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'Cómo llegar al cielo desde Belfast', en Netflix: ¿y si las 'Derry girls' hubieran crecido y quisieran resolver un crimen?
Hablamos con Lisa McGee, premiada creadora del clásico 'Derry girls', sobre su nueva serie para Netflix, explosiva comedia de misterio sobre amistad femenina, recuerdos y secretos
'Derry girls', el humor en tiempos de guerra en Irlanda
Chicas de Derry

Caoilfhionn Dunne (Dara), Roisin Gallagher (Saoirse) y Sinéad Keenan (Robyn) en 'Cómo llegar al cielo desde Belfast' / Christopher Barr/Netflix

La dramaturga y, más tarde, guionista Lisa McGee sorprendió en 2018 (y hasta 2022) con la serie 'Derry girls', hilarante comedia sobre un paisaje y un momento que raramente se habían abordado desde el humor: Irlanda del Norte en la época de los Troubles, en la tercera década, para ser precisos. Quienes se enamoraran de aquel grupo de amigas y sus problemas con básicamente todo están de enhorabuena: las heroínas de 'Cómo llegar al cielo desde Belfast' (Netflix, miércoles, día 11) son casi una versión crecida de aquellas, igual de torpes, igual de absurdamente verbosas, igual de queribles.
Como en el anterior grupo, en el principio eran cuatro chicas (no, aquí no se sumaba un chico), pero solo tres de ellas han mantenido la amistad hasta la vida adulta: Dara (Caoilfhionn Dunne), siempre dubitativa, nerviosa, un poco como la antigua Clare de Nicola Coughlan, después estrella de 'Los Bridgerton'; Robyn (Sinéad Keenan), glamurosa madre de tres hijos a los que no soporta, y Saoirse (Roisin Gallagher), una especie de alter ego de McGee, atribulada guionista de una serie policial, 'Código asesinato', cuya estrella no quiere que en la nueva temporada haya asesinatos.
Veinte años después de un momento delicado, un suceso enterrado pero no olvidado, las amigas han de digerir la noticia de que la cuarta del clan, Greta (Natasha O'Keeffe), ha fallecido. Deciden ir (con resaca) al velatorio, pero no exactamente para rendir ningún homenaje, sino para asegurarse de que nadie sabe nada de lo que pasó. Y acaban emprendiendo una inesperada investigación atolondrada sobre el destino de Greta, como también un poco sobre sí mismas.
Comedia en forma de puzle
McGee escribe sobre lo que conoce, aunque sea en una versión (sobre todo aquí) distorsionada y caricaturesca y fantasiosa. "Para mi anterior serie tomé inspiración de mis días de escuela secundaria con mis amigas", explica a EL PERIÓDICO la ganadora de dos BAFTA por 'Derry girls'. "Aquí he vuelto a hacerlo, en cierto modo. Empecé a pensar en qué pensarían aquellas niñas de las mujeres que somos ahora, si estarían orgullosas, si sabrían llevarse bien con nuestro yo de ahora".
De nuevo, la idea era hacer una comedia coral, pero con el añadido del elemento de puzle. "Sé que sonará obvio, pero básicamente quería hacer la serie que me moría ganas de ver. Eso significaba incluir el suspense. Desde muy pequeña fui fan de ‘Se ha escrito un crimen’ y del personaje de Jessica Fletcher [Angela Lansbury]. Me gusta lo inteligente que es, pero también que sea una persona corriente. De acuerdo, no lo es tanto, es una escritora exitosa, pero tampoco se cree superior a nadie".
La premisa podría resumirse en una pregunta: ¿y si las 'Derry girls' hubieran crecido y quisieran resolver un crimen? "Obviamente, como mis amigas, serían muy malas en ello [ríe]. Sería una sucesión de errores, algo realmente divertido de ver". En la dirección encontramos de nuevo a Michael Lennox, que después de haber trabajado en 'Say nothing' –los Troubles, otra vez, pero en serio y con base real– puede incorporar el lenguaje visual del misterio y la tensión a su dominio de la comedia.
Otras conexiones para viejos fans
El género puede ser diferente, pero 'Cómo llegar al cielo desde Belfast' comparte claramente ADN con su ilustre precedente. Por ejemplo, está la importancia que McGee da a las caras y a las muecas. "Normalmente no hago personajes de comedia que sean 'cool'", dice. "Hago lo que en Irlanda llamamos 'idiotas': gente muy dudosa y ridícula, y creo que eso aporta realismo a todo, porque en las situaciones tristes u oscuras, es probable que uno actúe de forma absurda".
Está también la rapidez del diálogo, "que no debe bajar, solo coger ritmo, o de lo contrario la comedia deja de funcionar". O el uso con fines cómicos de canciones 'teen pop' de los 90: "Usamos música de los dos mil porque ahí es cuando empieza todo, pero acabamos usando también de la década anterior, porque seguramente aquellas chicas también la habrían oído. Mucho B*Witched, un poco de Five… ¡Me encantaban Five!".
Y, por supuesto, esta también el hecho de que la mayor parte del rodaje tuvo lugar en Belfast e Irlanda del Norte. McGee está contenta porque por fin las cosas se mueven por allí. “Siempre se han rodado cosas aquí, pero no hacíamos tantas series sobre nosotros. Es emocionante, sobre todo porque en realidad es un sitio pequeño. En el equipo de guionistas de esta nueva serie tenemos a una persona que trabaja en 'Blue lights'. Y Michael Lennox ha dirigido 'Say nothing'. Somos como una piña".
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