Protagonistas de la fiesta del cine
Natalia Belda, directora de maquillaje de la gala de los Goya 2026: "El de la alfombra roja es un maquillaje de guapa, de dar seguridad"
La maquilladora de Letizia, Blanca Suárez o Paz Vega, lidera el equipo de ocho especialistas de la firma Saigu que realzarán la belleza de las estrellas de la 40ª edición de los premios del cine español, reunidas en Barcelona. Su truco: "capas invisibles, que resistan cinco horas bajo focos"
Saigu Cosmetics, la joven firma española que ya ha conquistado a 'celebrities' y hasta a la reina

Natalia Belda, maquillando a la actriz Lola Dueñas, en el 'backstage'. / Juan Miguel Herrero

En el cine, la magia sucede antes de oír "¡acción!". En camerinos iluminados con luz blanca, entre planchas de pelo, brochas alineadas y vestidos suspendidos como esculturas a punto de cobrar vida. Este sábado 28 de febrero, Barcelona acoge la 40ª edición de los Premios Goya, y mientras las cámaras enfocan la alfombra roja, en el 'backstage' se libra otra coreografía: la de las pieles que deben resistir cinco horas bajo focos.
Ahí estará Saigu Cosmetics, por segundo año consecutivo maquillaje oficial de la gala. Y al frente, Natalia Belda, una de las maquilladoras más influyentes del panorama 'beauty' español. Habitual en el equipo responsable del maquillaje de la reina Letizia, en su agenda figuran también nombres como Blanca Suárez -a quien acompaña prácticamente desde el inicio de su carrera-, Ana Torroja, Macarena Gómez, Anna Castillo o Paz Vega. Profesional habitual de alfombras rojas, estrenos y campañas, su firma también ha pasado por las páginas de cabeceras como 'Vogue', 'Elle', 'Marie Claire' o 'Glamour', donde ha trabajado en editoriales de moda y belleza. Entre institución, 'celebrity' y alta moda editorial, Belda se mueve con la misma naturalidad con la que trabaja una piel: sin estridencias, pero con precisión 'quirúrgica'.
Repetir experiencia en los Goya no es rutina. "Es un reto que me ilusiona muchísimo. Me emociona ir con Saigu otra vez porque es una marca que me gusta mucho como firma, por sus valores [ingredientes naturales y mediterráneos], y porque es española", afirma.

Belda, con Paz Vega. / SAIGU
Magas del rostro
El año pasado, en Granada, pasaron por sus manos, y las de su equipo -entre ellas, Mar Esquinas, Carmen de Juan y Natalia Ferreiro-, alrededor de 45 personas entre nominadas y entregadores. Cuarenta y cinco rostros, cuarenta y cinco historias, cuarenta y cinco niveles distintos de nervios. Tres cuartos de hora, más o menos, es el tiempo medio que tardan en hacer la magia en el rostro de las estrellas.
Este año, algunas de las estrellas que pasarán por el equipo de Belda son Alauda Ruiz de Azúa, Vanesa Romero -nominada por su corto 'Sexo a los 70'-, Nathalie Poza, Nora Navas, Elvira Mínguez y Nagore Aranburu. El espacio 'beauty' está instalado en una sala de un hotel cercano al Auditori, donde tendrá lugar la gala. "Empezaremos sobre la una del mediodía, y también haremos algún servicio en habitaciones". Después, durante la gala "y para todo el mundo, también nominados, tenemos un servicio de retoque, sobre todo de brillos", cuenta.
En esta ocasión, Saigu regalará a nominados y entregadores el colorete 'Mercè', la nueva edición especial que homenajea el alma cultural de Barcelona.
Maquillaje estratégico, no artístico
En galas como esta, ¿se trabaja el maquillaje de una forma diferente? Belda lo resume en una frase que funciona casi como manifiesto: "La alfombra roja es un maquillaje de guapa, de dar seguridad". No es el lugar para experimentos incomprensibles, explica, ni para gestos pensados únicamente para una foto editorial. "No es maquillaje artístico", matiza. "Es estratégico. Tiene que verse impecable en plano general, en primerísimo primer plano y en vídeo 4K. Tiene que sobrevivir a los 'flashes', al calor, a la emoción", subraya.
La gracia, explica, es que "aunque parezca ligero, es un maquillaje que tiene que durar muchas horas". Y ahí entra la técnica: "Hay un trabajo de capitas. Pongo un poco de crema, sello con un polvo muy fino, vuelvo a poner un toque de crema... y así voy construyendo. Al final queda jugoso, pero debajo está todo sellado".

Natalia Belda, con las bases, correctores, iluminadores, sombras, barras y coloretes que usará en la gala. / SAIGU
Ese es el truco: que se vea fresco, pero esté blindado. Que parezca espontáneo, pero esté calculado al milímetro. Capas invisibles para cinco horas bajo focos.
La filosofía conecta con el ADN de Saigu, fundada en 2019 por los menorquines Gerard Prats, químico especializado en dermofarmacia, y David Hart, emprendedor digital. El nombre significa "agua" en menorquín y resume su esencia: frescura, adaptabilidad y transparencia. Texturas ligeras, formulaciones respetuosas y una belleza que no invade, sino que acompaña.
"Es ligero porque la piel respira", dice Belda. "Pero está muy trabajado. No es poner un poco de color y ya. Si no lo construyes bien, no dura", remata.
Piel real, belleza real
Si algo define el enfoque de Belda es su obsesión por la piel. Para la especialista, esa es la base de un buen maquillaje. "La piel tiene que verse bonita, real", insiste. No se trata de borrar la identidad ni de disfrazar la edad. Se trata de potenciar. En una edición donde muchas nominadas superan los 45 -y con una Susan Sarandon, de 79 años, recibiendo el Goya Internacional- la técnica exige aún más sutileza. "Trabajar bien el producto para que no marque arrugas ni haga pliegues. Productos ligeros, bien integrados", insiste. "Maquillarse no va solo de verse bien. Va de sentirse tranquila y segura en tu piel", remacha.

Belda le pone colorete al director y guionista Javier Calvo. / Juan Miguel Herrero
Psicología de camerino
Pero en el 'backstage' no solo se trabaja la piel; también se gestionan emociones. "En los premios hay nervios. Todo el mundo quiere estar muy guapo. Tienes que darles seguridad". La maquilladora se convierte en una presencia calmada en mitad del vértigo.
"Es muy importante saber escuchar y poder darle a cada persona exactamente lo que te pide -cuenta-. Por mucha exposición pública que tengan, todos son personas con sus valores, sus inseguridades, sus días buenos y malos".
Este trabajo no solo es con ellas. Los hombres cada vez ocupan más tiempo frente al espejo, cuenta Belda, que asegura que le "encanta maquillar a hombres”, confiesa. Algunos piden lo mínimo: "Un poco de corrector, igualar la piel, quizá un 'primer' transparente para cerrar el poro y quitar brillos". Otros van más allá: base ligera, un toque de colorete, bálsamo con color. "Las nuevas generaciones se atreven más. Sin que se note, pero que se vean mejor", cuenta. Y es que, con cámaras de alta definición, cualquier detalle se ve mucho. Y aunque el maquillaje masculino siga siendo discreto, ya es parte del ritual de alfombra roja.
Del silencio al reconocimiento
Con 24 años de trayectoria, Belda pertenece a la generación que ha visto transformarse la profesión. Vivió el paso del anonimato del 'backstage' a la exposición de las redes. Sin embargo, insiste, "soy maquilladora, no 'celebrity', me gusta que se nos reconozca nuestra labor, es genial, pero la importante es la persona a la que maquillo", observa. Ella misma, desde su cuenta de Instagram ha subido algunos consejos, y con la misma vocación pedagógica publicó hace unos años el manual 'Maquilla T' (Aguilar), que acerca sus técnicas profesionales al público general.
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