Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Festival de Cine

John Turturro reclama su primer plano en la Berlinale

John Turturro y Steve Buscemi en la película 'The Only Living Pickpocket in New York'.

John Turturro y Steve Buscemi en la película 'The Only Living Pickpocket in New York'.

Nando Salvà

Nando Salvà

Berlín
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

John Turturro es un actor excelente que, al menos si hablamos de su trabajo cinematográfico, ha dedo muestras de esa excelencia principalmente desde la segunda fila de los repartos en los que ha participado y que, de hecho, cuenta sus escasos papeles protagonistas -como los que encarnó en las comedias ‘Aprendiz de gigoló’ (2013) y ‘The Jesus Roll’ (2019), ambas dirigidas por él mismo y ambas lamentables- entre los peores trabajos interpretativos de su carrera. Y ese dato convierte la película que ha presentado hoy fuera de concurso en la Berlinale en algo parecido a una rareza en su carrera.

Situado en el centro mismo de ‘The Only Living Pickpocket in New York’ a lo largo de todo su metraje, Turturro ofrece un trabajo extraordinario en la piel de Harry, un carterista neoyorquino que se enfrenta no solo a su propia obsolescencia sino también a la de una profesión -o, si se quiere, una disciplina criminal- que carece cada vez más de sentido en una sociedad dominada por la tecnología y en la que el dinero en efectivo es cada vez más raro. En cualquier caso, el tipo es un timador honorable que aún retiene la dignidad a pesar de todos los reproches que se hace y de que el mundo poco a poco lo va dejando atrás, al menos hasta un día roba a un veinteañero engreído que resulta estar conectado con gente muy peligrosa, y entonces se ve obligado a emprender una carrera contrarreloj por la Gran Manzana para proteger a quienes quiere y asegurarse cierta redención.

Dirigida por Noah Segan, ‘The Only Living Pickpocket in New York’ ofrece varios detalles francamente instructivos sobre los entresijos del carterismo y el funcionamiento mental de quienes lo practican, y ese halo de autenticidad resulta tan absorbente como los giros que efectúa la trama. Las traiciones y revelaciones que componen su resolución argumental quizá sean algo enrevesados, y parte de lo que descubrimos sobre el pasado del delincuente protagonista sin duda resulta demasiado familiar, pero la interpretación de Turturro garantiza que la película en ningún momento pierde la verosimilitud ni cae en el sentimentalismo. A ello contribuyen también tanto las densas texturas que Segan aporta al mundo habitado por Harry como el amplio plantel de actores secundarios también excelentes —Steve Buscemi y Giancarlo Esposito entre ellos—, todos ellos en la piel de individuos conscientes de que sus mejores días ya han quedado atrás, y exudantes de nostalgia por un pasado analógico, por versiones previas de una Nueva York que ha perdido su alma, y por el tipo de thriller urbano poblado de personajes fascinantes, frecuente en los 70 y casi extinguido hoy día, al que ‘The Only Living Pickpocket in New York’ alude.

También un ser caducado, una persona analógica en tiempos digitales, es la variación de sí mismo que el músico de blues austriaco octogenario Al Cook -su nombre verdadero es Alois Koch- encarna en la nueva película del dúo de cineastas Tizza Covi y Rainer Frimmel, ‘The Loneliest Man in Town’, la más destacable de las candidatas al Oso de Oro presentadas hoy. Se trata de un hombre flemático y solitario que, enfrentado al desahucio del apartamento en el que nació, hace balance de la vida que ha vivido y de los objetos y recuerdos que forman parte de ella mientras se plantea visitar por fin el sur de Estados Unidos, cuna de la música que tanto ama. El retrato que Covi y Frimmel hacen de él resulta una comedia llena de melancolía, y de un humor seco evocador del cine del finlandés Aki Kaurismäki, que también funciona como lamento por la destrucción tanto de la vieja Viena a manos de los alquileres vacacionales como del Sueño Americano en este presente de odio antimigratorio.

Suscríbete para seguir leyendo