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Documentales

El Langui y Desirée Vila: la lucha por vivir

El actor, rapero y hostelero afincado en Málaga El Langui debuta como realizador con 'Ganas de vivir', un retrato de la deportista paralímpica Desirée Vila, un ejemplo de superación personal y una ventana para que el espectador conozca las reivindicaciones de las personas con discapacidad

Desirée Vila, Mirito Torreiro y El Langui, antes de la proyección

Desirée Vila, Mirito Torreiro y El Langui, antes de la proyección / Festival de Málaga

Eduardo Parra

Málaga
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Desirée, veo que sigue muy metida en su faceta como deportista.

Desirée Vila: Aunque ahora esté involucrada en distintos proyectos, mi día a día sigue girando en torno al deporte. Juanma [El Langui] lo sabe bien porque muchas veces ha tenido que adaptarse a mis horarios de entrenamiento durante el rodaje. Ahora mismo sigo preparándome con la vista puesta en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles. Como cualquier deportista, hay que dedicarle muchas horas, y aunque haga otras cosas, mi prioridad sigue siendo entrenar.

A veces da la impresión de que un proyecto tan bonito como este documental debería ser más fácil de sacar adelante.

El Langui: No necesariamente. Todos los proyectos son complicados, sobre todo por la financiación. Además, no olvidemos que la discapacidad sigue siendo una minoría. Aunque mucha gente diga que quiere ver proyectos inclusivos, luego se analizan con lupa: si es el momento, si interesa o no… Levantar este proyecto llevó tiempo. Desde que el productor Rodrigo Espinel [Morena Films] se puso en contacto conmigo para contar la historia de superación de Desirée hasta que empezamos a rodar pasaron años. Luego, cuando entran las plataformas, todo se agiliza, pero llegar hasta ahí cuesta.

Desirée, cuando recibe una llamada proponiéndote contar su historia en la gran pantalla, ¿qué pensó al principio?

D. V.: Me alegró el día, claro. Pero fui prudente, porque hay muchas ideas que se quedan siempre en el camino, así que pensé: "Ojalá salga adelante". Así que hasta que no empezamos a poner fechas de rodaje no me lo creí del todo. Cuando llegó ese momento, lo viví con muchísima ilusión... Recuerdo que el primer día de rodaje fue muy intenso: nos levantamos a las cinco de la mañana para grabar el amanecer y estuvimos trabajando todo el día. Yo no estaba acostumbrada a ese ritmo, pero fue muy bonito descubrir todo lo que hay detrás de una película: el equipo, las repeticiones de las tomas, el trabajo de tantas personas.

Incluso tuvo que hacer un poco de actriz, ¿no?

D.V.: Sí, aunque las entrevistas son totalmente naturales y cada uno dice lo que siente, hay algunas escenas que siguen un pequeño guion. Fue interesante verme en ese papel y aprender a desenvolverme en un mundo que para mí era completamente nuevo.

Langui, dirigir un documental sobre una persona real que además está delante de ti debe de imponer.

E. L.: Pensamos mucho, en preproducción, en la estructura de la historia, en el hilo conductor... Pero luego el documental está muy vivo: aunque lleves un plan, pasan cosas inesperadas y tienes que estar atento para incorporarlas a la historia; eso es algo que en la ficción suele estar más controlado. Y también mantuvimos esa actitud en la sala de montaje.

En el documental hay un momento clave: el accidente que cambió la vida de Desirée. Sin embargo, no se recrea demasiado en la tragedia. ¿Fue una decisión consciente?

E. L.: Sí. Queríamos encontrar un equilibrio. No queríamos hacer un documental trágico centrado solo en el dolor, pero tampoco uno superficial donde todo parezca maravilloso. Vivir con una discapacidad es difícil, eso hay que decirlo. Pero tampoco queríamos recrearnos constantemente en la desgracia. La dificultad ya está presente en el día a día: en cómo se mueve, cómo se adapta, cómo lucha. Preferimos mostrar su vida actual y su actitud.

La realidad es que hoy tengo una vida muy bonita. Claro que hay dificultades, pero si hago balance soy feliz

Desirée, su actitud en el documental es muy fuerte, muy de seguir adelante.

D. V.: También tiene que ver con la sensibilidad del director. Él lleva años reivindicando que las personas con discapacidad también tenemos espacio en la cultura, el cine o la música. La realidad es que hoy tengo una vida muy bonita. Claro que hay dificultades, pero si hago balance soy feliz: estoy en el deporte, tengo proyectos y sigo creciendo. Tampoco tenía sentido dramatizar más de la cuenta.

En 'Ganas de vivir' también se incluye la perspectiva de tu familia.

D. V.: Es que creo que es importante. Por ejemplo, en la entrevista con mi padre se ve ese dolor de alguien que quiere proteger a su hija y no sabe cómo hacerlo. También hay que tener en cuenta que la Desi de ahora no es la misma que la de hace once años. Cuando ocurrió todo estaba enfadada con el mundo y lo veía todo muy oscuro. Ahora puedo verlo con perspectiva. Sé que en la vida habrá momentos difíciles, pero también sé que no se puede vivir constantemente desde el pesimismo. Hay que aceptar las dos caras de la realidad y seguir adelante.

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