'Instrucción de novicias'
¿Qué hace una lesbiana como tú en un convento como este? Monjas, Rosalía y heteropesimismo en el libro del que todo el mundo habla
El libro 'Instrucción de novicias' de Ana Garriga y Carmen Urbita explora con humor, rigor y erudición la vida de las monjas barrocas y sus preocupaciones, desde el amor al dinero

Ana Garriga y Carmen Urbita, autoras del podcast 'Las hijas de Felipe', publican el libro 'Instrucción de novicias' sobre las monjas de los siglos XVI y XVII. / Jordi Otix / EPC

El libro del que media España lleva hablando desde que Rosalía entró en su etapa ‘nuncore’- espiritual (en realidad desde mucho antes, fue la sensación en la Feria del Libro de Frankfurt de hace dos años y hasta el New York Times le ha dedicado elogios) ya está en librerías: ‘Instrucción de novicias’ (Blackie Books) es un delicioso artefacto histórico-pop sobre las monjas barrocas de los siglos XVI y XVII que viene a explicar, con admirable erudición, rigor académico, cercanía y un sentido del humor fresco y confesional que “todo lo que te pasa ya le ocurrió antes a una monja del siglo XVII”.
Sus autoras son Ana Garriga (Salamanca, 1989) y Carmen Urbita (Madrid, 1989), ambas con una fiel parroquia de oyentes gracias al podcast Las hijas de Felipe. Nada de frivolidades: ambas lingüistas han dedicado media vida a estudiar la literatura de monjas, místicas y santas como Teresa de Jesús, toda una ‘jefa’ que abrió 17 conventos en 20 años, fue una celebridad en su época y hoy estaría dando charlas TED sobre liderazgo femenino, aseguran. El ensayo habla de lo que nos preocupa hoy y le preocupaba a las novicias hace 400 años: cómo lidiar con el amor, el dinero, el trabajo, el cuerpo, la amistad femenina y cómo esquivar a determinado tipo de señores.
¿Cómo fue vuestra entrada al universo barroco conventual? En el libro explicáis que una quedó atrapada por las cartas de Santa Teresa de Jesús y otra por las memorias de una monja ursulina endemoniada, Jeanne de Anges. ¿Quién es quién?
Ana Garriga: Yo soy la de Santa Teresa de Jesús. Tenía 19 años, estaba en segundo de Filología Hispánica haciendo una asignatura sobre prosa del siglo XVI y le pregunté a mi profesor: ¿hay alguna mujer que escribiera en esa época? Leí ‘Camino de perfección’ y me pareció increíble, quedé alucinada.
Carmen Urbita: Yo estaba haciendo un máster sobre las vanguardias, nada que ver con las monjas del XVII, y cayó en mis manos la autobiografía de una monja ursulina francesa que se hizo muy famosa por una posesión colectiva en su convento. El caso es muy famoso, pero siempre se ha tratado desde la perspectiva de los teólogos como un fenómeno de histeria colectiva. Me pareció que nada más vanguardista que una monja ursulina aprendiendo a textualizar y retorcer el lenguaje para intentar dar cabida lingüística a ese fenómeno del más allá. Me interesó mucho ver cómo instrumentalizaba el discurso demonológico y se lo llevaba a su terreno para sobrevivir y alcanzar la fama. Acabó haciendo una gira por toda Francia, conociendo a la reina y alcanzando la santidad a su manera. Me enganché.

Carmen Urbita y Ana Garriga, autoras de 'Instrucción de novicias'. / Jordi Otix / EPC
Y luegos os conocísteis en Providence, Rhode Island, en el campus de la Universidad de Brown, tomando cócteles e intercambiando estampitas. En la otra punta del mundo.
Hay cierta tendencia a hacer doctorados en estudios hispánicos en Estados Unidos. Cuando decides estudiar sobre temas de los siglos XVI y XVII, salir de España y mirar desde fuera unos siglos tan sobrecargados, canónicos e imperialistas ayuda a la investigación. Teníamos 27 años y al conocernos y ver que tendríamos una interlocutora que estaba igual de obsesionada por lo mismo, nos quedamos las dos en Brown. Era un departamento muy feminizado, como una especie de conventito, salvo por algún profesor. El libro está dedicado a nuestra directora de tesis, una de las primeras mujeres que empezó en los 70 a rescatar la cultura conventual desde una perspectiva feminista, Stephanie Merrim, una de las primeras mujeres en graduarse en Yale.
Entrelazáis historias del siglo XVI con memes, personajes como Britney Spears o el Ozempic para hablar del ayuno. Hay hasta un capítulo sobre las 'nepomonjas'. ¿Cómo se fraguó esa mezcla?
Ana: Las conexiones siempre estuvieron ahí, primero en nuestras conversaciones, luego en el podcast. No fue una estrategia. Cuando escribes un artículo académico no se ve, pero estás 8 horas leyendo a todas estas mujeres y en medio estás 'scrolleando', hablando con tus amigas y viviendo tus miserias. Y por eso a veces hay una palabra en concreto de una monja que te toca especialmente. Y no tiene que ver tanto por lo que significaba en su contexto histórico específico, sino por lo que te dice a ti ahora. En Rhode Island estábamos en un lugar hiperremoto. Un día nos topábamos en la biblioteca con los papeles de una agustina recoleta de finales del siglo XVII, alucinábamos, y luego quedábamos para cenar y ver las 'Real Housewives de Beverly Hills'.
Carmen: Creo que hay algo casi tramposo en intentar circunscribir el pasado al pasado. No lo puedes narrar objetivamente porque ya estás atravesado por los discursos contemporáneos. Está la honestidad de decir: soy yo enfrentándome a esto desde el ahora y atravesada por todo lo que está sucediendo ahora mismo. A veces hacemos unas conexiones que pueden parecer anacrónicas, pero también hay algo de voluntad política, por ejemplo cuando hablamos del lesbianismo. Son categorías del presente para describir el pasado, que reflejan nuestras conexiones afectivas.
¿Cómo habéis vivido el fenómeno del ’nuncore’ y lo mucho que se ha hablado de lo religioso y lo espiritual a raíz del nuevo disco de Rosalía? ¿Que pensasteis al ver la portada de ‘LUX’?

Ana Garriga y Carmen Urbita, autoras de 'Instrucción de novicias'. / Jordi Otix / EPC
Ana: Carmen lo vio venir antes. Justo antes de que saliera el disco le dedicamos un episodio del podcast porque en toda la estética en blanco y negro de dominica ya vimos señales. Cuando sacó la portada del disco flipamos. Pero tampoco teníamos una opinión muy formada. Lo que intentamos en el libro es romper con la idea de que existe una figura de la monja tipificada. En realidad el convento es un espacio muy polivalente y las monjas no se parecen entre sí. Nosotras llevamos tantos años obsesionadas, en nuestro nicho, que nos parece una fascinación muy razonable.
¿Por qué nos atraen hoy tanto los conventos?
Carmen: Tiene que ver con la idea de encontrar espacios comunitarios, de construir un refugio. Nosotras utilizamos el convento como un dispositivo metafórico: te tienes que cuidar, construir tu comunidad y tener un propósito compartido. El convento es un espacio muy feminizado. ¿Como no va a estar todo el mundo fantaseando con un espacio colectivo de autogobernanza femenina en un momento en el que la geopolítica internacional da muchísimo miedo y huele a testosterona?
Pero es eso, una fantasía. No una tendencia real.
Anna: Nadie habla de que los conventos, de hecho, están cerrando. Cada vez son menos y se tienen que fusionar. Además nosotras hablamos del convento de los siglos XVI y XVII, cuando era un refugio para mujeres de todo tipo, para una proporción altísima de mujeres. Y eran un espacio muy marginal.

Ana Garriga y Carmen Urbita, autoras de 'Instrucción de novicias'. / Jordi Otix / EPC
También tiene que ver con el heteropesimismo. Rosalía dijo que estaba en una etapa ‘volcel’, de celibato voluntario.
Carmen: Sí. Le ha durado dos días, pero con chicos no está. Pero claramente todo el mundo quiere encerrarse con chicas. Y está la idea, muy poderosa, de aprender de los márgenes, porque aunque el convento forme parte de la Iglesia católica, en realidad a las monjas y a los conventos siempre han sido criaturas marginales y siguen siéndolo. Nadie les hace mucho caso. No entiendo a los que ven el resurgimiento de la figura de la monja una cosa como asimilable a las 'tradwives'. ¡Una mujer sin depilar, que no le hace ningún caso a ningún hombre! No hay nada menos ‘tradwife’ que una monja.
Ana: En el libro hay una cita de Úrsula Suárez, una monja chilena, que dijo: ‘no quiero ni tocar un hombre. Qué asco’. Y creo que eso resuena aunque seas heterosexual. Porque el convento no tiene nada que ver con las lógicas de producción y tampoco de reproducción. Va de crear un espacio liberador para de pensar en otras cosas, sencillamente. Santa Teresa lo repite una y otra vez: ella se mete en el convento porque ha visto morir a su madre a los 36 años después de nueve partos en casa. El caso de sor Juana es exagerado: dice que no tiene vocación, que lo que quiere es vivir sola y lo más parecido a eso que se puede permitir es ser monja. Ella quería seguir leyendo.
¿Qué os pareció ‘Los domingos’?
Carmen: Nos encantó. Creo que la gente la ha entendido mal. En la recepción de la película hay como un filtro generacional enorme: los crecidos en el franquismo la ven como una especie de apología del convento. Pero me cuesta entenderlo porque para mí es terrorífica. Es una película de terror vocacional. Y va de otras cosas: de las mierdas familiares, de un padre negligente y de algo más peligroso, que es lo perdidos que están los adolescentes y lo muy susceptibles que son de caer en cualquier relato comunitario.
¿Qué pasa con las monjas lesbianas? En el libro contáis que es el episodio más escuchado de vuestro podcast.
Carmen: Ni todas las monjas eran lesbianas, ni ninguna lo era, era algo que simplemente existía. Ellas eran las primeras que estaban muy preocupadas por las amistades particulares. Se nota en cómo hablan de eso: no como algo extrañísimo, inesperado, sino como algo habitual que por supuesto era condenable. No nos estamos inventando nada.
Cuando os invitaron a hacer un directo en El Prado, se lió un poco.
Ana: Sí, hubo gente que se enfadó. Por suerte la amenaza de Abogados Cristianos nunca se materializó. La camiseta de ‘I was a lesbian child’ me la puse por casualidad, pero lo volvería a hacer mil veces. Fue un momento que nos expuso a una audiencia de todo tipo. Pero nadie nos puede acusar de tergiversar, y creo que por eso tenemos tan pocos 'haters', porque siempre recurrimos a citas textuales. Sabemos que hay monjas que nos escuchan. Ellas son las que menos se escandalizan. El doctor Juan Antonio Marcos, un teólogo especialista en los místicos carmelitas, también nos escucha y nos respeta.
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