Entrevista
Nikolaj Coster-Waldau, más allá de Jaime Lannister: "Ahora que intentan dividirnos, es importante recordar que todos somos iguales"
Hablamos con el actor danés sobre el regreso de 'Lo último que me dijo', su serie al lado de Jennifer Garner, y el resto de una rica carrera en cine y televisión
Nikolaj Coster-Waldau: "Al leer el guion, no le vi ningún futuro a 'Juego de tronos'"
Nikolaj Coster-Waldau, más que Jaime Lannister

Nikolaj Coster-Waldau posa en el reciente Press Day de Apple TV en Los Ángeles / Stewart Cook / Apple TV

El actor danés Nikolaj Coster-Waldau siempre será para el mundo, quizás, el incestuoso Jaime Lannister de 'Juego de tronos', pero no se puede desdeñar el resto de su notable carrera tanto en Dinamarca y los países nórdicos como en Estados Unidos. Desde el viernes podemos verlo en la segunda temporada del 'thriller' dramático 'Lo último que me dijo' (Apple TV), y no solo como parte de 'flashbacks': Owen, marido escurridizo del personaje encarnado por Jennifer Garner, reaparece después de pasar cinco años a la fuga.
¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de 'Lo último que me dijo'?
Sobre todo, esa historia tan intrigante. Me gustó el libro de Laura Dave y también me convenció la visión de Josh Singer [Oscar al mejor guion original por 'Spotlight'], que fue quien lo adaptó. Todo el conjunto era interesante.
En la primera temporada, sus apariciones formaban parte del recuerdo de alguien. ¿No dificulta eso ofrecer una mirada propia del personaje?
Cuando echas la vista atrás, todo está teñido de idealización. Piensas en tus antiguos veranos y todo es perfecto. Lo mismo pasaba con Owen, que en el recuerdo de Bailey [Angourie Rice] es un padre perfecto, y en el de Hannah [Jennifer Garner], el marido del que nada malo se puede decir. Moverse en ese terreno es un poco incómodo. Me alegró saber que habría una segunda temporada en la que Owen existiría en sus propios términos. Además, después de lo que pasó y lo que descubrimos en la primera, si tenía escenas con Hannah y Bailey, no serían sencillas en absoluto. Era terreno fértil para el drama.
¿Cómo de familiarizado estaba con el trabajo de Jennifer Garner antes de entrar en la serie? ¿Le hacía ilusión trabajar con ella?
Es una actriz maravillosa, desde luego. Es realmente buena y entiende la profesión. Fue fácil trabajar con ella porque, como yo, aunque se toma en serio lo que hace, no se toma demasiado en serio a sí misma. Eso lo hace todo agradable y relajado. Soy un poco mayor que ella, pero tenemos las mismas referencias. La relación ha sido fácil, fácil de verdad.
¿Puede poner algún ejemplo de su común falta de solemnidad?
De entrada, el primer día que nos vimos teníamos que hacer una sesión con un 'coach' de intimidad. Yo me decía: "¿Por qué? Si no tenemos escenas de sexo, ¿hace falta?". Después empecé a pensar que había sido por petición suya, así que, bueno, acepté, qué se le va a hacer… Quería ser respetuoso. El día de la sesión, llegué a su casa y a los dos minutos ya estaba haciendo unos ejercicios curiosos. Teníamos ahí a un 'coach' de movimiento y nos hizo olernos el uno al otro y cosas por el estilo. Desde luego, sirvió para romper el hielo. Después, cuando pudimos hablar un poco más, me comentó que ella no había pedido nada de esto. De hecho, pensaba que… ¡era yo quien lo había pedido! En realidad lo acabamos pasando tan bien que decidimos repetir para la segunda temporada.
Además de Garner, en la serie participan John Noble ['Fringe'], David Morse ['Hospital'] o, en estos episodios, un icono de la 'romcom' como Judy Greer. Así cualquiera tiene energía para ir a trabajar.
Compartí buenos ratos con Judy, pero escenas, no tanto. Es una persona tan divertida, inteligente, ingeniosa… Y tiene razón, el reparto es de un nivel insólito. Me hacía particular ilusión trabajar al lado de David Morse, del que soy fan de toda la vida.
Usted debe haber sido uno de los primeros en leer 'The first time I saw him', la secuela literaria de 'Lo último que me dijo', base de esta temporada. Porque el libro se publicó este mismo enero en Estados Unidos y ustedes ya habrían acabado de rodar por entonces.
Laura [Dave] me envió una copia. Tenía curiosidad por leerlo. Cuando hicimos la primera temporada, el libro llevaba ya publicado un tiempo. En el caso de la segunda, ella estaba escribiendo mientras nosotros filmábamos. Josh Singer está casado con Laura, trabajan mano a mano, pero hay bastantes diferencias entre libro y serie, lo que me parece interesante. Aprendí mucho sobre Owen en la novela, como por ejemplo, su experiencia en Nueva Zelanda. Eso era chulo. Y por eso lo incluimos.
Hace siete años, durante una mesa redonda en el festival de Sitges, habló de cómo la fama que obtuvo con 'Juego de tronos' había servido para levantar pequeños proyectos. ¿Todavía usa esa marca para ayudar a cineastas independientes y atraer a inversores?
Sí, sí, por supuesto. Me encanta hacer películas y es importante apoyar las pequeñas historias, aunque, bueno, tampoco sé por qué las llamamos "pequeñas"… Algunas de las mejores se han hecho con presupuestos reducidos. Sigo produciendo. Hago muchos documentales, mi verdadera pasión. Soy afortunado de poder alternar entre grandes presupuestos y cosas más pequeñas. Pequeñas a nivel de presupuesto, quiero decir.
Fue fácil trabajar con Jennifer Garner porque, como yo, aunque se toma en serio lo que hace, no se toma demasiado en serio a sí misma
Sigue haciendo su vida en Copenhague, donde, según dice, a nadie le importa su presencia; están acostumbrados a verlo por ahí.
Simplemente, quiero estar donde está mi familia. Mi hogar está en Dinamarca, un país fantástico. Por otro lado, tampoco creo que estadounidenses y daneses seamos tan diferentes. Todos los seres humanos somos similares. Hice una serie documental llamada 'An optimist's guide to the planet' en la que viajaba alrededor del mundo, y cada vez que llegaba a un nuevo país, me daba cuenta de que todos pasamos por las mismas luchas, sin importar el lugar de donde seamos. Es importante aferrarse a eso en un momento en que ciertas fuerzas se nutren de la división. Usted también es europeo. Los europeos sabemos que algo así nunca dura. Hemos de luchar contra ello.
Durante un tiempo fue el protagonista de la última película en la carrera de Brian De Palma ['Domino', de 2019]. Pero, al parecer, Brian se prepara para rodar una nueva este verano.
Me hace muy feliz saber eso. Trabajar con Brian De Palma fue un lujo y él es un hombre maravilloso, pero aquel proyecto se desarrolló de forma, digamos, accidentada. Se merece la oportunidad de hacer otro filme. Igual es raro que lo diga yo, pero detesto la idea de que 'Domino' sea su última película.
De todo lo que ha hecho desde que dejó Poniente, ¿hay algo de lo que se sienta particularmente orgulloso? Documentales aparte.
Habitualmente, tu trabajo favorito es el último que has hecho. Pero hay un par de proyectos escandinavos que me gustaría destacar. Uno de ellos es 'El día que todo cambió', sobre los atentados de Copenhague de 2015, dirigida por un caballero llamado Ole Christian Madsen. Y también me gusta una película de Netflix titulada 'Perdidos en el Ártico', una historia real que yo mismo escribí con Joe Derrick y que dirigió Peter Flynn. Curiosamente, aunque se desarrolla hace un siglo, aborda una cuestión muy actual: la lucha por Groenlandia.
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