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Concierto en Barcelona

La pasión de 'La Gioconda' triunfa en el Liceu

La soprano Saioa Hernández y el tenor Michael Fabiano emocionan en el Gran Teatre con su interpretación del dramón de Ponchielli

Plano general de la ópera 'La Gioconda' en el Liceu en un concierto el 17 de febrero de 2026

Plano general de la ópera 'La Gioconda' en el Liceu en un concierto el 17 de febrero de 2026 / David Ruano

Pablo Meléndez-Haddad

Pablo Meléndez-Haddad

Barcelona
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Regresó al Liceu ‘La Gioconda’ de Ponchielli, una ópera muy presente en el repertorio del Gran Teatre que exige voces extraordinarias para llevarla a cabo y que esta vez ha vuelto a dar en el clavo, sobre todo por un dúo protagonista. La soprano madrileña Saioa Hernández, encabezando con propiedad el primer reparto tras su consagración internacional, demostró, más allá de su prodigioso momento vocal, una madurez interpretativa de alto nivel, con una voz de hermoso timbre, bien controlada, matizada y contrastada, dueña de un fraseo propio de las más grandes: incluso sus 'pianos' han tomado cierto cuerpo y presencia, mostrando a una Gioconda completa y fascinante que fue aclamada por el público.

Ella pierde el oremus, y con razón, por el príncipe Enzo Grimaldo del tenor norteamericano Michael Fabiano, un cantante de fraseo elegante y de voz luminosa, carnosa y aterciopelada, capaz de dominar la tesitura del papel; sumó a todo ello un excelente desarrollo dramático en su debut en el personaje; solo en el aria mostró cierta incomodidad puntual.

En el otro vértice, Ksenia Dudnikova se encargó de dar vida a una convincente Laura Adorno, la rival de Gioconda tras el amor de Enzo; lo hizo con los medios adecuados, suficiente proyección, belleza de timbre y una desenvuelta actitud escénica.

Encarnó a su marido, el Alvise Badoero, un correcto John Relyea. La Cieca de la ya legendaria Violeta Urmana conquistó a pesar de una vocalidad castigada en el pasaje al grave, sin el esmalte de la zona media, mientras que el cruel Barnaba estuvo delineado por un Gabriele Viviani dueño sin duda del papel en sus múltiples aristas, pero sin los graves extremos necesarios.

Los dos protagonistas de la ópera 'La Gioconda', Saioa Hernández y Michael Fabiano

Los dos protagonistas de la ópera 'La Gioconda', Saioa Hernández y Michael Fabiano, en un concierto en Barcelona el 17 de febrero / David Ruano

La puesta en escena de Romain Gilbert ayudó a los intérpretes a crear a sus personajes gracias a una propuesta fiel al libreto, nada simbolista (salvo por el mimo, arlequín/Isepo cansino) y que permitía seguir con claridad la trama, contando con el atractivo de una Venecia reconocible en la escenografía de Etienne Pluss y en el descriptivo vestuario de Christian Lacroix, todo ‘muy bien pintado’ con la iluminación de Valerio Tiberi, fundamental también en la coreografía de Vincent Chaillet.

El Coro del Gran Teatre del Liceu, apoyado por el Coro Infantil del Orfeó Català, exhibió músculo con un desempeño impecable aunque no siempre bien concertado desde el podio. La Simfònica liceísta se mostró en espléndida forma a cargo del experimentado Daniel Oren; gran conocedor del repertorio, quien equilibró el oleaje tempestuoso de la violencia de la partitura con los momentos de íntimo lirismo, redondeando un gran trabajo dramático y musical.

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