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Novela histórica

Juego de tronos (y hachazos) en la Suecia medieval

Niklas Natt och Dag, autor de la brutal trilogía '1793', convierte en novela la historia su antepasado Måns Bengtsson, asesino del héroe nacional Engelbrekt Engelbrektsson

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El escritor Niklas Natt och Dag, fotografiado en el Palacio de la Nobleza de Estocolmo

El escritor Niklas Natt och Dag, fotografiado en el Palacio de la Nobleza de Estocolmo / Lara Malvesí / EFE

David Morán

David Morán

Estocolmo
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A Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979) lo dejamos, literalmente, a los pies del monumento erigido en el centro de su ciudad en memoria del líder insurgente y héroe nacional Engelbrekt Engelbrektsson y ahí lo reencontramos ahora que, cuatro años después, se ha decidido por fin a convertir en novela la fabulosa peripecia de su familia. "Sí, ese es el tipo al que mató mi ancestro", dice como si nada mientras señala la escultura que encarna el espíritu de la insurrección contra el reinado de Erico de Pomerania.  

La historia, resumiendo mucho, sería la siguiente: en 1436, un noble llamado Måns Bengtsson Natt och Dag asestó un hachazo mortal a su hasta entonces aliado, colega y tal vez algo más Engelbrekt Engelbrektsson. Casi 600 años después, su 'tatarararanieto' ha hecho lo que cualquier escritor: aprovechar hasta los andares y transformar una crónica familiar repleta de vacíos y silencios en 'La maldición de los Stensson' (Salamandra; Proa en catalán), un trepidante thriller histórico que confirma que la familia puede ser el más despiadado campo de batalla. 

La nobleza vivía a costa de la gente corriente. No hay manera de esquivar eso. Vivían como parásitos"

Un juego de tronos sin dragones ni hechiceros pero bien surtido de maldiciones familiares, enfrentamientos sibilinos e intrigas religiosas en la Suecia del siglo XV. "No necesitas saber nada de la historia sueca para entrar en el libro: es una lucha por el poder, y eso todo el mundo lo entiende. También hay familia y un amor imposible, y eso es tan viejo como la literatura", aventura Natt och Dag ante los posibles mareos que puedan provocar las gestas de sus antepasados en el castillo de Göksholm o durante los asedios de Västmanland y Ringstadoholm.

El escritor Niklas Natt och Dag, en el monumento Engelbrekt Engelbrektsson

El escritor Niklas Natt och Dag, en el monumento a Engelbrekt Engelbrektsson / D. M.

Tras los pasos de Druon

No esconde el sueco la posible conexión con George R. R. Martin y su exitosa serie aunque, puestos a elegir, prefiere acudir a la fuente original: 'Los reyes malditos', de Maurice Druon, saga sobre las luchas dinásticas en la Francia de principios del siglo XIV. "La cantidad de intrigas reales que hay resulta deslumbrante", celebra. Poco que ver, en cualquier caso, con la sangrienta y maloliente trilogía sobre el Estocolmo dieciochesco, todo tifus y cadáveres flotando en el río, con la que se dio a conocer en todo el mundo hace unos años. "Sigo pensando que no me gustaría ser recordado como un pornógrafo de la violencia, por mucho talento que tenga para escribirla. Ha sido un alivio que esta novela no fuera tan oscura, ya que personalmente me afecta sentarme a escribir cosas horribles todo el día", explica el autor de '1793', '1794' y '1795' desde la sala principal del Palacio de la Nobleza de la capital sueca, donde el escudo de su familia comparte abigarrado espacio con más de 2.300 linajes de rancio abolengo e influencia menguante, cuando no directamente inexistente.

Mejor así, sugiere. "La nobleza vivía a costa de la gente corriente. No hay manera de esquivar eso. Vivían como parásitos, oprimían para vivir", reflexiona Natt och Dag (Noche y Día, en traducción literal), visiblemente aliviado por no ostentar ya título alguno y, sobre todo, por la absoluta ausencia en la familia de "una fortuna que pueda rastrearse hasta una riqueza levantada sobre el sufrimiento de otros". "Hemos sido como los demás, solo que con un apellido raro", ironiza. 

Me sorprendió que la Suecia medieval no fuera el superpatriarcado que yo imaginaba. Hubo viudas que administraron castillos, tierras y patrimonios enteros"

El fantasma de Måns Bengtsson, en cualquier caso, siempre andaba cerca, esperando el momento oportuno para asomar la cabeza y evocar el crimen que selló el destino de los Natt och Dag. "Recuerdo ir con mi padre a hacer recados y que, al enseñar una identificación, le dijeran: 'Sois vosotros, vosotros matasteis a ese hombre'. Es una cosa extraña de oír cuando tienes siete años", evoca. Con el tiempo, reconoce, la huella de Måns se ha diluido y ha quedado arrinconada en los libros de historia, pero de interacciones como aquella nace una epopeya familiar que busca comprender las razones de un crimen hasta ahora inexplicable. "Todos los historiadores coinciden en los detalles: saben quién lo hizo, cómo, cuándo y dónde. Lo que nadie aclaraba era el motivo. Lo único que decían es que debía ser personal", señala.

Versos eliminados

Y tan personal debió de ser que lo que había pasado por alta traición se explica aquí en clave puramente pasional: Måns y Engelbrekt, concluye Natt och Dag, fueron mucho más que compañeros de armas. "Lo único que ha sobrevivido es una crónica rimada con unos versos sobre la relación entre ambos; unas líneas que fueron eliminadas y luego reaparecieron. Se dice que estaban muy unidos, que Måns era ‘el mayor en su amor’, y que le había hecho varios regalos, entre ellos ropa, lo cual es extrañísimo. Luego, de repente, el padre de Måns se enfurece con Engelbrekt y le quema un barco, cuando estaban en el mismo bando. ¿Por qué?", se pregunta. En el arma homicida, añade, se encuentra parte de la respuesta. "Un noble nunca llevaría un hacha encima. Si sales a matar a Engelbrekt, lo haces con una espada o con un arco", asegura. Lo demás, viene a decir, es puro arrebato.

La escritura de 'La maldición de los Stensson', de la que acaba de publicar una secuela en Suecia, le ha servido a Natt och Dag para reencontrarse con Engelbrektsson, "alguien con inteligencia suficiente como para conquistar prácticamente todo el país sin derramar demasiada sangre", y descubrir que los años oscuros de la Edad Media fueron en realidad algo más luminosos que los de su brutal trilogía. "Me sorprendió que la Suecia medieval no fuera el superpatriarcado que yo imaginaba. Hubo viudas que administraron castillos, tierras y patrimonios enteros. Eso me sorprendió y me alegró", explica. No puede decir lo mismo cuando se le pregunta si la novela, ambientada en un momento de quiebro histórico y revuelta popular, tiene algo de reflejo de nuestros días. "No creo que haya ninguna diferencia entre cómo actuaba la gente entonces y cómo actuaría hoy. Ninguna en absoluto", lamenta.  

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