Reaparición del cancionista
Alfonso de Vilallonga no se arrepiente de nada: una noche deliciosa en el Tablao de Carmen
El músico barcelonés ofreció un disfrutable concierto en la sala de Poble Espanyol en la que presentó su satírica nueva canción, ‘La progresía pía’, y contó con invitados como el bajo lírico Stefano Palatchi

Concierto de Alfonso Vilallonga en el Tablao Carmen del Poble Espanyol / Ferran Nadeu

Después de mofarse deportivamente de procesistas ‘indepes’ y de supuestos rebeldes de sofá en sendas canciones, ‘Maldà state (Estat propi)’ y ‘La complanta dels burgesos oprimits’, Alfonso de Vilallonga ha completado su perfecta trilogía para ganar amigos con ‘La progresía pía’. He aquí una invectiva destinada a cierta izquierda que riñe más que la derecha y a un progresismo que retrocede en lugar de progresar.
Estas tres canciones tuvieron un lugar de honor, este martes, en su reaparición en un Tablao de Carmen, en el Poble Espanyol, a rebosar de fans. La primera, la cantó con sumo sentimiento y acompañándose del ukelele; la segunda, usando un megáfono para alzar el lamento del colectivo oprimido, y la rabiosa novedad, en el tramo del clímax, haciendo resonar su diatriba contra las impostaciones comunitarias y deslizando ciertos versos estridentes: “Todos somos heroínas y lloramos con cebolla / Todos somos Palestina, todos somos gilipollas”. Sin pedir disculpas, dejó que Édith Piaf hablara por él: la siguiente canción fue la incontestable ‘Non, je ne regrette rien’.
La tiranía del amor
Por supuesto, Vilallonga es mucho más que esas canciones “sátirico-políticas” (así las presentó) acerca de nuestra querida Catalunya moderna, y fue tan o más gratificante verle parodiar el acento porteño en ‘800.000 veranos’, con acordes trepidantes de guitarra, así como dar juego vocal a la contrabajista, Magalí Datzira, en la falsamente sedosa ‘Aprenderé, verás’, y ponerse sentimental en ‘Antes’, arropado por las voces de Kirby Navarro y Patricia Jacas. Sustanciosas canciones propias, a propósito de las cuales bromeó con las cosas del querer y se confesó “liberado de la tiranía del amor”, trazando símiles audaces. “Volver a enamorarme es como para un político el verbo dimitir”, aventuró. Pero la diversión siempre es posible, como nos hizo saber la erótico-festiva, y rumbera, ‘Porno por no’.

Concierto de Alfonso Vilallonga en el Tablao Carmen del Poble Espanyol / FERRAN NADEU
Vilallonga caminó, como siempre, en la cuerda floja entre el cancionismo noble y la interpretación sentida con su punto de feliz histrionismo, como en ese ‘Mad about the boy’, de Sir Noël Coward, que culminó a todo pulmón. Se valió esta vez de la guitarra clásica y aparcó el teclado (del que se ocupó el finísimo Diego Hervalejo), excepto en la deliciosa adaptación del tango ‘Youkali’, de Kurt Weill, que protagonizaron Claudia e Ilona Schneider.
Hay que reconocerle su bravura al citar a escena al imponente bajo lírico (y ‘crooner’ ocasional) Stephano Palatchi, amigo de la infancia, con quien se atrevió a compartir su partitura más conocida, ‘Toutes les choses’ (de la película ‘Cosas que nunca te dije’, de Isabel Coixet), y nada menos que el estándar ‘My way’, en un diálogo lleno de disfrutables contrastes. Sin miedo a nada, causando el deleite general, espuma de 'joie de vivre'. Hacía demasiado tiempo que no íbamos a ver a Alfonso de Vilallonga.
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