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Alfonso de Vilallonga: "La izquierda de ahora tiene una parte de Santa Inquisición"

El compositor firma la banda sonora de la última película de Isabel Coixet, 'Tres adioses'

Alfonso de Vilallonga, compositor, cantante y autor

Alfonso de Vilallonga, compositor, cantante y autor / Manu Mitru

Anna R. Alós

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Compositor, cantante y actor con una prolífica carrera musical en la que suele estar presente la actualidad tratada con un agudo sentido del humor. Es autor de diversas bandas sonoras para el cine- la última de 'Tres adioses' de Isabel Coixet- y entre los premios que atesora está el del Goya a la mejor música original (2012) por la película 'Blancanieves', de Pablo Berger. Transgresor, irónico, insolente y romántico, así es este artista que lleva consigo los títulos de barón de Maldá y Maldanell y barón de Segur.

-Lo suyo es del Renacimiento: actor, cantante, compositor, escritor…

-Me gusta picotear, pero cuando algo me engancha me meto de lleno. En el camino me he desperdigado mucho, pero en el fondo sigo haciendo lo mismo de siempre: jugar con la música y la palabra de diferentes maneras. Escribo mis propias letras y también disfruto componiendo música instrumental para películas. ¡Reivindico mi dispersión!

-Su talento es inclasificable, va sin etiqueta.

-Soy lo contrario a gregario y estoy equidistante de muchas cosas. Me miro, veo que tengo cierta edad y digo `estoy en un lugar en el que solo yo estoy´. Ojalá hubiera otros. Soy escurridizo como una anguila. El coste es que cuesta más situarse, te excluyen por no ser fiel a ninguna congregación y no comes del plato del grupo.

-El trasfondo político está muy presente en su música y siempre con un humor muy serio.

-Para mi trilogía de canciones satíricas he escrito una canción cada seis años. La primera fue al inicio del 'procés', 'Maldà State', muy irreverente. La segunda, 'La complanta dels burgesos oprimits', la saqué después de emitirse la sentencia y el tono era más amargo. Y ahora voy a lanzar la tercera, 'La progresía pía'.

-¿Progres piadosos o que pían?

-Juega en el doble sentido. Los `istas´ no me gustan, me vino a la cabeza el término progresía, que es más informal, no se sabe muy bien qué es pero suena musical. Pío, pío, todos pían en sincronía, como pajarillos en la alambrada del muro que ha construido este gobierno para ahondar en la división, pero prefiero no hablar de política. Su relato les conviene para seguir piando y permanecer en sus puestos. Pía también puede ser de piedad, de religión, la izquierda de ahora tiene una parte de Santa Inquisición.

Alfonso de Vilallonga

Alfonso de Vilallonga / Manu Mitru

-Desde su vuelta de Boston, lo suyo es provocar y a menudo puede resultar insolente.

-Ya, pero no lo busco, aunque me gusta poner el dedo en la llaga, incomodar. Lo hago para aprender, para saber el porqué del comportamiento humano. Me gusta jugar, tocar los huevos, la respuesta siempre me interesa. La insolencia la llevo al extremo con naturalidad. Tengo la suerte de poder expresarme libremente con mis canciones y siempre me he mojado.

-¿Le parece progresista la actual izquierda española?

-No, en absoluto. Siempre me pregunto por qué personas inteligentes, formadas y cultas dan discursos abyectos, simplistas y fanáticos. Nada es lo que dice ser en ninguno de los bandos. El feminismo acérrimo, por ejemplo, hace mucho daño, es una secta tóxica que infantiliza y desprecia a la mujer. O cuando se sale en defensa de Palestina y al poco tiempo se olvida. Todo va teledirigido, hay mucho borreguismo.

-¿En qué punto de su carrera se encuentra?

-Quiero contribuir a desengrasar. La música es como el humor, te pone en un sitio en el que te hace ser más poético, es mejor que un tío que suelta un rollo. Ahora trabajo más lento, hago menos cosas pero las hago mejor y los proyectos son más potentes. Me he vuelto mucho más meticuloso con lo que quiero decir.

-¿Qué ha aprendido con los años?

-He ido aprendiendo sobre todo en el cine y gracias a directores muy exigentes. Llegué de rebote y no tenía las herramientas, pero he aprendido a hacer música para la imagen. Para mis canciones, me compro cartulinas blancas y escribo las estrofas con colores por delante y por detrás. A veces me siento imbécil, ¿todo esto para hacer una canción de cuatro minutos? Pero me sale así, trabajo como lo siento.

-¿El humor permite ser más osado?

-Siempre ayuda para todo, para lo bueno y lo malo, pero lo malo mejor decirlo seriamente. ´Eres el rey del anticlímax`, me decía mi exnovia. Y es que cuando me viene a la cabeza algo que me hace gracia no renuncio a decirlo aún rompiendo el romanticismo del momento.

-¿No le parece que la Cultura, en general, va muy rápida?

-Todo va demasiado rápido, pero cada uno puede poner su ritmo. En los primeros diez segundos has de contar lo que quieres decir. Pero lo bueno se hace esperar, y somos dueños de nuestro tiempo. Si algo me interesa soy capaz de detenerme, pero de lo nuevo que sale cada vez me interesan menos cosas, la verdad.

-¿Se siente aristócrata?

-En cierto modo sí, pero no tanto por la sangre como por ser un privilegiado en muchos aspectos, lo admito y reconozco. En mi tarjeta de visita no hay títulos, es que no tengo. Guardo algunas que eran de mi padre y a veces las doy, un poco en plan risas.

-¿Qué quiere ser de mayor?

-De pequeño, quería ser actor, torero o psicólogo. Ahora quiero torear y ser psicólogo, me interesa mucho el alma humana. Sé de gente que lleva años con psicoanálisis pero no avanza. A algunos les quitaría la tontería, aunque seguro que no volvían más. Me gusta leer a las personas. De jovencillo les leía la mano a las chicas, aunque me lo inventaba todo para intentar ligármelas.

-¿Y si le hubiera interesado un solo tema?

-No me lo imagino. Me quedo en la superficie porque no hay nada más profundo que la superficie, todo está en la piel. Si me dicen “vamos a profundizar” siento que me ahogo, me falta el oxígeno. Fíjate cuantos submarinistas mueren cada año!Todo está en la superficie. Hasta la mierda flota!

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