Estrellas de las series
Los nuevos amantes de 'Los Bridgerton' cambian el Londres de la Regencia por Madrid
Aprovechamos la visita a España de Luke Thompson, Yerin Ha y Hannah Dodd para hablar con ellos sobre sus personajes y las preocupaciones temáticas de esta cuarta temporada
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Luke Thompson (Benedict), Yerin Ha (Sophie) y Hannah Dodd (Francesca), fotografiados en la taberna La Dolores de Madrid / Sharon López / Netflix

En cuestión de un día, o unas horas, las que tarda medio planeta en consumir temporada o mitad de temporada de 'Los Bridgerton', la vida de un actor cambia por completo. Tras algunos años ejerciendo como agradable secundario, Luke Thompson ha saltado al protagonismo y, con ello, a un nuevo nivel de atención y escrutinio. Pero aún más radical ha sido el vuelco para su 'partenaire' femenina, Yerin Ha, revelador fichaje para esta cuarta temporada, aunque ya hubiera llamado la atención en Netflix con la serie australiana 'Los supervivientes'.
¿Cómo de difícil es asumir el 'efecto Bridgerton'? "Desde luego, crecen tus números en las redes sociales, pero para mí eso es algo intangible, solo números", nos explica la criada Sophie Baek de la serie en entrevista por videollamada. "Mi yo sigue siendo el mismo, como mis preocupaciones, mis inseguridades. Para mí esos números son algo lejano y que no llego a comprender".
Ha nos habla no desde el barrio londinense de Mayfair, sino desde Madrid, donde ha venido a promocionar la serie –la segunda parte de temporada se estrena el jueves, día 26– en compañía de dos de sus colegas, el citado Thompson y Hannah Dodd, es decir, el seductor bohemio Benedict y la apocada Francesca, segundo hijo varón y tercera hija mujer de la familia Bridgerton. Dodd no tenía que ser carabina; ha faltado finalmente Claudia Jessie, alias Eloise, esa joven pegada a los libros y sin interés por los rituales matrimoniales de la alta sociedad.
Una vida menos cínica
Aunque quizá no necesite presentación, recordaremos que Benedict es el único hijo varón de los Bridgerton (en edad casadera) que queda soltera. Con razón, dirá la mayoría: se lo conoce como el poco serio, el vividor, el espíritu libre. Pero en los últimos episodios, este pansexual asumido tiene una epifanía amorosa observando a una mujer de vestido plateado en el baile de máscaras que ha organizado su madre. ¿Qué ve Benedict en ella? ¿La promesa de una vida menos cínica? "Lo que ve en ella es lo que necesita, una especie de inocencia, un sentido de la maravilla, creo", dice Thompson. "Tampoco es algo propio de Sophie en cada día de su vida. Suele ser más realista, de hecho. Pero ella tiene esa capacidad de entusiasmarse por las cosas y eso es lo primero que él descubre".
Sophie es una maravillosa intrusa en ese baile de máscaras, una criada ávida de nuevas sensaciones que ha logrado colarse en el sarao gracias a un plan ingenioso y algunos ítems tomados prestados de su jefa (y madrastra) Araminta (Katie Leung). Hija ilegítima del conde de Penwood, no tiene estatus social, pero su padre la crió bajo la etiqueta de pupila e insistió en que fuera instruida igual que sus hermanastras. Cuando este murió, Araminta detuvo su educación y la convirtió en criada. "Era interesante explorar su trayectoria –comenta Ha–, investigar cómo afecta tu infancia a tu vida adulta. Sophie sabe que es ilegítima desde niña. Algo así tiene efectos en la psique humana y quería mostrarlos de la forma correcta”.
Amor imposible y sexo sensible
Este cronista tiene una teoría sobre el porqué del éxito de esta adaptación de los libros de Julia Quinn. No es el despliegue de diseño de producción, vestuario, maquillaje y peluquería, ni las versiones para cuerda de éxitos pop, aunque todo eso influya. Es el masoquismo de los espectadores que disfrutamos con la imposibilidad del amor entre dos personas hechas la una para la otra. Con su talento inconmensurable, Thompson y Ha han llevado ese dulce dolor a otro nivel: cada gesto, cada mirada furtiva hiere en lo más hondo. Thompson: "Todo está en el guion. Es una historia preciosa y, a la vez, bastante insólita. Se basa en la conexión emocional antes que en la física". En la noche de su primer encuentro, Sophie le dice al algo libertino Benedict: "Es aburrido nadar todos los días en las mismas aguas, aunque sean cálidas y agradables. ¿No querrá adentrarse más conmigo?".

Yerin Ha se hace una selfi con fans en un evento de 'Los Bridgerton' del martes, día 17, en Madrid / Netflix
Pero la parte física es importante, o de lo contrario no hablaríamos de 'Los Bridgerton'. Tampoco estaríamos hablando de esta serie si las escenas íntimas (que, relativo 'spoiler', acabarán sucediendo) fueran crudas, duras o mecánicas. ¿Cómo se construye la confianza para para llevarlas a cabo con naturalidad y sensibilidad? Thompson: "No hay mucho que puedas hacer, más allá de desarrollar un entendimiento mutuo". Ha: "Lo interesante de estos personajes es que los ves rendirse, dejarse ir, perder el control. Es algo que yo misma hice como actriz. Cuando aprendes a dejar caer esas barreras, es cuando puedes mostrar el núcleo interno de una persona. Así es como logramos conectar y espero que eso se trasladara a la pantalla".
Sobre el futuro de sus personajes en la saga, Thompson y Ha no pueden decir nada, pero según el primero, "sería un choque si Benedict y Sophie se fueran a vivir a otro sitio; sin entrar en spoilers, creo que siempre seremos parte de la familia Bridgerton".
La brecha orgásmica
Cuando le pido a Hannah Dodd que describa, en sus propias palabras, el viaje de Francesca esta temporada, emite un sonoro "ohhh". Y luego desarrolla la interjección: "Su viaje es enorme. Le pasa de todo. Sobre todo, es un trayecto de crecimiento y autodescubrimiento. Por un lado, está el tema de su intimidad con John [Victor Alli], en la que existe una brecha que hay que resolver. Es bonito observar cómo lo abordan, sin dejar de elegirse el uno al otro, tratando de estar muy presentes en su relación y ver dónde hace falta trabajo. Por otro lado, está la llegada de Michaela [prima de John encarnada Masali Baduza], que tiene un gran impacto en la vida de nuestra Franny".
La brecha por resolver es la orgásmica: ella tiene dificultades para llegar al clímax y decide consultar sobre el tema a su círculo femenino más cercano, lo que resulta en escenas a la vez divertidas y emotivas. Según han comentado terapeutas sexuales a 'The New York Times', esta trama puede ser de gran ayuda para entender la sexualidad femenina. "La dificultad para llegar al orgasmo puede ser vista como un tabú, algo de lo que la gente no quiere hablar. Pero el conocimiento es poder y la comunicación es clave en las relaciones. Las mujeres tienen derecho a dejar claras sus necesidades".
¿Podría Michaela entender mejor a Francesca? Los guionistas de la serie están allanando el camino para lo que parece ser una relación bastante más cercana entre ellas. "Franny se ha impuesto muchas restricciones a sí misma solo para encajar. Y de repente llega a casa esta persona que es todo energía y que no vive su vida de ese modo. Obviamente, alguien así ha de impactar a Francesca". Hasta aquí podemos leer.
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