Entrevista
Ouineta: "Mi música tiene una voluntad disruptiva, pero tampoco quiero ser siempre la que parece que está loca"
La catalana Marta Ros, bailarina y coreógrafa con carrera, publica su primer disco, 'Ouineta Verificada', un álbum con el que certifica su autoridad como fascinante y singular artista a través de canciones eléctricas que conectan divinamente con el presente

Ouineta, en una imagen promocional. / Natalia Cornudella

En mitad de su primer disco, en un interludio de 'Ouineta Verificada' llamado 'Veryficada', Ouineta enloquece delante de una batería y empieza a dar mamporrazos a la caja, al bombo y a los platos. "I have the check blau, I'm verificada", grita. Parte del álbum de debut de la catalana Marta Ros (que es muchas más cosas que Ouineta, verán) transcurre sobre la idea de la rebeldía y del orgullo de ser, a su manera,"referència nacional" tal y como afirma en 'Evil Ouineta'. Lo es, por ejemplo, en su faceta de bailarina y coreógrafa (está detrás de espectáculos de Rigoberta Bandini y Amaia). Esta particular hada traviesa que es Ouineta también obtuvo, por ejemplo, el título nacional de 'canción del verano de 3Cat' gracias a 'DMs', una fantástica y romántica pieza con campanas navideñas.
Esa es su canción más pop, seguramente, porque sus temas no siguen, ni mucho menos, los cánones, sino que entrañan muchas ideas, son cambiantes, estridentes, exagerados (créditos aquí para su mano derecha en el proyecto, el productor Juan Feduchi). Y eso no suele gustar a todo el mundo. "Mi manera de moverme, de cantar, de expresarme o de hacer música despierta muchas reacciones, el álbum es como una autoafirmación", explica. Y añade: "No quería hacer un álbum que le gustase a todo el mundo, quería hacer un disco que me gustase, me representase y jugar con las formas".
De pequeña estudiaba piano e incluso, cuenta, tenía un epé con temas propios. "Llegué a pensar que sería compositora", ríe. Pero llegó muchos años después a la música a través de otras disciplinas, como la danza o la 'performance', y fascinada por cómo se levanta un directo como el de Rigoberta Bandini en plena ebullición del 'Ay mamá'. Ouineta es un personaje expansivo, ¿y Marta? "Claramente no soy así de expansiva, depende del momento, de la época, del día... Ouineta está a tope todo el rato, yo no tengo ese aguante y esa energía", comenta.
Es obvio que este proyecto tiene algo de terapéutico. "Pura necesidad de expresión personal", dice ella, que afirma que hay un hilo que une claramente a la Marta bailarina con Ouineta. "He sentido que necesitaba expresar mi identidad, descubrir las capas que tengo y decir 'yo soy esto'. Últimamente, la música me cubre esta cosa de expresión personal ya que con la danza estoy trabajando mucho para otras personas".

Ouineta, en una imagen promocional de 'Ouineta Verificada'. / Natalia Cornudella
Ouineta es un proyecto que nace, pues, con cierta trayectoria en el sector y con la libertad que da saber que una ya conoce el éxito. "Con la coreografía hacía lo que me daba la gana. Me siento muy cómoda y muy libre en los proyectos que tengo. Y siento que se me respeta mucho", comenta. Por la vía de la libertad, con ingredientes de las músicas urbanas, latinas y pinceladas pop, ha hecho también 'Ouineta Verificada', un disco en el hay también vulnerabilidad (no podrán evitar ser atropellados 'Stampida'), fruto de "un par de años de tener muchos miedos", episodios carnales ('Buganvilla', entre otros temas), rabia venenosa (los arañazos de 'Ves-te'n de la festa') o mensajes ocultos como en 'Lily-Rose' (que evoca, entre otras cosas que no se pueden explicar públicamente, a una escena viral con Lily-Rose Deep y su novia, la rapera 070 Shake, de protagonistas). Y un par de colaboraciones, la de su pareja, Mushka, en 'Nois', y el inclasificable rapero Ben Yart en 'BRALLA'.
Es fácil relacionar las canciones de Ouineta, de 30 años, con los tiempos que corren, con la lucha por captar la atención a través de la teatralidad, la brusquedad, la exageración. "Hay una voluntad de hacer ruido, de decir 'esto es mi música'. Hay una voluntad disruptiva. Me apasiona lo contemporáneo, me gustan los proyectos que no solo hacen música sino que también ofrecen algo más. Tampoco quiero ser siempre la que parece que está loca, gritando, la rara... Quizá el mes que viene quiero hacer una canción de pop convencional", apunta. Stop. ¿Tienta a Ounieta la idea de jugar a gustar al máximo público posible? "No sé si quiero que mi proyecto salga del 'underground'. Por amor al proyecto, sí, pero me da miedo".
Ouineta forma parte de algo que desde fuera han llamado 'escena queer' y que ha encontrado público. Ahí están Fades, Svetlana o Llum. "Tenemos muchos puntos en común, pero no somos lo mismo solo porque seamos 'queer'. La normalidad sería no tener que etiquetar. Hacemos música y lo que importa es nuestro proyecto, no la etiqueta", sentencia Ouineta, que presentará su explosivo álbum de debut el próximo 10 de abril en Razzmatazz.
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