Cuarto disco
Maria Jaume reivindica la cultura popular en su nuevo álbum: "Cantar en catalán ahora ya es una decisión política"
La cantante mallorquina publica ‘Sant Domingo forever’, un trabajo inspirado en la fiesta mayor de su pueblo, Lloret de Vistalegre, en el que funde las pistas electrónicas con instrumentos tradicionales como la ‘xeremia’, las castañuelas y el tamborino

La artista balear Maria Jaume, el pasado 25 de febrero en Barcelona. / Marc Asensio Clupés

El nuevo álbum de Maria Jaume, ‘Sant Domingo forever’, avanza en la estela urbana y electrónica del anterior, ‘Nostalgia airlines’ (2024), pero al mismo tiempo hunde raíces en la cultura popular mallorquina: el primer instrumento que se oye es la ‘xeremia’ y todo el cancionero evoca la fiesta mayor de su pueblo, Lloret de Vistalegre, situado en el centro de la isla. La inventiva sónica y el eco tradicional se citan en este disco que apunta a la efervescencia del corazón del verano, “cuando vives la alegría colectiva y te sumerges en la universalidad de las fiestas”.
Ella ha vuelto a trabajar las composiciones y la producción con Lluís Cabot (el que fuera guitarrista-cantante de Da Souza) y el fruto es un “un disco de pop con sonidos reales y ‘sampleados’ de ‘xeremia’, castañuelas y ‘tamborino’”, que plasma en el sonido la dualidad, que ella considera muy suya, de “lo íntimo y lo mega-universal”. En la portada aparece ella de muy pequeña con su madre y uno de los ‘dimonis’ evocados en el álbum. Y cada canción representa “un momento distinto de las fiestas”, precisa. “La cena al fresco en la plaza, cuando se junta la gente de todo el pueblo, la verbena, el repique de campanas…”. Con sus escenas de armonía y la cara B de todo ello. “Las fiestas te enseñan a convivir con personas del pueblo que a lo mejor no te caen bien. Te ayudan a reconciliarte, a rebajar roces”.
Momento de pausa
Vivir en Barcelona desde hace ocho años le ha hecho restablecer el vínculo afectivo con todo ello. “Desde aquí he visto las fiestas desde otra perspectiva”, cavila. El tema ‘Amor d’ultramar’ es un homenaje explícito a esa isla y ese pueblo vistos desde cierta distancia. La fiesta mayor aparece como “una especie de paréntesis en la vida cotidiana” y una especie de reconexión con lo mejor del alma humana, “ahora que la extrema derecha avanza y vivimos problemas como la vivienda y el turismo masivo”, argumenta Maria Jaume. “Las fiestas son un momento de pausa en todo este caos. También de revalorización de la cultura que tenemos frente a la globalización”.

La artista balear Maria Jaume, el pasado 25 de febrero en Barcelona. / Marc Asensio Clupés
‘Santo Domingo forever’ contiene 15 canciones cortas, la más larga de las cuales dura tres minutos clavados. En su línea. “Las concibo con una estructura muy pop y actual, y me suenan bien así”, deja claro. El diálogo con la tradición flota a lo largo del álbum y estalla en la ‘Jota final de festes’, con la voz invitada de Miquelina Lladó, de Música Nostra. Un grupo que “recuperó la música del ‘ball de bot’ después del franquismo e hizo un trabajo muy importante”.
Algunos títulos (‘Majorca verbena tour’) mezclan el inglés de un modo irónico, dentro de un álbum en el que, de nuevo, la lengua catalana es el ingrediente troncal. ¿Se le ha propuesto cantar en castellano, tal vez combinar lenguas a lo Julieta? “No, que yo sepa”, ríe. “Pero no me interesa mucho. Ahora, cantar en catalán ya es una decisión política. Siempre puedes jugar y meter algo en otro idioma dentro de una canción, pero hacer canciones en castellano no creo que lo haga”.
Prohibido repertirse
Mucho ha cambiado el registro sonoro de Maria Jaume desde que debutó, como cantautor intimista, con el álbum ‘Fins a maig no revisc’ (2020). Entre aquellas composiciones asentadas en la guitarra y la actual pasarela electrónica y dispuesta al baile parece mediar un mundo, si bien sus canciones conservan el rastro de melancolía marca de la casa. “Yo soy un poco eso, es inevitable”, reconoce. Repetirse de un disco a otro es lo que le da ‘yuyu’. “No me quiero estancar y me parece muy aburrido hacer un disco similar al anterior. Lo que me mueve a hacer música es experimentar, jugar e ir creciendo”.
También ha cambiado su manera de estar en el escenario. “Antes me apoyaba mucho en la guitarra y ahora me he liberado un poco, descubriendo la parte del baile y el movimiento. ¡Me lo paso mucho mejor!”, exclama. El horizonte próximo la reserva abundante diversión: estrenará el nuevo repertorio en 21 de marzo en el Auditori de Girona, actuará en el 150º aniversario de Damm en el Fòrum (16 de mayo) y le aguardan citas en festivales como Cabró Rock, Canet Rock y Festiuet (Salou).
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