Entrevista
Josele Santiago (Los Enemigos) publica sus memorias: "Como el perro por el suelo, la urraca venía con nosotros por el cielo en los paseos por el monte. Se llamaba Fernanda"
El músico publica 'Desde el jergón', tragicomedia en la que recorre su vida y su trayectoria artística a través de bastantes de las canciones que ha escrito. Es asombroso asistir a las iluminaciones que originan no pocos de sus temas

Josele Santiago, esta semana, en Barcelona / Jordi Cotrina

Observemos a Josele Santiago (Madrid, 1965) en acción, en 360 grados. Los Enemigos están grabando el elepé 'Gas' (1996) en un caserío de Guipúzcoa. Josele suele ir por la noche al bar del pueblo, distante unos seis o siete kilómetros. A pie, porque ha tomado la sabia decisión de no jugarse la vida al volante. Una noche que no encuentra quien le lleve de vuelta se anima a atajar campo a través, al fin y al cabo hay luna llena. Se pierde y se cae la tira de veces, incluso en un riachuelo. Llega al caserío empapado y hecho unos zorros, pero no se va a dormir la mona. Se ducha, prepara café, deja una botella de whisky a mano y escribe 'No me caigo bien (me caigo mal)', canción que se le ha ocurrido mientras tropezaba, rodaba y se levantaba por el bosque. "A cuento del precario sentido del equilibrio propio del que lleva una gotica de más y de la baja autoestima que a menudo acarrea la insensatez", escribe en 'Desde el jergón' (Contra), sus memorias. Josele se toma muy en serio su oficio de escritor de canciones.
"Cuando me caí de bruces en el río, dije: 'Hostia, aquí hay una canción' -cuenta el músico-. Unas chispas son más urgentes que otras. Yo de memoria ando regular, entonces en general me gusta ponerme a trabajar en cuanto tengo una idea. En el caso de 'No me caigo bien (me caigo mal)', era urgente, porque ya tenía una melodía en la cabeza desde hacía unos días".
Básicamente lo que hacíamos en el barrio era quedar para ponernos ciegos de lo que fuera
La antena siempre puesta
'Desde el jergón' ordena la vida de Josele y la trayectoria de Los Enemigos, y la de Josele en solitario, a través de sus canciones, de las que a menudo explica esa chispa inicial o el caldo vital en el que se gestaron. Un tesoro para sus fans y un hito tragicómico de la literatura rock española. En más de una ocasión se ha marchado Josele de una reunión porque se le ha ocurrido una idea.

Josele Santiago, en Barcelona, esta semana / Jordi Cotrina
"Me gustan frescas, las canciones", dice. Como una urraca va Josele por la vida con su libreta en el bolsillo por si aparece una frase, una anécdota o una situación brillante. "Con la antena siempre puesta, sí. Esto de la urraca me gusta mucho -se ríe-. Cuando vivíamos en Guadalajara críamos una urraca que nos encontramos muy chiquita con la intención de soltarla en las terrazas de Marbella. La alimentamos con trocitos de carne y la amaestramos con bolitas de papel de plata. Como el perro por el suelo, la urraca venía con nosotros por el cielo en los paseos por el monte. Pero se ahogó, la urraca. Se llamaba Fernanda". El surrealismo es consustancial a Josele, en su obra y en su vida.
Una guitarra en casa
El autor de 'Septiembre' nació y creció en la colonia Juan Tornero, en el barrio de Puerta del Ángel, Madrid. "Era un barrio obrero bastante abandonado de la mano de Dios -rememora-. Calles sin asfaltar y sin semáforos. Mucha droga. Básicamente lo que haciamos era quedar para ponernos ciegos de lo que fuera. No había metro y parecía mucho más alejado del centro que ahora que sí lo hay. ¡Si lo llaman el Brooklyn de Madrid! Yo flipo hostias".
Con 12 años leía a Lovecraft o a Luciano de Samosata. El profesor de literatura flipaba
El acorde inicial de 'A hard day's night', oído a los siete u ocho años en una emisión de la película de los Beatles en televisión, le dejó turulato. "Y luego mi padre tocaba flamenco, un poquito de clásica -amplía Josele-. Es decir, tuve la inmensa suerte de que hubiera una guitarra en casa".
Uno se queda con ganas de saber más del padre de Josele tras la lectura de 'Desde el jergón'. Una pincelada lo presenta como pintor algo bohemio y otra, como cartógrafo del Ejército. "Era un personaje -informa Josele-. Pintaba mayormente abstracto y estaba muy al día de las corrientes artísticas. Tengo muchos cuadros suyos en casa. Y tenía amigos pintores que venían a casa, y se fumaban unos porros y esas cosas. Por otro lado era militar y trabajaba en el Museo del Ejército. Tenía dos vidas".
Depresión, alcohol y anfetaminas
Pero sobre todo, a efectos prácticos para Josele, su padre era lector. "Tenía muchos libros en casa -recuerda-. Cuando iba a casa de mis amigos, a lo mejor había una enciclopedia. Pero yo con 12 años leía a Lovecraft o a Luciano de Samosata. El profesor de literatura flipaba. Yo lo que más hacía era leer".
Josele tuvo un diagnóstico de depresión a "los 20 o 21 años". No le hizo mucho caso. "Bueno, tomaba las pastillas que me mandaban", alega. Así como toneles de alcohol y sacos de anfetaminas. "Si coincidía un día chungo con un bolo, bueno, mal. Pero con el tiempo uno aprende a llevar esa mochila".
La depresión y las adicciones son como lo de la gallina y el huevo. Yo creo que la depresión es lo que está al fondo
"Desde pequeño, hijo único, yo no socializaba -desarrolla Josele-. En la adolescencia empecé a sentirme parte del mundo, llámalo como quieras, gracias al alcohol. Y eso me llevó a un alcoholismo crónico". Luego hubo "cinco años y pico" de adicción a la heroína. "Fue algo anecdótico", dice. "La depresión y las adicciones son como lo de la gallina y el huevo. Yo creo que la depresión es lo que está al fondo", resume.
En 2024, en la segunda vuelta de la gira de 'Bestieza', estupendo disco de regreso de Los Enemigos que se vio frenado por las restricciones del covid, Josele no pudo más. Canceló con el apoyo de Fino Oyonarte (bajo), Chema 'Animal' Pérez (batería) y el recién llegado David Krahe (guitarra). Esto es una banda de rock and roll y un grupo de amigos que a estas alturas ha superado un sinfín de obstáculos.
Obsesión enfermiza
El compromiso con el oficio de cancionista, quizá llevado más allá de lo razonable, fue un motivo del pánico escénico de Josele. Estaba componiendo las canciones del próximo disco de Los Enemigos. "Tenía la cabeza en unas canciones escritas desde la obsesión más absoluta, desde una obsesión enfermiza -relata Josele-. Me voló la cabeza tener que salir a tocar el repertorio de siempre".
Todo va al grano en el nuevo disco de Los Enemigos. Y para llegar ahí hay que menear mucho el olivo
Está ya listo el nuevo disco de Los Enemigos, con previsión de lanzamiento este año. "Todo va al grano -anticipa Josele-. Y para llegar ahí hay que menear mucho el olivo".
La terapia y la medicación dan resultados, la sobriedad se mantiene, y Josele está seguro de que han grabado Los Enemigos un discazo.
¿Ha sido cruel en 'Desde el jergón' con el guitarrista Manolo Benítez, el cuarto Enemigo durante tiempo? "No. Hay muchas cosas que he callado".
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