Moda
La revolución de la aguja: una exposición en el DHub muestra el potencial de la reparación creativa de la ropa frente al 'fast-fashion'
La muestra 'Sustainable Challenge: Collective Mending' convierte el arreglo y zurzido de prendas en respuesta sostenible al sobreconsumo y a la sobreproducción de la industria
¿Cómo se crea un vestido de novia de alta costura? Así es una clase magistral con el diseñador Stéphane Rolland antes de su desfile en Barcelona

Varios maniquís con prendas zurzidas y reparadas, en la muestra 'Sustainable Challenge: Collective Mending' en el DHub de Barcelona. / Xavier Padrós

En la planta -1 del Disseny Hub Barcelona no hay maniquís que presuman de temporada ni carteles que anuncien lo último. Hay algo más incómodo, y más sugerente: prendas que han sido rotas, descosidas, intervenidas y vueltas a nacer. Hasta el 6 de abril, la muestra sitúa la reparación creativa en el centro del debate contemporáneo sobre la moda sostenible.
La exposición recoge el resultado de un maratón celebrado en noviembre, cuando 30 estudiantes de moda de nueve países europeos trabajaron durante cuatro días para explorar las posibilidades de la llamada reparación dinámica. No se trataba de esconder un descosido, sino de transformarlo en lenguaje estético.
Porque reparar ya no es solo un gesto doméstico asociado a la escasez. En un sistema dominado por la sobreproducción y el sobreconsumo, zurcir vuelve a escena con nuevos significados. La reparación dinámica no busca devolver la prenda a su estado original, sino transformarla: combinar técnicas tradicionales con enfoques experimentales, intervenir el tejido con estampaciones, añadidos visibles y reconstrucciones que celebran la huella del uso.

Además de maniquís con ropa, la muestra 'Sustainable Challenge: Collective Mending' en el DHub, incluye fotos del proceso de reparación. / Xavier Padrós
Contra la novedad constante
En este proceso, la prenda deja de ser un objeto cerrado y se convierte en algo que dialoga con quien la lleva y con quien la diseña. La reparación de ropa implica colaboración entre pieza, portador y creador, y cuestiona la lógica de la moda industrial basada en la novedad constante y la producción en masa. Aquí no se celebra lo impecable, sino lo intervenido.
El maratón culminó en un desfile-performance ambientado en el llamado 'Mundo 12', un universo imaginado donde no se produce para consumir sin medida, sino que se toma lo necesario; donde no se tira, sino que se reutiliza, se comparte y se repara. Esa filosofía impregna ahora la muestra: junto a los 'looks' presentados entonces, se exhiben fotografías del proceso y del aprendizaje de técnicas de reparación y estampación.

Un conjunto a partir de prendas reparadas. / Xavier Padrós
La propuesta no elude los retos. La mano de obra que exige la reparación creativa la hace más costosa que la producción globalizada de bajo precio. Por eso el proyecto plantea imaginar sistemas alternativos donde la reparación profesional sea viable, local y diversa.
En el DHub, la respuesta se cose a la vista. Las costuras no se esconden: se exhiben como gesto cultural y estético. Reparar no es aquí un recurso menor, sino una forma de replantear la industria de la moda y avanzar hacia un modelo más consciente, colaborativo y sostenible.
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