Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fusión de estilos

Estrella Morente brilla en el Liceu con su ofrenda de canciones universales teñidas de jazz

La cantante granadina brindó su talante flamenco a un repertorio vinculado a figuras como Ella Fitzgerald, Mina o Rocío Jurado, arropada por la OCO Band, en el concierto ‘De Estrella a estrellas’

Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El arte flamenco, Estrella Morente lo lleva dentro, por inducción familiar y por devoción, pero en su nueva propuesta (‘De Estrella a estrellas’, título también de su próximo álbum) se aparta de sus rigores y de su repertorio de palos para adentrarse en otro territorio. Canciones de perfiles muy definidos, asociadas la mayoría a voces femeninas de otro tiempo, y el flujo del jazz, a cargo de la nutrida OCO Band. Con todo ello, la cantante granadina dio un perfil distinto de sí misma, entregada a composiciones que otras voces hicieron suyas, y al vuelo libre de sus once músicos, este domingo en el Liceu, concierto encuadrado en el festival Guitar BCN.

Fue una Estrella Morente menos sujeta a la imagen de diva de otras veces, al compartir foco con instrumentistas como el saxofonista Tim Ries (cómplice de los Rolling Stones en varias giras), quien abrió la sesión con un solo que condujo a ‘Bésame mucho’, de Consuelo Velázquez. Toque jazzístico refinado y palmas, estableciendo las bases de la noche, con un batería y dos percusionistas, y ella, primero con un vistoso vestido de mangas bombeadas y larga cola, cantando al servicio de la partitura y milimetrando el melisma. Sentidos y sobrios asaltos a ‘La gata bajo la lluvia', de Manuel Alejandro (reconocida vía Rocío Dúrcal) y la adaptación al castellano de ‘Buttare l’amore’, pieza que grabó Mina.

Fue un concierto de seducción lenta, en el que se dejaron respirar las canciones y las cosas fluyeron lejos de esos ‘tempos’ tan calculados del espectáculo actual. El empaque de la formación y la naturaleza improvisadora del jazz podrían haber empequeñecido o ahogado a Morente, pero no fue así. Ella elevó la intensidad en un ‘Ne me quitte pas’, de Brel, en castellano y con un pellizco de francés, y en la ofrenda a Rocío Jurado de ‘Se nos rompió el amor’, con su ‘crescendo’ trágico, y no actuó como una artista invitada de la orquesta, sino como la protagonista. Aunque no solo Ries, y el pianista, y una pareja de bailaores, tuvieron sus secuencias de lucimiento, sino que Soleá Morente, la hermana pequeña (que no artísticamente menor) intervino para cantar un poema a solas con el guitarrista.

En la segunda parte, vistiendo chaqueta negra y pajarita, Estrella se fundió con una partitura que parece llevar muy adentro, ‘Summertime’, de Gershwin, dejando lejos a Ella Fitzgerald y cabalgando sobre un vibrante arreglo flamenco. Fue un poco extraño, hay que decir, que elogiara a todas esas mujeres que admira sin mencionar a ninguna por su nombre. Pero la simbiosis de mundos dio juego y fue a más en un ‘Gracias a la vida’ (Violeta Parra) tocado por el duende y de desenlace revolucionado. Y en ese número final, el gardeliano ‘Volver’, donde Morente y la OCO Band lograron que el eco del tango casara con las palmas flamencas y el saxo de jazz, fundiendo espíritus sin pasos en falso.

Suscríbete para seguir leyendo