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Opinión | Opinión

Lluís Cabrera

Lluís Cabrera

Presidente honorífico del Taller de Músics

Barcelona

'Lux', la luz de Rosalía

Rosalía deslumbra en el estreno del 'Lux tour'

Sara Fernández

Cuando en enero de 2010 transitaba por la plaza de la Dubte, en el Raval (Barcelona), una joven con ánimo de matricularse en el Taller de Músics, y debido a que este centro se halla diseminado en diversos locales de las calles adyacentes (Requesens, Cendra, Príncipe de Viana), fue un servidor el que le indicó donde se encontraba situada la secretaría de este centro de enseñanza musical. El escaso tiempo que duraron mis indicaciones debió causar alguna impresión en mi persona porque al cabo de un rato me trasladé desde los despachos de la calle Cendra 34 hasta la secretaría donde se efectúan las matriculaciones, en la calle Requesens 3.

En muchas ocasiones también me había sucedido con otras jóvenes exacta situación. Oteando por los alrededores del Taller de Músics, incluso sin ser preguntado, era yo el que se adelantaba a explicar el sitio para poderse matricular. La cuestión sería escrutar los motivos que me empujaron, en aquel invierno de 2010, debido al corto intercambio de palabras en la plaza de la Dubte con Rosalía Vila Tobella, a que después me interesara saber en la secretaría del Taller, si aquella joven pasaría a ser estudiante del centro que ayudé a fundar en 1979.

Algo debió remover mis adentros el fugaz encuentro callejero con aquella chica para que yo actuara de forma distinta a otras veces. Al cabo de 16 años he entendido el porqué de mi reacción. Rosalía por entonces ya desprendía 'lux' de artista. Ella y su familia quería que se formara musicalmente, aunque la aureola artística se transporta en la personalidad, en las maneras de estar, de ser, de preguntar y de cómo el entorno familiar fomenta la afición a la música.

La temporada que Rosalía permaneció en nuestra escuela del Raval, dos años y medio, y en la Escola Superior d'Estudis Musicals TdM del distrito de Sant Andreu, donde cursó primero y segundo de carrera, representó para nosotros uno de los más estimulantes retos de nuestro recorrido, de nuestro proyecto pedagógico. Rosalía interpelaba a sus profesores con empeño y continuamente. Maestras de materias teóricas, igual que las de asignaturas prácticas, tanto en la especialidad de flamenco como en la de jazz, habían de dar respuesta a sus incisivas preguntas. Respuestas que la discípula no daba por aceptadas hasta que su instinto se sentía satisfecho.

He de remarcar que el lema principal del Taller, del aula al escenario, se cumplió con creces desde la incorporación de Rosalía Vila Tobella a nuestro recinto académico. Recuerdo que cuando Desigual nos eligió para que propusiéramos a una joven cantante para un acto de esa marca, los responsables de estos menesteres en nuestra estructura, no dudaron en seleccionar a Rosalía.

Después siguieron un buen racimo de producciones donde Rosalía pudo curtirse en el escenario: Flamenkid, Palau de la Música; homenaje a Carmen Amaya, teatro Grec; Rumba Real - Maruja Garrido, Mercat de les Flors; voz solista, Centre Cultural el Born, centenario Salvador Espriu; estancias internacionales de jazz y flamenco con figuras relevantes de ambos géneros; actuaciones junto a Juan Gómez 'Chicuelo' en plataformas flamencas, así como en el JazzSi Club; en 'Blancanieves', película dirigida por Pablo Berger, también con 'Chicuelo', Rosalía actuó en espacios cinematográficos de raigambre.

He escrito sobre Rosalía en distintos medios haciendo hincapié en la vertiente pedagógica, en su preparación musical, en su entrega al estudio. En el de hoy, he creído necesario resaltar que Rosalía fue embajadora en proyectos musicales donde además de mostrar su calidad como intérprete, ofreció ese intangible al que denominamos arte. Con 'lux' propia, la artista catalana brilla por haber dado continuidad a la búsqueda de la verdad, de la belleza, las que la catapultan a su pasión y su pulsión creativa.

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