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Entrevista

Joan Pera: "Una señora vino a verme porque el médico se lo recomendó"

El actor pone en perspectiva su vida en un texto cargado de humor, tierno y entrañable donde desgrana su punto de vista pícaro ante todo lo que le rodea, y lo hace en escenarios de pequeño formato, con su monólogo 'Una estina amb Joan Pera'

El actor Joan Pera.

El actor Joan Pera. / Albert Soler / DDG

Albert Soler

Albert Soler

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Joan Pera reflexiona sobre su trayectoria profesional. Desde el doblaje de Woody Allen a su monólogo más reciente monólogo 'Una estona amb Joan Pera', el artista revisa los momentos clave de su trayectoria. También hace un repaso sobre y de cómo el público, a sus 78 años, le sigue recibiendo con los brazos abiertos.

Cierro los ojos y parece que esté hablando con Woody Allen.

He, je, no tanto, pero sí, porque la gente se ha acostumbrado a ver a Woody cuando oye mi voz [es su actor de doblaje al castellano y catalán desde 1989], pero él hace más cosas.

¿Le ha llegado a conocer?

Nos hemos visto en varias ocasiones. Es curioso porque no es un hombre de cine en el sentido clásico. Es un cineasta especial. Encontró que mi doblaje le gustaba mucho, y le pregunté por qué. Me dijo que no lo sabía, porque no entendía al español, pero que le hacía gracia, que cuando se veía y me escuchaba a mí, se reía. Por eso quiso conocerme, hemos estado juntos tres o cuatro veces, incluso fui a Nueva York a verle. Una persona muy amable.

Ahora hay algunos movimientos en contra de él, con lo de la cultura de la cancelación. ¿Cree que se debe separar al artista de la obra?

Al respecto existen muchas teorías. Yo creo que la obra, si te ha hecho gozar, es la obra. Lo que ocurre es que hay bastantes mitómanos. Un señor puede haber realizado una obra maravillosa, pero es una persona con todas las contradicciones y con todos los defectos de la condición humana. Yo creo que se debe separar, que se debe disfrutar de la obra todo lo que puedas, y después, tratar de evitar ser mitómano.

¿Hay demasiados mitómanos?

Sí, hay muchos mitómanos. El arte es para vivirlo, para gozarlo, para despertarnos sentimientos. Eso es lo que vale.

'Una estona con Joan Pera' dura... hora y media. Esto es más que un rato.

Qué va, la gente lo encuentra corto, es realmente un rato. Mire, si pasas un rato agradable, lo es todo. Yo estoy tan contento de estar cerca de la gente, que me encuentro muy bien. A veces mis hijos, que me acompañan, me dicen «estabas cómodo hoy, ¿eh?». Lo notan. Y sí, estoy cómodo. Y pasa el rato que no te das cuenta.

¿Cuántos años tiene?

78.

¿No va siendo hora de retirarse?

Siempre hay alguien que me lo dice, pero me da igual, porque el teatro es vida. Y como es vida, haré tanto como pueda. No tengo pensado retirarme. Bien, sólo si algún día no puedo, o el día que la gente no me quiera, o que ya no tenga expectativas, entonces, qué remedio. ¿Retirarme? ¿Por qué? ¿Para hacer cosas que dónde he hecho nunca en la vida? Si no las he hecho, es porque seguramente no me hubieran gustado.

Por ejemplo, nunca ha hecho de actor porno.

Sólo me faltaría esto, ahora (ríe).

Su espectáculo es bastante autobiográfico. ¿Entiende el mundo actual?

Es un mundo, realmente, a nivel personal, es distinto. Lo que ocurre es que te adaptas, porque, al fin y al cabo, la sociedad, el vivir, es vida. Yo tengo un público muy transversal. Vienen niños de 8 o 10 años, chicos de 20, abuelas... Y piensas: el mundo puede ir de mal apuro, pero reír, gusta a todo el mundo. El mundo irá haciendo, pero la ilusión, el vivir, llorar, la emoción... todo esto será muy difícil que nunca nadie nos lo coja.

¿Por qué cree que es tan querido en todas partes?

A veces me sorprende, porque lo que hago lo hago muy sinceramente. No hay mucha trampa. Soy uno y finjo, pero lo hago de una forma que se nota como soy. Los cómicos como yo somos un poco la caricia de Dios, porque tal y como va la humanidad, pasar un rato con una sonrisa es una caricia.

¿Qué es lo que más le gusta que le digan sus fans?

Que se lo han pasado muy bien. El otro día una señora me dijo que vino a verme porque el médico le recomendó. Bien, le recomendó que se distrajera. «Me lo he pasado tan bien, que llamaré al médico para decírselo», me decía después. Se nota. Veo a gente que hace meses que no se ríe, que quizás ha pasado malos momentos, y hacerles reír es como un regalo. Me lo paso muy bien.

Acostumbrado a actuar en grandes teatros, ¿no es un paso atrás actuar en pequeños escenarios de pueblecitos discretos?

Uy, qué va. Yo hago comedia desde que tenía 10 o 12 años, en colegio. A mí lo que me gusta es el contacto con el público, esté donde esté. Es muy placentero. He actuado en teatros de miles de localidades, y también de un centenar, y lo que me importa es ver al final a la gente satisfecha, que se lo ha pasado bien y que lo recordará durante bastante tiempo.

¿Echa de menos a Paco Morán?

No hay otro Paco Morán, era un personaje irrepetible, hicimos juntos una carrera potentísima. Fueron un grupo de momentos mágicos, trece años maravillosos. Venía gente que nunca había ido al teatro, y ahora se ha acostumbrado, así que hicimos afición.

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