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A la última

Los Tabi de Margiela ganan su primera batalla (pero no la guerra)

La Maison francesa impide las copias en Europa de su icónico calzado de punta partida, mientras la cultura 'sneaker' en EEUU (Nike x Skims) convierte la silueta más transgresora de la moda en tendencia global

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Cuando la casa de moda Maison Margiela abrió una cafetería efímera en el corazón de Barcelona que evocaba la magdalena de Proust

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Tabi HeroBanner. / MAISON MARGIELA

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Durante décadas, el Tabi de Maison Margiela fue un zapato incómodo en todos los sentidos: raro, conceptual y sospechosamente feo. Hoy es otra cosa: un activo legal. Y Margiela acaba de demostrarlo.

La 'maison' ha logrado invalidar siete diseños registrados en la Unión Europea por considerarlos insuficientemente distintos de su icónico zapato de puntera partida. La resolución -procedente de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO)- refuerza una idea incómoda para el 'fast fashion': la silueta también puede ser propiedad intelectual, no solo el logotipo o el monograma. Así lo explica la publicación jurídica especializada 'World Trademark Review', que ha documentado el caso como una "victoria relevante" para la casa francesa en la defensa de su diseño más reconocible.

Durante décadas, la industria protegió marcas y logos; las formas quedaban en tierra de nadie. El caso Margiela sugiere un cambio de paradigma: la identidad de una marca puede residir en el contorno.

Toda una provocación

El Tabi apareció a finales de los años 80 cuando Martin Margiela reinterpretó el jikatabi japonés, el calcetín dividido utilizado tradicionalmente por trabajadores y agricultores en Japón. El gesto era puro Margiela: tomar un objeto utilitario y convertirlo en un manifiesto conceptual de pasarela.

El resultado fue una silueta tan incómoda visualmente como inolvidable. Con el tiempo, lo que parecía una rareza de escuela de arte se convirtió en un fetiche de culto: botas, bailarinas, 'sneakers' o sandalias. La puntera partida pasó de gesto radical a firma estética de la 'maison'. Y hoy subyace o inspira el calzado 'barefoot' tan de moda (ese tipo de calzado minimalista diseñado para imitar la sensación de caminar descalzo, respetando la anatomía y movimiento natural del pie). Quizá esa haya sido la semilla de los citados diseños-copia.

La clave jurídica del caso Margiela es que la forma de los Tabi es inmediatamente reconocible, y puede defenderse.

Un mundo de dedos duplicados

El auge de los 'dupes' -copias sin logotipo pero con estética claramente reconocible, como también las hay en cosmética, por ejemplo- ha convertido la forma en campo de batalla. En la era del comercio global, el diseño viaja más rápido que cualquier demanda.

Las siete invalidaciones en la UE refuerzan una conclusión incómoda para la industria: no basta con copiar ligeramente una silueta icónica. Si la diferencia no es clara, el diseño puede caer. La sentencia demuestra que la protección del diseño puede ser una herramienta poderosa para las casas de lujo que buscan defender sus códigos visuales.

La ironía es irresistible: el zapato más extraño del armario contemporáneo se ha convertido en una pieza de jurisprudencia estética.

Y llegó Kim Kardashian

Mientras Europa discute propiedad intelectual, EEUU hace lo que mejor sabe hacer: convertirlo en tendencia.

La colección NikeSKIMS primavera 2026, la alianza entre Nike y la marca Skims de Kim Kardashian, ha lanzado su primera zapatilla estrella: la NikeSKIMS 'Rift Satin'. El modelo retoma el ADN del clásico 'Nike Air Rift' y lo transforma en una especie de bailarina deportiva satinada con puntera dividida tipo tabi, según explica la propia compañía en el lanzamiento oficial de la colección.

No es exactamente una copia del Tabi de Margiela. Pero tampoco pretende serlo. Es otra cosa: la domesticación 'mainstream' de una idea radical.

El zapato conceptual de la antimoda europea reaparece ahora envuelto en 'balletcore', 'marketing' global y el radar cultural de Kim Kardashian.

El futuro del lujo: proteger la forma

La moraleja es menos estética que estratégica. El lujo ha entendido algo esencial: en la era de la copia instantánea, el valor está en el lenguaje visual. Y ese lenguaje, si es suficientemente reconocible, puede protegerse.

El Tabi nació como provocación, pero hoy es un activo cultural, un producto viral y un caso legal. No está mal para un zapato que parecía una broma.

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