Arte
Los monstruos 'grutescos' de Salvador Dalí se someten a una restauración integral
El conjunto escultórico, ideado por el pintor de Figueres en 1975 e instalado a las paredes del patio central del Teatro-Museo de Figueres, está formado por cuatro figuras hechas con material reciclado como piedras, antiguas fuentes y huesos

La restauradora Anna Cusó y el maestro en construcciones tradicionales, Pere Viñas, delante del primer monstruo que se está restaurando. / EDUARD MARTÍ
El Teatro-Museo Dalí de Figueres es, todo él, sorprendente; pero uno de los elementos que, a pesar de ser muy visibles, a menudo pasan desapercibidos son los cuatro monstruos ‘grutescos’ instalados a las paredes del patio central, un conjunto escultórico que Salvador Dalí concibió y crear en 1975 y que ahora, a causa del deterioro natural por la intemperie, pasa por el quirófano bajo la coordinación y supervisión del área de restauración y conservación de la Fundación Gala-Dalí. Estas tareas, externalizadas, las lleva a cabo desde finales de octubre la restauradora Anna Cusó con el apoyo logístico del maestro en construcción tradicional, Pere Viñas, de Costa Construccions. El primero de los monstruos sobre los cuales actúan es uno de los dos pequeños y la idea es completarlo este mes. Antes del verano abordarán el otro monstruo pequeño y, después de temporada alta, afrontarán la pareja central de grandes dimensiones y más complejidad por la diversidad de materiales utilizados.
No es la primera vez que se actúa sobre este conjunto, pero sí que es la restauración más integral y completa que se le habrá hecho. La jefa de restauración y conservación de la Fundación, Irene Civil, explica que, cada año, se hacen conservaciones preventivas continuadas en los tres museos. En el caso de este grupo escultórico, Cusó ya había actuado sobre la cabeza de elefante de uno de los grandes monstruos, "que se está secando", el cuerno de marfil, que se abría y que, siguiendo los consejos de quienes fue el primer director del museo, el pintor Antoni Pitxot, puerta ahora unas bridas o los mismos alambres y hierros que sostienen las piedras que simulan las cabelleras de estos seres, la primera ahora desmontada para ser saneada. Para reconstruirla en la misma posición, cada una de las piedras —son noventa y seis y alguna de grandes dimensiones— se ha fotografiado y numerado. También tienen en cuenta los efectos de la gravedad muy evidente en las manos que estaban caídas y torcidas.

Anna Cusó muestra una imagen antigua que tenían del primer monstruo en el que están trabajando ahora / EDUARD MARTÍ
Por esta restauración ha sido "imprescindible" una larga preparación previa. Empezaron a hablar antes de la pandemia y, desde el 2024, se ha recopilado documentación histórica sobre el proceso de creación del conjunto, fotogrametría e imágenes 3D para definir con precisión la forma, las dimensiones y la posición de los objetos y un estudio científico-técnico interdisciplinario de los sistemas de sujeción y de su grado de oxidación. "Es como un enfermo. Tenemos que saber antes las patologías, los daños que sufre y los tratamientos que tenemos que hacerle", dice Anna Cusó. Los trabajos 'in situ' están ayudando a entender mejor los secretos y la complejidad que esconden estas figuras. "Los elementos exteriores siempre presentan más complicaciones que los interiores, que puedes tener en unas condiciones controladas. Los monstruos, no", comenta. Las abundantes lluvias de estas últimas semanas han obligado a frenar los trabajos en varias ocasiones, a pesar de que también han servido para prever futuras problemáticas, como por ejemplo el camino por donde pasa el agua y buscar soluciones ingeniosas. En este sentido, Dalí había utilizado para hacer los monstruos antiguas fuentes y el agua pasaba por los surtidores. Tiempo atrás, estos ya se cerraron para proteger el conjunto. La restauración de ahora ha servido, pues, "para recuperar y mejorar el sistema hidráulico" y hacer pasar el agua por unos agujeros a los cajones.
Uno de los grandes retos de esta intervención es la diversidad de materiales empleados por Dalí, puesto que cada uno evoluciona y se deteriora a su ritmo. Además, "las medidas de conservación de uno son de un tipo y no se llevan muy bien con el otro". A pesar de tener estudios, el primer monstruo con el que han empezado a trabajar les ha permitido ver de cerca y sobre la marcha aspectos inesperados y únicos. Es el caso de los cajones que conforman parte de los brazos y el cuerpo y que, por sorpresa, son de cemento y no de madera, como los del resto de monstruos. Hace veinte años, estos cajones fueron recubiertos con fibra de vidrio y poliéster "para protegerlos". Ahora, se ha retirado la fibra, que también se está deteriorando, y han aparecido restos del color original, simulando madera, que se recuperará.

La restauradora señala la fotografía con las piedras numeradas que es imprescindible para volver a montarlas. Debajo, se pueden ver los caracoles originales y los cajones / EDUARD MARTÍ
Durante el proceso también se han saneado todos los hierros y claves que soportan y mantienen unidas las piedras. Pero ha hecho falta que arquitectos hicieran cálculos con los datos aportados por cámaras introducidas en el interior de los monstruos. "Todo el sistema de sujeción de las picas es de película", asegura Anna Cusó. Irene Civil añade que las sujeciones se han mejorado y revisado teniendo presente que algunos clavos, en el punto de contacto con la piedra, estaban enmohecidos, se habían desgastado y debilitado, cosa que obliga a renovarlos mejorando los materiales. Además, ahora han instalado un registro nuevo y flexible –hasta ahora era fijo– para poderlo retirar sin problemas cuando haga falta y hacer seguimientos regulares para facilitar la conservación futura que, por otro lado, se determinará al final del proceso.
Un punto interesante es que los trabajos permiten desmentir informaciones como que partes de los monstruos provenían de las gárgolas de la iglesia de Sant Pere de Figueres. Observándolos de cerca y haciendo el análisis comparativo con una que se preserva al Museo del Empordà, han podido ver que no es cierto. En el caso de las piedras de travertino, pero, desconocen todavía la procedencia. Sí que tienen claro que las pizarras llegaron de Cadaqués.
Caracoles y morteros
Entre los materiales orgánicos del conjunto hay los caracoles, algunos de ellos agrietados o en un estado muy débil, a pesar de que solo en el caso de rotura o pérdida se restituyen. Estos caracoles están rellenados parcialmente con mortero por dentro y con esta restauración se ha analizado la composición, tanto los originales como los añadidos, para reproducirlos más fielmente. "El concepto de restauración con estas esculturas del siglo XX es muy diferente y lo más importante es la intención del artista", justifica la jefa del servicio de restauración y conservación, Irene Civil.
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