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CRÍTICA

'Antigüedades', de Cynthia Ozick: un genio que no decae

Alpha Decay publica en España una nueva novela de la nonagenaria autora (está a punto de cumplir 98 años), donde el lector podrá comprobar que mantiene el gran nivel literario que ha presidido su larga carrera de novelista y ensayista

La escritora Cynthia Ozick, autora de 'Antigüedades'.

La escritora Cynthia Ozick, autora de 'Antigüedades'. / EP

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Francisco Millet Alcoba

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Hay un destello de incredulidad al comprobar que, próxima a cumplir los 98 años, la producción literaria de Cynthia Ozick, la novelista y ensayista estadounidense de origen judío, se mantiene igual que en 1966 cuando inició su carrera literaria, con la misma lucidez y nivel intelectual que entonces. Lo vemos y lo apreciamos en su última obra, ‘Antigüedades’, que acaba de publicar en España Alpha Decay, una novela enigmática que vuelve a estar a la altura de su considerable talento.

A lo largo de su carrera, sus temas han abarcado ampliamente las artes, la literatura, la religión y la política, pero su enfoque principal se ha mantenido firmemente fijado en las complejidades de la historia y la cultura judías. De alguna manera, sus obras buscan siempre definir el desafío de seguir siendo judío en la vida estadounidense contemporánea. Es su principal rasgo literario, el que le ha convertido en todo un símbolo de las letras norteamericanas. En ‘Antigüedades’ mantiene ese rasgo y lo alimenta con otras características singulares con las que ha ido dotando a su prosa exquisita y sugerente y ha logrado crear una novela elusiva y de ritmo lento que, con su prosa aguda, atrapará a los fanáticos de su obra, así como a los nuevos lectores.

Crónica inquietante

‘Antigüedades’, ambientada en 1949, es una crónica inquietante. El protagonista y narrador es el anciano Lloyd Petrie, un exalumno de la extinta Academia Temple para varones en Westchester, una institución que antaño era de élite y que en la actualidad de 1949 es simplemente un asilo para su menguante junta directiva. Estos administradores están preparando un libro de recuerdos personales de Temple, lo que inspira a Petrie a recordar un valioso encuentro con un compañero de clase tan extraño que su existencia alteró su relación con la historia.

Petrie es un anciano amargado. Visita la tumba de su difunta esposa una vez al mes, pero nunca más. Busca consuelo en su secretaria, su amante. Su hijo se ha mudado a California para seguir una carrera cinematográfica en decadencia. Al abordar la historia de la academia, Petrie recuerda un día en particular cuando un joven llegó al internado. Se sintió inmediatamente atraído por este chico con un nombre extraño: Ben-Zion Elefantin. Un niño raro y poco común, judio, por supuesto. Petrie sabía que hacerse amigo del chico lo pondría en conflicto con los demás, pero no pudo evitarlo. Lo buscó y se creó una estrecha relación.

Ben-Zion Elefantin es un judío de Elefantina, procedente de Egipto, el mismo lugar por el que una vez vagó su padre, el arqueólogo, y que forma parte de un grupo de judíos aislados de los judíos de Jerusalén que cuestionan su autenticidad. Es la atracción antinatura de aquellos dos jóvenes lo que marca a el ritmo de ‘Antigüedades’. Petrie, dotado de un sentimiento antijudío ancestral, no puede dejar de sentirse atraído por aquel otro joven que hacía de su condición de judío el eje de su vida. El talento con el que Ozick se adentra en este conflicto da como resultado esta pequeña joya literaria salida de su genio.

Antigüedades

Autora: Cynthia Ozick

Editorial: Alpha Decay

Traducción: Eugenia Vázquez Nacarino

Páginas: 112

Precio: 17,90 €

Fuente: La Opinión de Málaga