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Concierto en Barcelona

Judeline hechiza y conduce a la catarsis al Sant Jordi Club

Concierto de Judeline en el Sant Jordi Club de Barcelona, el 26 de febrero de 2026

Concierto de Judeline en el Sant Jordi Club de Barcelona, el 26 de febrero de 2026 / Ferran Sendra

Ignasi Fortuny

Ignasi Fortuny

Barcelona
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Judeline, distinguida figura entre el joven y vanguardista pelotón que desfila entre corrientes musicales dibujando un nuevo pop español, transportaba este jueves al Sant Jordi Club ese limbo que es ‘Bodhiria’, su álbum de debut (presentado ya hace justo un año en Razzmatazz), y que protagoniza angel-a, su alter ego atormentado, embrujado.

Ese universo en busca de respuestas está, sin embargo, plagado de estímulos compuestos desde unas raíces que sostienen un talento tan robusto que llegan a vislumbrar el futuro. Bastaron algunas piezas como ‘mangata’ o ‘INRI’ para que el ritual empezara a sentirse como una catarsis colectiva. Judeline, de tan solo 23 años, salió acompañada de la criatura diabólica y robótica que la acompaña en esta gira (él es el bailarín Héctor Fuertes). Reconoció un “jari” inicial, que superó con ayuda del público (todo vendido desde hace meses en este concierto organizado por el Primavera Sound), y luego lució juguetona tumbada en el suelo grabándose con un teléfono para mostrarcara angelical e interpretar ‘En el cielo’ y la aún má celestial ‘Heavenly’, ejemplo perfecto de ese pop divergente en colaboración con Rusowsky.

Concierto de Judeline en el Sant Jordi Club de Barcelona, el 26 de febrero de 2026

Concierto de Judeline en el Sant Jordi Club de Barcelona, el 26 de febrero de 2026 / Ferran Sendra

Convertida en angel-a dialogó con la criatura, como un Cupido del más allá entre punteros láser en ‘luna roja’, y le placó en ese ‘JOROPO’ venezolano desgarrado y magnífico cantado por todos. Natural de Los Caños de Meca, Judeline presentó su díptico de historias sobre el Estrecho, ‘TÁNGER’ y ‘ZAHARA’, antes de pedir disculpas porque “de catalán solo sé ‘de puta mare’ y las primeras canciones de Bad Gyal”. Salió de ‘Bodhiria’ y de sus últimos logros recurriendo a ‘Sustancia’, pieza de 2021 que suena tan perenne como su versión de ‘La tortura’, de Shakira. Se transportó después a la nostalgia del EP de ambiente latino ‘Verano saudade’, y pasó de la celebración eufórica con Amaia (acompañada de gritos y más gritos) a través de ‘com você’ a la fragilidad de ‘chica de cristal’, canción que suena como si Jeanette hubiese nacido en este siglo.

Grandeza en la parte final a partir de ‘Ahí estás tu’ con la Mari de Chambao y con el certero homenaje a Camarón junto Yerai Cortés (no presente anoche) llamado ‘Un puente por la Bahía, la Cruz del Campo’. Y éxtasis con el cierre disparando piezas de ritmo envenenado “para mover un poquito el culo” como ‘Canijo’ o ‘Piki’, ambiente club a altas horas compuesta con Sega Bodega. Pero el ritual cerró con Judeline a lágrima viva, agradeciendo el largo aplauso final del público tras la bella y directa (“solo yo sé bien dónde guarda la placa”) ‘zarcillos de plata’, fantástico molde indie para una canción de amor con vistas al Estrecho.

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