Entrevista
Leire Martínez: "Pudiendo hablar de música, ¿por qué meterme en amarillismos y en cosas que generen ruido?"
La cantante donostiarra publica ‘Historias de aquella niña’, su primer álbum en solitario, 16 meses después del comunicado en el que La Oreja de Van Gogh anunciaba su salida del grupo tras 17 años y cuatro discos

La cantante Leire Martínez fotografiada en Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC

Los días de furia tienden a quedar atrás y Leire Martínez desea que su primer álbum hable por ella. El pasado domingo, en el primer concierto de su gira en La Riviera (Madrid), anunció que no volvería a contestar una sola pregunta sobre La Oreja de Van Gogh, una afirmación que matiza a lo largo de esta entrevista. El ‘tour’ pasará el 13 de marzo por el festival Polar Sound (Baqueira), el 14 por Razzmatazz (entradas agotadas) y el 18 de julio por el Festiuet, de Salou.
En la canción ‘Aquella niña’ se dice a sí misma que no tiene la culpa de “no haber protegido aquella niña en tu interior”. ¿A qué se refiere?
Todos tenemos conversaciones pendientes con nosotros mismos, y como en este disco hay mucho de hacer balance, me he centrado en eso. El recordarme a mí misma que a lo largo de tu vida has vivido etapas en las que has hecho lo que has podido. Mis padres se separaron siendo yo muy pequeña. Tuve que emanciparme muy jovencita, con 18 o 19 años. Vivimos en un mundo al que le encanta culpabilizar y señalar. Y por eso quería hablar de eso, de la culpa, de cómo a veces nos flagelamos de más.
En la portada aparece recostada sobre una tierra calcinada, como la superviviente de un apocalipsis.
Sí que parece un poco tremendista (ríe). Nos gustó jugar con la imagen del fuego, que para mí algo más allá que la destrucción de algo. Lo relaciono más con las hogueras de San Juan, la idea de quemar los apuntas y arrancar una nueva etapa.

La cantante Leire Martínez fotografiada en Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC
La niña del título invoca la inocencia.
Este disco ha supuesto una terapia para mí, recuperando instintos primarios, como querer jugar y hacerlo sin esos miedos y prejuicios que vas incorporando y que no son tuyos, porque un niño nace sin ellos. En este proceso, para mí ha sido inevitable dudar y preguntarme: “¿seré capaz?”. Y me he dado cuenta de que tenía mucha más capacidad de la que creía.
Ha trabajado con varios equipos de compositores. ¿Cómo se ha elaborado el álbum?
Escribir me ha gustado siempre y en cuestión de letras he tenido pocas dudas. La parte musical me daba más miedo. Yo fui al conservatorio, tengo nociones de solfeo, pero nunca he tocado un instrumento polifónico que me permita componer canciones. Sentía que me faltaba algo a lo que agarrarme, empecé a pedir ayuda y hubo mucha gente que quiso arrimar el hombro. Hice sesiones de composición con diferentes equipos y estoy feliz porque he aprendido mucho de todos ellos. Parte del secreto de este disco radica en que ha habido miradas e improntas distintas.
La suya entonces se refleja en las letras.
También he colaborado en las melodías, pero a priori he necesitado que alguien me empujara o me sugiriera, por ejemplo, unos acordes con los que jugar. Es algo que nunca había hecho y no sabía por dónde empezar.
Es un álbum de canciones pop con bastante electrónica y más bien euforizante.
Puede ser que tenga mucho de eso, sí. Hay reminiscencias de rock, electrónica y cositas, sí. Estoy en un momento vitalista.

La cantante Leire Martínez fotografiada en Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC
¿Era el momento de probar algo que con su grupo anterior no era posible?
Era el momento de probarme, a ver que salía. Y al final quien tiene la última palabra soy yo, por lo cual, todo aquello con lo que he vibrado y que me gusta lo he hecho al margen de lo que fueran a opinar los demás.
¿De dónde viene en cuestión de gustos musicales?
Tuve una herencia musical rica de mis padres: Pink Floyd, Emerson, Lake & Palmer o Leonard Cohen por parte de mi padre, y cantautores como Serrat, Aute o Silvio Rodríguez por parte de mi madre. He tenido épocas en que he puesto el foco en divas del soul, referentes como Tina Turner, Barbra Streisand o Sharleen (Spiteri), de Texas, y Carole King, Janis Joplin... De España, Luz Casal, Ana Torroja...
En algunas canciones del disco toca David Rosell, guitarrista catalán que tocó con grupos de rock fuerte como Dept.
Sí, sí claro. Yo tuve épocas con un punto de rock, y algo de eso está en el álbum. Me gustaban grupos de rock sinfónico como Dream Theater, Marillion... Y el heavy metal, guitarristas como Steve Vai.
Este álbum comenzó a manifestarse hace diez meses con el tema ‘Mi nombre’, una canción de reproche a sus antiguos compañeros en La Oreja de Van Gogh: “Nunca fui tuya / Búscate a alguien que me sustituya”.
Es una canción de validar la emoción de ese momento, y yo en ese momento estaba enfadada, sí. Imagínate, en octubre sale el comunicado y en enero me siento a escribir. Mi fotografía emocional era muy concreta. Me di cuenta de que las emociones me llevaban. Y me dije que por qué no validar esa emoción, darle su lugar y a ver si así conseguía desbloquear cosas. Afortunadamente lo conseguí. Después, analizándolo, pensamos que cuando empezara la promoción, probablemente solo me preguntarían por un tema, y pensé que, si yo misma había validado esa emoción, podíamos cerrar ese capítulo y centrarme más en lo musical.

La cantante Leire Martínez fotografiada en Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC
Pero ahora la canción abre el álbum. No la ha colocado al final, como agua pasada.
Para mí no deja de ser la carta de presentación de todo eso. Siento que la canción está ahí y me daba un poco igual ponerla delante o detrás.
Debe ser consciente de que cada cosa que cante se puede interpretar a la luz de su salida conflictiva de La Oreja de Van Gogh.
Es inevitable, no voy a poder evitar que la gente interprete lo que quiera. No voy a corregir a nadie. La magia de la música es eso.
Hay canciones como ‘Cabeza de ratón’ (“Soy yo quien ahora dice adiós / con un bis en la garganta / Ya canté la canción / de marioneta que aún estaba colgada”), o ‘No se me da bien odiarte’, o ‘Su maldición’, que se prestan a trazar paralelismos.
En concreto, ‘Su maldición’ es un tema que habla de violencia, pero de género, que desgraciadamente es un tema del que tenemos que seguir hablando. En cuanto a ‘Cabeza de ratón’, refleja una mirada más amplia y apunta a la industria. Ahí me senté a escribir con María Pelae y con Alba Reig (de Sweet California). Tres mujeres que hemos coexistido en esta industria musical y que en diversos momentos nos hemos sentido un poco como... “A ver, bonita, ponte aquí”.
Hace cinco años nadie me planteaba si el repertorio era mío o no era mío. ¿Por qué ahora sí? Soy la misma persona
Floreros, o figuras tuteladas.
Esto es, ridículas en muchos casos. La canción era decir, con humor más que con enfado, cómo nos hemos sentido en algún momento. Entonces, ser cabeza de ratón es reivindicar tu lugar sin responder a los cánones del éxito social. Y la otra canción que mencionas, ‘No se me da bien odiarte’, habla de situaciones en las que casi necesitas que la persona con la que estás te dé motivos para poder dejarlo, porque quizá sea una persona estupenda, pero ahí no hay lo que tendría que haber, o quizá tú no estás a la altura. Es decir “jo, por favor, trátame mal un ratito para poder acabar con esto”.
El domingo, en el primer concierto de la gira, en La Riviera, hizo un anuncio: “Pongo a Dios por testigo que no voy a volver a contestar ni una sola pregunta que haga referencia a La Oreja de Van Gogh”. Muy contundente y hasta un poco trágico.
Bueno, me gusta teatralizar determinadas situaciones, porque prefiero tomármelas con humor. El problema no es hablar de La Oreja de Van Gogh, sino formar parte de una manera de interpretar lo que decimos que yo no comparto.
La sensación de ‘fast food’ un poco la he tenido, sí. Pero creo que cuando las cosas cambian nos tenemos que adaptar al cambio
¿Se refiere a algún titular publicado?
Hay cosas a las que no quiero dedicar tiempo, porque pudiendo hablar de música, ¿por qué voy a meterme en amarillismos y en cosas que generen ruido? A mí eso no me interesa. No tiene nada que ver con quién soy yo.
¿Cree que en algún momento en este último año se ha equivocado hablando demasiado de su salida de La Oreja?
A ver, hablar de equivocarnos... Todo el mundo tiene derecho a preguntar y yo lo tengo de contestar o no, desde el mismo respeto. Entiéndeme, nunca voy a vetar las preguntas sobre un tema, pero frente a eso yo también puedo tomar la postura que yo considere y decir, mira, prefiero hablar de esto y no de aquello, que no me aporta nada.
Más allá de la búsqueda del titular enfocado al ‘clickbait’ o al salseo hay preguntas periodísticamente pertinentes, que pueden tener derivadas artísticas perceptibles en su álbum.
Y en ese sentido no tengo inconveniente, lo que pasa es que llega un momento en que dices: “¿cómo evito todo lo demás?”. Pues quizá dejando de hablar de determinados temas. Es verdad que yo salí con la canción ‘Mi nombre’ y expliqué el por qué. Pero ahora estoy en otro momento.
El comunicado de La Oreja en el que se anunciaba su salida fue en octubre de 2024. Desde entonces, ¿han observado sus pasos a distancia, sin ningún trato personal?
Lo importante para mí ha sido poner el foco en lo mío. Amanece cada día. En la vida a todos nos pasan cosas, y si en cada cosa que nos pasa nos vamos a bloquear...
Ha pasado de ser la integrante de un grupo a ser una solista, con lo que eso conlleva de asumir todo el peso y todas las decisiones. ¿Nunca había anhelado eso?
Nunca, no es algo que me planteara. Para empezar, nunca me tomé en serio que esto pudiera ser una profesión. Yo era de las que cantan al salir de fiesta, porque me gusta cantar, y una vez en un bar que frecuentaba, un chico se me acerca y me dice “pero si tú cantas”, y me plantea que tiene un grupo y que por favor vaya un día con ellos a probar. Le dije que no, pero en los meses siguientes insistió tanto que, solo para que me dejara en paz, te juro que fue así, le dije “venga, voy y pruebo”. Hoy se lo agradezco. A partir de ahí, empecé a ir de una banda a otra. Un grupo, una orquesta... Ahí me sentía cómoda. Entonces, ahora he tenido que adaptarme a una nueva realidad y aprender de eso.
Después de La Oreja, tuvo claro que sería solista y que no se pondría al frente de una nueva banda.
No, pero sigue habiendo un grupo aquí. Para mí era importante que hubiera una banda, pensando en los directos. Es importante confiar en quien me subo al escenario, y que me apetezca irme con ellos de gira. Crear una familia. El director musical es Víctor Elías, que fue muy conocido como actor, porque interpretó a Guille en ‘Los Serrano’, y que es un grandísimo músico y ha dirigido muchas bandas y proyectos. Con Fran Perea, por ejemplo, porque se conocen desde niños.
En 2007 concursó en ‘Factor X’ y al año siguiente entró en La Oreja de Van Gogh. En aquella época apenas existía el ‘streaming’. ¿Siente que hoy las canciones calan como antes o que son sustituidas unas a otras en una pasarela de ‘fast food’?
Pues la sensación de ‘fast food’ un poco la he tenido, sí. Pero creo que cuando las cosas cambian nos tenemos que adaptar al cambio. Es inevitable eso de “antes las cosas se hacían mejor”, porque los cambios nos incomodan. Pero ahora hay cosas que están muy bien y hay que llegar a un equilibrio y aprovecharnos de lo bueno. Lo que no ha cambiado es que la música sigue generando en la gente cosas maravillosas. Sigue siendo ocio absoluto, divertimento, alegría, también reflexión, nostalgia... Eso lo sigue causando la música. Antes costaba más descubrir a determinados artistas y ahora estamos a un clic de ellos.
Las redes sociales han fomentado la sensación de comunidad de la gente en torno a los artistas. Están los ‘leiristas’.
Sí, fíjate, me ha llamado la atención la gente que sentía la necesidad de que a mí me quedara claro que me apoyaban, que me abrazaban. Eso sí que me ha sorprendido. Yo he estado 17 años en una banda con un posicionamiento social importante, y la gente me mostraba su cariño en la calle, pero ahora ha habido como una explosión. Personas que se te acercan y te dicen “yo solo quiero darte un abrazo”.
Personas a las que habría llegado una vibración de que es una artista a la que se ha tratado injustamente.
Bueno, por lo que sea. Ellos sabrán cuál ha sido su motivación, pero ha sido así.
Ha empezado la gira y actuará el 14 de marzo en Razzmatazz. Cantará muchos temas del disco y también de su etapa en La Oreja, tanto de álbumes en los que participó como de los que no.
Sí, claro. A ver, hace cinco años nadie me planteaba si el repertorio era mío o no era mío. ¿Por qué ahora sí? Soy la misma persona. Entiéndeme, hay cosas a las que no hay que dedicar más tiempo. Ese repertorio ha existido y sigue existiendo, y siempre he dicho que yo jamás voy a renegar de quién soy, porque no sería renegar de ellos, sino de quién soy yo. Es tan sencillo como eso.
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