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L'AUDITORI

Louis Langrée le saca el jugo a la OBC

El maestro francés conquistó con su talento y carisma en un concierto que mostró a una orquesta motivada y en plena forma

Concierto "El fantástico de Berlioz", con Anna Vinnitskaya y Louis Langrée

Concierto "El fantástico de Berlioz", con Anna Vinnitskaya y Louis Langrée / MAY ZIRCUS

Pablo Meléndez-Haddad

Pablo Meléndez-Haddad

BARCELONA
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La temporada de la OBC continuó este fin de semana con más repertorio francés, aunque sin Ludovic Morlot en el podio, sino con la visita de un extraordinario Louis Langrée, director de la parisina Opéra-Comique que regaló un revelador concierto con obras de Berlioz y de Ravel.

Con sus dos siglos de vida, la ‘Sinfonía fantástica, op. 14’ (1830, ‘Episode de la vie d’un Artiste’, según la tituló su autor) es sin duda una de las obras más populares de Héctor Berlioz. Langrée, sin partitura, propuso una versión teatral, plena de contrastes, sin escatimar en sonoridad, muy fiel al programa del compositor en cada 'partie', cada una explicando una historia plenamente convincente de este gran poema opiáceo. El maestro consiguió una entrega generosa de los músicos y, en particular, de los solistas, que le siguieron motivados, como en ‘Scène aux champs’, con maravillosas entregas del corno inglés, oboe, fagot, flauta, tubas... O con las cuerdas divididas y gran precisión en ‘Songe d’une Nuit du Sabbat’, aunque faltaran contrabajos.

Antes, también de Berlioz, se ofreció como aperitivo la obertura de su ópera inacabada ‘Les Francs-Juges, op. 3’ (1826), pieza que la OBC incorporaba a su repertorio. Esta introducción lírica, uno de los pocos fragmentos de la ópera que ha perdurado ya que Berlioz no la destruyó al estar descontento con el resultado, es un muestrario de un todo ambicioso y de tintes épicos, pero cuya intención narrativa se queda en la exposición de ideas de una naif armonización, aunque bien coloreadas y mirando al bel canto rossiniano. Sorprende que solo cuatro años después haya podido componer una obra maestra como su ‘Sinfonía fantástica’, que muestra una madurez inusual.

Cerrando la primera parte se escuchó, de Ravel, el célebre ‘Concerto pour la main gauche’, escrito en un único movimiento hace casi un siglo y que en esta velada defendió una colosal Anna Vinnitskaya, quien el jueves había ofrecido en la sala de cámara del Auditori un recital en solitario. La intérprete rusa demostró un total dominio de esta pieza mítica escrita para el pianista austríaco Paul Wittgenstein, mutilado en la Primer Guerra Mundial, y estrenada en 1932. Esa lucha constante entre solista y orquesta se mostró muy igualada incluso en intensidad, con la pianista aportando virtuosismo y sensibilidad, con los solistas de la OBC mostrando un gran nivel y con un Louis Langrée coronado como espléndido concertador, sin piedad con los decibelios en su búsqueda del rico dramatismo de esta obra tan espectacular como difícil. Vinnitskaya se lució con una digitación de experta, de gran fuerza y potencia, siendo ovacionada y regalando uno de los ‘Valses nobles et sentimentales’, también de Ravel.

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