Premios del cine español
Del 'no a la guerra' al rap de Resines: 10 galas que han pasado a la historia de los Goya
Un repaso a algunos de los momentos más recordados de una cita que este sábado llega a su edición número 40
¿Cuánto sabes de los premios Goya? Ponte a prueba con este test

Rosalía, durante su actuación en los Premios Goya 2019 / Ballesteros / Efe

Los premios Goya llegan el sábado a su edición 40. Una cifra que, como suele pasar con los números redondos, invita a echar la mirada atrás y seleccionar algunos momentos irrepetibles. En la historia de los galardones del cine español hay donde elegir: discursos controvertidos o psicodélicos, apariciones inesperadas, chistes brillantes y no tanto, premios inexplicables, números musicales extraordinarios (para bien o para mal), errores de 'tierra, trágame' y baños de glamur. Una combinación de lujo y miseria que, por otra parte, constituye un retrato bastante preciso del sector. A continuación repasamos una decena de galas que, más allá del palmarés, han quedado fijados en la memoria del cine español por una u otra razón.
Teatro Lope de Vega. Madrid. Fue la primera, y solo por eso ya merece un lugar destacado en la historia. Con los reyes Juan Carlos y Sofía como invitados de honor, la gala dejó fijada la que sería la duración estándar de las ceremonias en todos estos años: tres horas y media. Según reveló un directivo de la Academia de Cine, algunos nominados se negaron a asistir si no se les garantizaba de antemano que tendrían premio. Tampoco acudió Fernando Fernán-Gómez, que prefirió cenar temprano e irse a la cama. Al día siguiente se enteró de que había ganado los premios a mejor película, mejor director y mejor guion por 'El viaje a ninguna parte' y el de mejor actor por 'Mambrú se fue a la guerra'.

El rey Juan Carlos recibe, a título honorífico, el primer Goya de la historia. / Academia de Cine
Palacio Municipal de Congresos. Madrid. La gala de los Goya se convirtió aquí por primera vez en altavoz de un discurso político. El asesinato del concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril y su esposa a manos de ETA llevó al presidente de la Academia, José Luis Borau, a pintarse las manos de blanco y a levantarlas en un gesto de rechazo a la violencia que fue secundado por los asistentes. "Creo representar los sentimientos de buena parte del cine español al expresar nuestro profundo convencimiento de que nadie, nunca, jamás, en ninguna circunstancia, bajo ninguna creencia o ideología, puede matar a un hombre",afirmó Borau en un discurso que eclipsó al palmarés encabezado por 'La buena estrella'.

José Luis Borau, con las manos en alto frente al terrorismo / Juan Manuel Prats
L’Auditori. Barcelona. Por acción u omisión, Pedro Almodóvar ha sido un protagonista recurrente de las ceremonias de los Goya. Su aparición más recordada llegó en la primera (y, hasta este sábado, única) edición que tuvo Barcelona como sede, cuando el cineasta manchego, eufórico por la buena racha de 'Todo sobre mi madre', se dirigió al entonces príncipe Felipe (una presencia poco habitual en las 'soirées' de este tipo) para felicitarle por su 32 aniversario y cantarle, con la complicidad de todo el auditorio, el 'Cumpleaños feliz'. El momentazo salvó una gala que iba a la deriva desde que la presentadora, Antonia San Juan, supo que no ganaba el 'goya' al que aspiraba por... 'Todo sobre mi madre'.
Palacio Municipal de Congresos. Madrid. Probablemente, la gala más controvertida de las que se han celebrado hasta la fecha. La Academia encargó la dirección y presentación de la ceremonia al grupo teatral Animalario, encabezado por Alberto San Juan y Willy Toledo, que en ese momento preparaban el estreno de una obra satírica sobre la boda de la hija del presidente José María Aznar. El apoyo de este a la invasión militar de Irak movilizó a buena parte del cine español, que convirtió la entrega de premios en un acto de rechazo a la inminente guerra, con discursos, camisetas y pegatinas alusivos. En la platea, la ministra Pilar del Castillo ponía cara de circunstancias. El PP nunca lo perdonó.

Javier Bardem, con su Goya y su pegatina de 'No a la guerra'. / Guillén / Efe
Teatro Real. Madrid. La fiesta de los 25 años de los Goya ya se había puesto tensa mucho antes de que el temerario Jimmy Jump saltara al escenario a hacer el ganso durante la entrega del premio al mejor actor. El motivo, el discurso del presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, que pocos días antes había anunciado su intención de dejar el cargo por su desacuerdo con la ley antipiratería impulsada por la ministra Ángeles González-Sinde. "No tenemos miedo a internet. Internet es la salvación de nuestro cine", proclamó De la Iglesia, demostrando bastante más lucidez que sus detractores y ganándose el aplauso de los activistas que, convocados por Anonymous, se manifestaban a las puertas del teatro.

Ángeles González-Sinde y Álex de la Iglesia, del brazo para las fotos. / Dani Pozo / AFP
Palacio Municipal de Congresos. Madrid. Con el cambio de presidente de la Academia llegó un cambio de discurso. "Internet no forma parte de la actividad económica del cine", afirmó Enrique González Macho el mismo año en que Netflix desembarcaba en Europa. La gala, sin embargo, será siempre recordada por un número musical en el que El Langui y cuatro actores con esmoquin tenían que rapear unos versos sobre los premios. Cuando llegó el turno de Antonio Resines, nació el mito. "Una pena coledod unnodedo ujood trendecade nunoome kendesanda medocome…", balbuceó el perdidísimo actor, incapaz de recordar el texto y con un 'flow' tan deficiente que, a su lado, Juan Diego parecía Notorious B.I.G..
Auditorio Príncipe Felipe. Madrid. En un contexto de crisis económica y políticas de austeridad, la Unión de Actores hizo un llamamiento para recuperar el espíritu de 2003 y cambiar el 'no a la guerra' por el 'no a los recortes'. Pero no contó esta vez con la complicidad de la Academia, que hizo lo posible por rebajar el tono reivindicativo de la fiesta. Aun así, abundaron los discursos en defensa de la educación y la sanidad públicas y del derecho a una vivienda digna. El más lacerante fue el de la actriz Candela Peña tras ganar el Goya a la mejor actriz de reparto: "Llevaba tres años sin trabajar. En este tiempo he visto morir a mi padre en un hospital público en el que no había mantas ni agua…".

Candela Peña, con su premio y su discurso. / Ballesteros / Efe
Palacio de Congresos. Sevilla. Poco después de publicar 'El mal querer' y justo antes de iniciar el despegue internacional, Rosalía regaló una de las actuaciones musicales más memorables de la historia de los premios al convertir el baladón quinqui 'Me quedo contigo' de Los Chunguitos (incluido en la banda sonora de la película 'Deprisa, deprisa') en un escalofriante himno litúrgico con la colaboración del Cor Jove del Orfeó Català. "Parecía góspel", comentaron días después los hermanos Salazar. Ni siquiera el muy emocionante discurso de Jesús Vidal, elegido mejor actor revelación por 'Campeones', pudo rivalizar en el ránking de momentazos con lo que hizo aquella noche la de Sant Esteve Sesrovires.
Teatro Soho. Málaga. La gala del confinamiento fue accidentada ya desde el momento del anuncio de las nominaciones, que se vio aplazado por culpa de la borrasca Filomena. El día de la entrega de los premios, a causa de las restricciones impuestas para hacer frente a la pandemia de covid, solo 40 personas asistieron a la ceremonia, mientras otras 140, incluidos la mayoría de los nominados, permanecían conectadas telemáticamente desde sus casas. Antonio Banderas, director y copresentador de la gala, tiró de agenda y logró que una pléyade de estrellas internacionales, de Tom Cruise y Charlize Theron a Robert de Niro y Barbra Streisand, enviaran mensajes de apoyo al cine español. Glamur por vía Zoom.

Antonio Banderas, con todos los nominados conectados desde casa / Miguel A. Cordoba / Efe
Palacio de Congresos. Granada. Por primera vez en los 39 años de historia de los Goya, dos películas compartieron el premio gordo. 'El 47', de Marcel Barrena, y 'La infiltrada', de Arantxa Echevarría, empataron en número de votos en la categoría de mejor película. 'Ex aequo'. La insólita situación provocó unos instantes de desbarajuste en el escenario, puesto que Belén Rueda, encargada de leer el nombre del ganador, no advirtió que había dos tarjetas en el sobre y en un principio cantó solo el triunfo de 'El 47'. Cuando el asunto se aclaró, alguien reparó en que no había trofeos para los dos vencedores. "Aunque sea, que nos den un llavero, que el premio se lo han quedado ellos", reclamó Echevarría.

Los equipos de 'El 47' y 'La Infiltrada', juntos y revueltos para recibir el Goya / Julio Muñoz / Efe
Suscríbete para seguir leyendo
- Grupos ultracatólicos cargan contra Sílvia Abril por sus palabras sobre la Iglesia: 'Si le pica, que rece
- Muere a los 78 años el periodista Fernando Ónega
- Jeanette vuelve a donde todo empezó: 'Si no hubiese vivido en Barcelona no sería artista
- Crims' regresa a TV3 con siete historias marcadas por el engaño
- Lecciones magistrales en 'El Hormiguero
- Goya 2026: estos son los peores vestidos de la historia de su alfombra roja
- Björk, tras acompañar a Rosalía en una estelar actuación en los Brit Awards: 'Estoy enormemente agradecida de que me haya invitado
- Eva Baltasar: 'Un insulto es una manera políticamente correcta de matar
