Cine
Tono Folguera, productor de 'Balandrau': "Los equipos de rescate no merecen que les hagamos una película, sino veinte"
El productor Tono Folguera, reconocido por filmes como 'Alcarràs', explica el éxito de 'Balandrau, viento salvaje', un homenaje a las víctimas de una tormenta y a los cuerpos de rescate

El productor Tono Folguera. / Guillem Roset
Tono Folguera (Barcelona, 1966) es uno de los grandes productores de cine del país con títulos como 10.000 km (2014), Los días que vendrán (2019), Alcarràs (2022) o Suro (2022). La última apuesta del productor es todo un fenómeno en las salas catalanas, Balandrau, viento salvaje, que lleva cuatro semanas en el top 10 de las películas más vistas al estado. El pasado sábado, Folguera y el coproductor Guille Cascante estuvieron presentes en los Catcinemas de Figueres acompañando la proyección de la película, en un acto organizado por el cineclub Diòptria.
Usted ha estado detrás de muchas películas de éxito. Debe tener un olfato especial por el talento.
Más que olfato, es suerte o también saber detectar personas con las que te apetece trabajar y que tienen una visión especial de las cosas, porque dirigir una película es de las cosas más complicadas que puede haber. Muy poca gente está capacitada para dirigir una película y éste es uno de los problemas que tiene el audiovisual, que todo el mundo piensa que puede hacer una película o tiene derecho a hacer una película. Nadie piensa que tiene derecho o puede realizar un auditorio, un polideportivo o un edificio. En cine, los directores y las directoras son gente, y muy poquitos, los que están tocados por la varita mágica y son capaces de hacer una película. Yo he tenido la suerte de encontrarme, sobre todo, con muchos nuevos realizadores y realizadoras que, por casualidades de la vida, han terminado cerca de mí y he tenido la virtud de saber ver que eran gente con talento y ya está. El resto ha sido acompañarles en el proceso y disfrutarlo con ellos. Odio la palabra descubrir talentos, porque yo no he descubierto a nadie, simplemente, la vida nos ha puesto juntos y sí he sabido acompañarles y buscar los medios para que pudieran expresar lo que querían.
¿Cuándo surge la posibilidad de realizar la película de Balandrau?
Jaume Ciurana de Símbol Editors me envió a la oficina el libro de Jordi Cruz, 3 noches de ventisca y 1 de Fin de Año y me dijo que lo leyera. Lo hicimos y vimos que era una historia muy potente. En primera instancia, decidimos realizar un documental y que lo dirigiera Guillem Cascante, que ahora es el coproductor de la película y también es el productor de Crims. Hace veinte años que hacemos cosas juntos y pensé que para hacer este documental debería recrearse mucha imagen, porque había unos archivos de TV3 y poco más, pero debes hacer durante una hora y media entrevistas y éstas deben trufarse con imágenes. Pensamos que la gente de Crims son los que mejor recrean de la nada cosas maravillosas en cada capítulo. El documental fue un éxito y funcionó muy bien en todos los niveles. Es uno de esos documentales que la gente recuerda, fue un éxito de audiencia en TV3. Pero ya cuando le rodábamos, nos decíamos que de eso, cualquier país normal estaría haciendo una película, que si fuera una montaña de Estados Unidos o de los Alpes, ya habría una película hecha.
Y se pusieron manos a la obra.
Nos quedamos con ese run-run. También la situación política del país ha cambiado en los últimos cuatro o cinco años y ha permitido producir en catalán con cierta ambición de producción. Hace unos cuatro años era imposible plantearse una película como Balandrau. Todas las películas que yo había hecho en catalán he tenido que hacerlas en cooperativa, sin que nadie cobre, porque era imposible rodar en lengua catalana. El gobierno actual ha continuado con esta línea y así nos hemos podido plantearlo.
¿Fue fácil convencer a todo el mundo?
Fue bastante rápido que se apuntara a todo el mundo en Catalunya, porque eran muy conscientes de que se trataba de una historia muy nuestra. Sí que es cierto que fuera de Catalunya nos costó mucho que entendieran que debía hacerse esta película. También nos ha pasado ahora a los cines, que la respuesta fuera tampoco ha sido demasiado buena.
¿Cómo de complejo ha sido?
Hay gente que se aproxima de una forma torpe. Yo, a lo largo de mi carrera, he hecho documentales muy sensibles y muchas películas también basadas en hechos reales, como Mediterráneo (2021) de Open Arms o La muerte de Guillem (2020), y tengo muy claro que no puedes hacer una película a la contra de los protagonistas reales de los hechos. Ya desde el documental teníamos relación con muchas de las familias e hicimos este trabajo de honestidad, de explicárselo. Cuando haces una película de este tipo, siempre tienes que convivir con una pequeña contradicción, que lo que estás rodando puede que haya alguien que no le apetezca.
¿Cómo fue?
La gran mayoría de familias y supervivientes confiaron en nosotros. Fernando Trullols, el director, es una persona muy espiritual que tiene una forma muy especial de conectar con la gente y confiaron mucho en él. Hicimos una proyección privada con todos los familiares que quisieron, para que pudieran verla primero ellos. No puedes imaginar la reacción que puedes tener, es inimaginable para mí, porque lo que vivieron fue una situación muy dramática, pero es verdad que la reacción después fue muy bonita y hemos compartido con ellos momentos muy intensos, en los preestrenos, con los actores que han podido conocer a los padres de las personas que han interpretado. Realmente ha sido la parte más emocionante. El estreno en Camprodon, por ejemplo, fue uno de los días más bellos de mi vida profesional. Había muchos familiares y bomberos en el cine que vinieron de uniforme casi todos y el aplauso final fue espectacular. Se produjo algo muy bonito también de ver: al principio aplaudieron la película, pero enseguida se estaban aplaudiendo entre ellos.
Son momentos que dan sentido al trabajo que uno realiza, supongo.
Sí, por supuesto, y por eso hemos sido muy respetuosos a la hora de enseñar el rescate de las víctimas, de crear con este elenco de actores maravillosos que hemos tenido, unos personajes que, todo el mundo dice, eran unos jóvenes super simpáticos. Esto facilita todo lo que viene después, poder ver la película y decir que también es un homenaje a ellos, que la montaña tiene estas cosas, que ellos no hicieron nada mal y tuvieron la mala suerte de pillar una de las peores tormentas que ha habido en la historia y se quedaron. Pero no es una película en contra de la montaña ni contra nada, sino como un reconocimiento y también una película de amor y respeto a la montaña. También en los cuerpos de rescate. De esto estoy muy satisfecho porque tenía muy claro que son gente que merecen, no que les hagamos una película, que les hagamos veinte como hacen en todas partes y nosotros todavía no la habíamos hecho.
Suscríbete para seguir leyendo
- La cantante Bonnie Tyler, en coma inducido tras someterse a una operación de urgencia en Portugal
- El Último de la Fila y la enigmática guitarrista Sara García
- El Último de la Fila reedita su indestructible vínculo con Barcelona en otra noche de catarsis colectiva
- Eric Clapton, un arte de la guitarra sereno, magnético y sin efectismos en el Palau Sant Jordi, 22 años después
- El Último de la Fila desvela a quién iba dirigida la frase '¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité?': 'No es una chica ni un amigo
- Manolo García y Quimi Portet: “El Último de la Fila es volver a casa; estábamos locos por la música y eso nos sigue uniendo”
- Emma Vilarasau, actriz: 'Barcelona está consiguiendo el sueño de cualquier ciudad: tener público de los 18 a los 80 años
- Olivia Rodrigo, un talento despampanante para anotar el primer gol del Clásico en el Grec, 'el escenario más bonito del mundo