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Documental

Guerin proyecta 'Historias del buen valle' para los vecinos de Vallbona, donde pasan cosas que solo pueden pasar allí

El pase de la película para los residentes en el barrio dejó pequeña la carpa habilitada para la ocasión y obtuvo el beneplácito de unos ciudadanos poco habituados a que se hable de ellos y aún menos a que se les dé la palabra

Asistentes a la proyección de 'Historias del buen valle' en Vallbona, el viernes pasado por la noche

Asistentes a la proyección de 'Historias del buen valle' en Vallbona, el viernes pasado por la noche / Zowy Voeten

Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Barcelona
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Vallbona, en el distrito de Nou Barris, es el segundo barrio de Barcelona con menos población, unas 1.450 personas. Solo La Clota, en Horta-Guinardó, tiene menos habitantes, unos 1.100. A ojímetro, más del 10% de los vecinos de Vallbona asistieron a la proyección para ellos organizada de 'Historias del buen valle' el viernes pasado por la noche. Faltaron sillas en la carpa instalada en la plaza del Primer de Maig y algunos espectadores vieron de pie el documental sobre el barrio, entre ellos su realizador, José Luis Guerin. El pase fue un continuo de gestos y susurros de reconocimiento por parte de los vecinos, poco habituados a que se hable de ellos y aún menos a tener la palabra como en la película del director de 'En construcción'. "Solo ahora que estoy jubilado he empezado a conocer el barrio y su gente", dijo un asistente al término de la proyección, y le salió una definición implacable de una de las caras de Vallbona, la de ciudad dormitorio. "Lo mejor que nos puede pasar es que nos quedemos como un reducto", señaló otro.

José Luis Guerín presenta 'Historias del buen valle', en Vallbona, el viernes pasado

José Luis Guerín presenta 'Historias del buen valle', en Vallbona, el viernes pasado / Zowy Voeten

Vallbona está separada, más bien seccionada, de Torre Baró y Ciutat Meridiana por la C-33, la C-58 y la C-17, así como por las vías por las que circulan los trenes de la R3 y la R4. La R2, ahora en molestas y largas obras de soterramiento, discurre junto al río Besòs. Hasta 43 trenes se ven o se oyen pasar por Vallbona a lo largo de 'Historias del buen valle'. Guerin los contó en un visionado, explicó. La Ponderosa, la última gran huerta de Barcelona, está en el barrio. En el que no muchos barceloneses pueden decir que han estado. Guerin sí había estado antes de que el Macba le encargara una película sobre Vallbona en el marco de un amplio proyecto artístico sobre las periferias de Barcelona. Fue en 1977, acompañando a hacer encuestas a un amigo del recién legalizado PSUC.

Atemporalidad

La barriada ha cambiado desde entonces, para empezar hay edificios de viviendas donde antes había casas de autoconstrucción, de las que aún quedan algunas, pero en su regreso a Vallbona para rodar la película hace tres años le transmitió la misma sensación de "atemporalidad". "Hay muchas escenas que solo pueden pasar en Vallbona", añadió Guerin. Como las de baño (prohibido) en el canal que une el Rec Comtal con el Besòs, donde se forma una poza, o las de rumba en la terraza del bar Els Xiprers, o las de la zona agrícola. Múltiples capas de vida refleja 'Historias del buen valle', con la mirada puesta en el presente y el futuro, si bien con la intención de construir memoria colectiva.

Un fotograma de 'Historias del buen valle'

Un fotograma de 'Historias del buen valle' / Los Ilusos Films

Algo que echa de menos Pepe Rodado, párroco de Vallbona y de Torre Baró, que de hecho eran el mismo barrio antes de que el asfalto los dividiera. Las luchas vecinales de Torre Baró popularizadas por 'El 47' fueron también las de Vallbona, subraya Rodado. Y junto a Manuel Vital, el héroe popular rescatado por la película de Marcel Barrena, estaba Cirilo Poblador, a quien el capellán reivindica como pilar del asociacionismo en la zona. Al sustrato payés de Vallbona se añadió en las décadas de 1950 y 1960 la inmigración del resto de España, y a esta se han sumado en el siglo XXI migrantes procedentes de África, América Latina, Asia. Una mujer rusa lamenta en la película que se piense que "todos los rusos son malos" y que se transmita esa idea a su hijo en la escuela. "Ahora es mucho más difícil que antes crear comunidad", observa Rodado. En ello están. El Racing Vallbona Club de Fútbol juega un papel clave. Ahora sus equipos entrenan y juegan en un campo provisional porque 'la Vallbonera' está patas arriba por el soterramiento de la R2.

Una imagen de 'Historias del buen valle'

Una imagen de 'Historias del buen valle' / Los Ilusos Films

Una del oeste

Hubo un plan antes de la Guerra Civil para hacer de Vallbona una ciudad jardín de pequeños propietarios. Después, se hizo lo que se hizo. ¿Qué tipo de película se podría hacer en Vallbona?, le preguntan a un anciano en 'Historias del buen valle'. "Pues se podría hacer una del oeste, no estaría mal", reponde. Algo de wéstern tiene el documental de Guerin, una cápsula espaciotemporal con formas de vida entre el campo y la ciudad, entre el pasado precario y el futuro incierto. Galardonada con el premio especial del jurado en la pasada edición del Festival de San Sebastián, 'Historias del buen valle' se estrenará en cines el 13 de febrero.

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