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Crítica

Beatriz de Silva explora la sexualidad y las vivencias de jóvenes en 'Todos los colores', una comedia gamberra

Reseña de la película de Beatriz de Silva, en la Sección Oficial Fuera de Concurso del Festival de Málaga

Las protagonistas de 'Todos los colores'

Las protagonistas de 'Todos los colores' / Victor Gomez

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga
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Todos los colores

Dirección y guión: Beatriz de Silva

Intérpretes: Mafalda Carbonell, Silvia Abril, Claudia Mora, Eva Moral, Carlota Jiménez

Bueno, pues parece que en España hemos descubierto esa continuo de la comedia juvenil americana que desde principios de los ochenta ('Porky's', 'La revancha de los novatos') y, especialmente, desde principio de los dosmiles ('American Pie', 'Road Trip') y, algo después, con el advenimiento de Rogen, Hill y compañía, implementaron la procacidad, las palabras malsonantes y la franqueza sexual en las fórmulas del coming of age. Quizás llegamos un poco tarde o quizás no: los adolescentes siempre van a ser unas criaturas chaladas e hipervitaminadas, que parecen bailar más que caminar, con necesidad de leves transgresiones para reafirmarse y un ímpetu sexual admirable. Beatriz de Silva se sube a la rueda de ese cine que busca aprehender ese momento vital enérgico, majarón y luminoso con 'Todos los colores', que presenta dos singularidades: aquí quienes entran en sex shops, cagan en las discotecas y hablan de follar son chicas; además, en concreto, una de ellas es tetrapléjica.

La película comienza con una gamberrada que involucra a una compresa en plena regla de su propietaria y un profesor de gimnasia, así que ya se imaginan el tono. Por supuesto, hablamos de un atrevimiento más que relativo, porque luego todo se dirige por los caminos habituales de la cultura del esfuerzo, el deporte como muro contra las frustraciones, los hijos que deben equivocarse para aprender a vivir, los progenitores que deben dejar la sobreprotección como estrategia parental y las BFF que tienen berrinches superables. Aunque en medio haya escenas sobre cosas que meterse por el culo. Nada aquí es ofensivo, todo está controlado y escaletado, una travesura sin consecuencias que tiene en la naturalidad de su joven reparto su gran argumento.

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