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Literatura catalana

Albert Sánchez Piñol convierte el 'procés' en una secuela de 'Moby Dick': "La literatura no es para cobardes"

El escritor publica 'Després del naufragi', fábula política disfrazada de novela de aventuras que empieza justo donde acaba el clásico de Herman Melville

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Albert Sánchez Piñol durante la presentación de 'Després del naugfrafi'

Albert Sánchez Piñol durante la presentación de 'Després del naugfrafi' / Pau Gracià

David Morán

David Morán

Barcelona
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"Moby Dick es el mal, un mal político. Porque el mal existe y nos ataca", titula casi sin querer Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965) mientras invoca el espíritu decimonónico de Herman Melville y, arpón en mano, emerge de los restos del maltrecho y vapuleado ballenero Pequod para entregar la continuación de 'Moby Dick'. Como suena, sí. "Es una osadía y un insulto pero, si hay versiones, ¿por qué no puede haber continuaciones?", relativiza el autor de 'Victus' ante un grupo de periodistas reunido, dónde sino, en el Museu Marítim de Barcelona. Por ahí andará, seguro, el espectro obsesivo y vengativo del capitán Ahab. 

El atrevimiento es doble ya que, además de medirse con uno de los grandes clásicos de la literatura universal, Sánchez Piñol aprovecha 'Després del naufragi' para devolver a Ismael al mar en clave de fábula política y metáfora de las últimas dos décadas de la política catalana, los años álgidos y agitados del 'procés'. "Mucha gente no sabe o no se acuerda que 'Los viajes de Gulliver' es, básicamente, una fábula política; una crítica a la sociedad burguesa que obligaban a leer a los anarquistas", ilustra.

En su caso, asegura, la idea de retomar 'Moby Dick' justo donde la dejó Melville, con el Pequod embestido con furia por la ballena blanca e Ismael como único superviviente, nació como respuesta a la primera presidencia de Donald Trump. "La empecé a escribir en clave norteamericana: demócratas y republicanos peleándose por el control del barco mientras el monstruo viene por detrás", explica. La extrapolación, claro, se hacía sola. "Es una pugna por el poder entre diferentes actores que son reconocibles pero que, al mismo tiempo, son bastante universales", destaca.

El círculo de 'Victus'

Desde Univers, editorial en la que Sánchez Piñol acaba de estrenarse tras una larga y fructífera relación con La Campana, se asegura que 'Després del naufragi' es la novela que "cierra el círculo de 'Victus'", lectura política que el propio autor alimenta asegurando que, en cierto modo, el 'procés' empieza con 'Victus' y acaba ahora con Ismael rescatado por un nuevo bote, el Lònia. "'Moby Dick' es sobre un loco que lleva a una tripulación sensata a una misión imposible. Aquí es al revés, ya que el relato de Ismael, que no quiere saber nada de la ballena, exalta a la tripulación para hacer lo inasible", resume. Al frente de la tropa, un par de capitantes que bien podrían ser Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. "Los personajes son así, tenía la sensación de ser un transcriptor. No me hacía falta inventar demasiado", desliza.

Retrato de Albert Sánchez Piñol presenta 'Després del naugfrafi'.

Sánchez Piñol en el Museu Marítim de Barcelona / Pau Gracià

El resultado, dice, es una novela que "no podía no haber escrito". "Quería que fuese explícita, no quería que fuese cobarde. Hay una postura política muy clara. La gente lo puede interpretar como quiera, pero en todo relato hay una opinión detrás. Obviamente, me dejarán verde, pero la literatura no es para cobardes. Lo más fácil es no hacer," reflexiona. "Un autor tiene que ser una mala persona. Los personajes de un lector que escribe son los que se paran en el semáforo", añade al rato.

Con ilustraciones de Franc Aleu y una presentación que quiere recordar a las novelas de aventuras de Salgari y Stevenson, ‘Després del naufragi’ es, según Sánchez Piñol, su novela "más fantasiosa y la menos imaginativa". "El guion me lo daban los acontecimientos que iban pasando", asegura. Preguntado por quién o qué representa la ballena en esta secuela 'sui géneris', el barcelonés se refiere a este "mal político" que encabeza la información y recuerda que Moby Dick "es un monstruo con el que no caben diálogos". "Es un monstruo que te ataca, y huele mal, pero también que hace fabular con la gloria a una tripulación de bacaladeros. Su monstruosidad les hace soñar", sopesa.

Con todo, defiende el novelista catalán que el trasfondo político no invalida la lectura puramente literaria y confía en que 'Després del naufragi' pueda servir como toma de contacto con un clásico "fascinante pero extraño", con centenares de páginas "que parecen un documental de 'National Geographic'". "A veces, la mejor manera de explicar la verdad es a través de la ficción", reivindica.

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