Giro artístico
Ramon Mirabet lanza un disco de “jazz visceral, de taberna, para cantar desde las entrañas”, arropado por un supergrupo
El cantante y compositor aparca temporalmente el pop en un álbum, ‘Songs I heard’, en el que aporta un encuadre propio al ‘American songbook’ al frente de una nueva formación, el Ramon Mirabet All Star Jazz Project, en el que figuran Jordi Rossy, Perico Sambeat, Masa Kamaguchi y Albert Sanz

Entrevista con el músico Ramon Mirabet en su estudio. / Ferran Nadeu / EPC

Después de cinco álbumes como cantautor de perfiles pop, Ramon Mirabet da un paso al lado y se introduce en un territorio nuevo que, a la vez, le resulta muy familiar. ‘Songs I heard’, su nuevo disco (que sale este viernes), le presenta rodeado de un cuarteto de músicos de jazz ‘vip’, abordando temas que son, en su mayor parte, estándares del ‘American songbook’. No exactamente los más populares, sino aquellos que transmiten resonancias de su biografía, cuando escuchaba los vinilos de sus padres o el concreto trombón de su progenitor, llamado como él y fallecido en 2022.
El álbum viene acreditado a Ramon Mirabet All Star Jazz Project, y lo de ‘all star’ no parece exagerado ni irónico: ahí están Jordi Rossy (batería), Perico Sambeat (saxo), Masa Kamaguchi (contrabajo) y Albert Sanz (piano). Un combo que logró reunir tirando del hilo de la memoria y de la intermediación de Rossy, a quien decidió llamar “a puerta fría”, confiando en que guardaría gratos recuerdos de su padre. Así fue. “Le dije: ‘quiero hacer un disco de jazz y quiero que el batería seas tú’. Sabiendo que es un músico que toca con los grandes, como Joshua Redman. No habíamos hablado aún de cuestiones económicas, pero me respondió sin titubeos: ‘Lo vamos a hacer’”, cuenta Mirabet. “Así que, sin haberlo pretendido, porque mi inquietud era más emocional que otra cosa, me he rodeado de maestros”.

Entrevista con el músico Ramon Mirabet en su estudio. / Ferran Nadeu / EPC
Sin virtuosismos
‘Songs I heard’ se abre con ‘Three coins in the fountain’, transitando desde el intimismo al swing y evocando la adaptación de Frank Sinatra en 1954. ‘I get along without you very well’, de Hoagy Carmichael, se escora hacia el cool jazz pautado en su día por Chet Baker, y el ritmo se desboca luego con la pieza más conocida, ‘The lady is a tramp’. “No es el disco de un cantante pop que quiere hacer de ‘crooner’. No hay arreglos pactados. Quería un jazz visceral, de taberna, propio de músicos con una vida desordenada y sufrida, para cantar desde las entrañas. Tampoco es un álbum de virtuosismos. Los solos son cortos. Ellos podrían tocar lo que quisieran, pero tienen esa humidad”, explica Ramon Mirabet. Hay que consignar el vibrante asalto a ‘Grace’, de Jeff Buckley, tema lanzado este martes como sencillo. “Me inspiro en esos discos de Brad Mehldau en que, de repente, te hace una versión de Radiohead. Es la canción más difícil que he cantado en mi vida. Quise cantarla en el mismo tono que él y me costó mucho. Creo que incluso me fastidié un poco la voz”.
Las canciones conservan plenamente sus contornos, al tiempo que Mirabet siente que ha ensanchado horizontes como intérprete de la mano de estos titanes de la música improvisada. “Con el pop, a veces te sientes un poco secuestrado por la melodía, y el jazz me da libertad”, desliza. Y aunque el título del álbum apunte a las composiciones, las voces a través de los cuales las descubrió son importantes. “En algunos momentos me di cuenta de que había atacado una frase como Sinatra, o Billie Holiday, porque inconscientemente te aferras a algo que sientes que es tu casa”.

Entrevista con el músico Ramon Mirabet en su estudio. / Ferran Nadeu / EPC
Desencanto con la industria
Grabado en directo en el estudio, con Joel Condal corresponsable de la producción y las mezclas, ‘Songs I heard’ pone a Mirabet en un lugar distinto de la escena musical. “He hecho el disco que me apetecía, sabiendo que el jazz tiene el público que tiene. Me da igual. He llegado a un punto de desencanto sobre cómo funciona a la industria: los festivales, las cifras de escucha de las plataformas... Eso ya no me interesa. Lo que quiero es llegar a tener 50, 60 años y seguir haciendo música”, cavila el músico de Sant Feliu de Llobregat (y establecido en Sitges), que este año cumplirá 42. “Hace tiempo que no toco en la mayoría de festivales. Antes sentía que formaba parte de algo, y ahora hay una nueva hornada de música catalana, que es muy buena, y noto que para algunos son demasiado ‘indie’ y para otros muy ‘mainstream’”.
Ahora, “el reto” es la gira, con una fecha confirmada: el 28 de noviembre en el Palau de la Música, dentro del Festival de Jazz de Barcelona (con Doug Weiss al contrabajo). “Me gustaría que esto no se quedara aquí, en una historia personal, sino que vaya un poco más allá”.
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