Libros
Fernanda Trías vuelve al cuento con 'Miembro fantasma': "Es terrorífico y fascinante cómo el cerebro se resiste a aceptar la ausencia"
La escritora uruguaya, autora de 'El monte de las furias', explora las heridas históricas relacionadas con la dictadura militar y las adicciones infernales en su nueva colección de relatos
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La escritora Fernanda Trias, fotografiada en la librería Laie de Barcelona / Ferran Nadeu

A Fernanda Trías (Uruguay, 1976), autora de la colérica y arrolladora 'El monte de las furias' y una de las voces más aplaudidas de eso que algún día fue gótico andino y es ahora "mejunje" gozosamente irrespetuoso, siempre le acaban saliendo personajes que se niegan a "aceptar la pérdida", así que era de esperar que, antes o después, la uruguaya se entregase al inventario de amputaciones físicas y emocionales; al retrato en formato 'foto-finish' de todos los fantasmas que los (¿nos?) recorren por dentro. "Mientras no se acepta la pérdida, sigue el dolor", asegura Trías, de regreso al cuento diez años después de 'No soñarás flores' con 'Miembro fantasma' (Páginas de Espuma), colección de relatos hermanada en "el peso de la ausencia".
La mujer adicta, alcohólica, es un tema mucho menos explorado en la literatura y es un fenómeno mucho más complejo a nivel social y familiar. Es un tabú, y como cualquier tabú ya de por sí es un miembro fantasma"
El miembro fantasma, fenómeno por el cual buena parte de los amputados siguen sintiendo la presencia del miembro cercenado, es la metáfora que la autora de 'Mugre rosa' utiliza para explorar dolores y traumas. Heridas históricas relacionadas con la dictadura militar, adicciones infernales y vacíos sentimentales. "Es terrorífico y al mismo tiempo fascinante cómo el cerebro se resiste a comprender la ausencia y aceptarla", señala Trías a propósito de un síndrome que transmuta aquí en "ausencias y presencias fantasmales que vuelven y nos acechan". Cicatrices acumuladas, piel muerta sobre piel macilenta, y diez cuentos para intentar "estructurar el abismo". "La escritura tiene algo complejo, ya que te lleva a mirar dentro del abismo pero no necesariamente te sana", sostiene.
Mujeres adictas
Esto, aclara Trías, no es "un libro sobre amputados", sino una suerte de manual, no necesariamente de instrucciones, que muestra "cómo transitamos eso que no se puede nombrar". Se refiere la autora de 'La ciudad invencible' al doloroso poso de la memoria histórica y la vengativa resolución del cuento que da título al volumen, pero también a otros dolores fantasmales como la propia escritura o el alcoholismo en personajes femeninos. "La mujer adicta, alcohólica, es un tema mucho menos explorado en la literatura y es un fenómeno mucho más complejo a nivel social y familiar. Es un tabú, y como cualquier tabú ya de por sí es un miembro fantasma. El hombre puede ser el borracho de bar que está ahí con los amigotes, pero la mujer está extremadamente castigada. Hay soledad, encierro y castigo social. Es una enfermedad sistémica familiar que ocurre puertas adentro y está muy vinculada a la vergüenza y a frustraciones muy íntimas", explica la escritora.

Fernanda Trías , fotografiada en Barcelona / Ferran Nadeu
Ganadora en dos ocasiones, 2021 y 2025, del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, Trías también invoca en 'Miembro fantasma' espectros más íntimos y ligados a su propio oficio para mostrar "la escritura como eso que se desea y no se llega a agarrar del todo". "Es una lucha que inevitablemente también vinculo con la experiencia femenina, porque creo que reclamar la escritura para nosotras mismas ha sido más difícil”, aclara. En su caso, añade, aún recuerda lo "arduo" que fue abrirse espacio cuando empezó a escribir en los años 90 y a publicar en 2001. "Viví muchísimas cosas que no deseo que mis compañeras jóvenes vivan", asegura.
Su mejor arma en aquella época, su gran superpoder, fue la invisibilidad. "Por lo menos durante 15 años fui completamente anónima. Nunca conocí ni el éxito inmediato ni la exposición mediática inmediata, así que pude construir un espacio de libertad donde hacía exactamente lo que quería", celebra.
Fantasmas urbanos, plagas inexplicables y pedazos de ciencia ficción bastarda y promiscua han habitado ese coto creativo, el mismo desde el que Trías hace ahora diana en los dolores enquistados y aprovecha para reivindicar la no siempre ponderada importancia del lenguaje. "La resistencia para mí está ahí -asegura-. Olvidar el trabajo del lenguaje es problemático, más en esta época de batallas por el lenguaje que no son meramente simbólicas, ya que lo que está en juego es cómo vamos a construir la realidad a futuro. Por eso ciertos gobiernos dan la orden de que no se puede usar tal palabra. ¿Por qué, si no, se preocuparían? Si se preocupan es porque es importante".
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