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Estrenos de series

El fenómeno sensual 'Heated rivalry' ('Más que rivales') llega por fin a España

Esta creación de Jacob Tierney sobre el romance entre dos jugadores de hockey sobre hielo, uno de ellos ruso, ha capturado la imaginación colectiva alrededor del mundo

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Adiós a Francois Arnaud en 'Heated Rivalry': el actor se enfada (y mucho) por el 'shippeo' con su compañero

Connor Storrie (Ylia) y Hudson Williams (Shane) en una imagen de 'Más que rivales'

Connor Storrie (Ylia) y Hudson Williams (Shane) en una imagen de 'Más que rivales' / Movistar Plus+

Juan Manuel Freire

Juan Manuel Freire

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Desde su estreno en Norteamérica a principios de noviembre, la serie 'Heated rivalry' (o 'Más que rivales' ahora en España) se ha convertido en uno de los fenómenos pop más importantes de los últimos tiempos. Y no solo en Canadá, de donde procede, o en Estados Unidos, donde fue lanzada por HBO Max, sino también en territorios donde, en principio, todavía estaba por estrenar. Cuando parecía que la piratería había quedado erradicada en España, aquí llegó esta serie para volver a poner en marcha las astucias del pasado: los más curiosos no se conformaban con tráilers, vídeos cortos y 'edits'. Los más pacientes podrán ver la serie con la moral tranquila desde este jueves, día 5, en Movistar Plus+

Por si algún lector ha vivido bajo una roca en las últimas semanas, recordaremos que 'Heated rivalry' es una adaptación del segundo libro de 'Game changers', saga literaria de Rachel Reid sobre dos jóvenes jugadores de hockey sobre hielo, el canadiense Shane Hollander (Hudson Williams) y el ruso Ilya Rozanov (Connor Storrie, en realidad tejano), conocidos rivales pero amantes secretos. Lo que ha hecho Reid es, en cierto modo, fantasear sobre (o, como se dice en redes sociales, 'shippear' a) los verdaderos Sidney Crosby y Alexander Ovechkin, capitanes de los Pittsburgh Penguins y los Washington Capitals, respectivamente. 

El talento multitarea Jacob Tierney ha adaptado el material (como creador, guionista, director y productor) con verdadera pleitesía. Lo que significa, entre otras cosas, pero quizá sobre todo, ser fiel a esas numerosas y extensas escenas íntimas que no es que salpiquen la acción, es que son la acción: la serie es una historia de amor con espacio, mucho espacio, para esa parte tan importante de cualquier romance que no suele verse en pantalla en estos días de nuevo puritanismo. 

El 'bad boy' y el autista

En la serie, Shane e Ilya se conocen en 2008, antes de la final de un torneo mundial juvenil. Ambos son los jugadores más prometedores de sus respectivos países, Canadá y Rusia. Desde el principio saltan las chispas. Se atraen irresistiblemente, como buenos polos opuestos: Ilya es un aparente 'bad boy', Shane es más tímido, y según le confirmó Reid al actor que le da vida, está en el espectro del autismo, trastorno que se muestra de forma matizada y sin estereotipos

Sus meteóricas carreras los conducen a cruzar sus caminos cada cierto tiempo, encuentros a menudo propiciados por el propio Rozanov, que sabe ir a por lo que quiere e invita a Hollander a habitaciones de hotel. Mientras los medios y la liga sacan partido a su supuesta rivalidad, ellos no dejan de buscarse, de acercarse, pero sin apagar nunca las alarmas, por si alguien pudiera verlos u oírlos.

Tierney quiere hablarnos de intimidad 'queer', pero también de la homofobia enquistada en el mundo del deporte y de la universal complejidad de las dinámicas familiares. Retrata a Rozanov y Hollander como (potencial) pareja, pero también ofrece estudios individuales de cada uno de ellos, de sus circunstancias psicológicas, personales y sociales; no es lo mismo ser un hombre atraído por otros hombres en Canadá que en Rusia.

El sexo cuenta

Revelado con la comedia 'Letterkenny' y su 'spin-off' (sobre un equipo de hockey sobre hielo) 'Shoresy', Tierney dio con el material ideal para desafiarse a sí mismo en la saga 'Game changers', que devoró en forma de audiolibro. Tras leer un artículo del 'Washington Post' sobre novelas románticas con paisaje de hockey, entendió que aquí había un camino a explorar, que no solo a explotar. 

Su duda era si posibles inversores y espectadores estaban preparados para las escenas de sexo, pero pronto entendió que esos momentos eran inseparables del desarrollo de personajes. Como en 'Normal people', con la que conecta también en la intermitencia de su romance, en esta serie el sexo cuenta, el sexo hace avanzar la acción; o, dicho de otro modo, explica las dinámicas de poder dentro de la relación. 

Según contó Tierney en el 'Toronto Star', necesitaban "actores que tuvieran el físico de jugadores de hockey y que se sintieran cómodos con los desnudos y la intimidad". Sus hombres eran Connor Storrie y Hudson Williams, ambos poco conocidos, antes dedicados a servir mesas. Aunque no se pedía, Storrie hizo su prueba sin camiseta. Ya en el primer día de rodaje estaban haciendo la escena de sexo en un hotel de Las Vegas del segundo episodio. Lo que el director no les pidió en ningún caso fue un desnudo frontal. "Estas son escenas de sexo, no de desnudos", ha declarado Tierney en 'Vulture'. En honor a la verdad, un pene aparece, solo que en forma de 'dick pic'. 

Orgullo nacional canadiense

En su estreno en Crave el pasado noviembre, 'Más que rivales' superó todos los récords de ese servicio de 'streaming' canadiense para una serie propia. Y según datos de HBO, cada episodio ha sido visto (por ahora) por una media de 9 millones de espectadores en Estados Unidos, una cifra solo reservada a los grandes éxitos de HBO Max. Aunque en Rusia no se puede ver legalmente, los usuarios de Kinopoisk (el IMDb ruso) la han puntuado con un 8,4, exactamente como a 'Stranger things'.

Y también la crítica ha quedado convencida: en RogerEbert.com, la crítica de tele canadiense Kaiya Shunyata ha llegado a tildarla de "revolucionaria", de punto y aparte "en una tierra baldía de televisión 'queer' que apenas arriesga". Este cronista puede afirmar que hablamos, seguramente, del mejor romance serializado desde 'One day', o de la más atrevida exploración televisiva del sexo gay desde 'Compañeros de viaje'

Convertidos en estrellas de la noche a la mañana, Storrie y Williams han protagonizado un estelar tour promocional que tuvo como colofón su presentación del premio a mejor actriz secundaria de miniserie en los Globos de Oro; apropiadamente, a la actriz lesbiana Erin Doherty por su papel en 'Adolescencia'. La semana pasada, la noticia cultural más sonada llegada de Canadá fue el encuentro de alfombra roja de Hudson Williams y el primer ministro Mark Carney, quien bromeó afirmando: “Yo di luz verde a esto; yo planté cara a los estadounidenses". En el país de los grandes lagos, la serie es motivo de orgullo nacional, una demostración de que es posible plantar cara a la hegemonía cultural estadounidense y sus peligros con historias y producciones propias. 

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