, donde la cancionista colgada en el tiempo dio un paso al frente hacia lo desconocido.
Un tránsito que la llevó de nuevo al punto de partida, transformándose para volver al origen en una versión fortalecida, vestida de rojo para crecerse en ‘Capitana’ y mirar un poco al pasado. Pero ni siquiera la fogosa versión de ‘Gallo rojo, gallo negro’, de Chicho Sánchez Ferlosio, pudo evitar que nos crezcan las ganas de escuchar con calma ese ‘Oral abisal’.
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