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Estrenos de cine

Crítica de 'Marty Supreme': el golpe ganador de Timothée Chalamet

El actor lo interpreta con tal energía desbordante, tanto carisma y tal mezcla de arrogancia y vulnerabilidad que resulta imposible no ponerse de su lado.

Llega a la cartelera 'Marty Supreme'.

Llega a la cartelera 'Marty Supreme'.

Nando Salvà

Nando Salvà

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'Marty Supreme'

Director: Josh Safdie

Intérpretes: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Kevin O’Leary

Año: 2025

Estreno: 30 de enero de 2026

★★★★★

Marty Mauser es un sinvergüenza. Un tipo que miente de forma compulsiva, que engatusa y estafa, que insulta, traiciona y roba, y que pone en peligro a los demás con fines egoístas. Es, pues, un especimen habitual en la obra del director Josh Safdie, en su día codirector junto a su hermano Benny de películas como 'Good Time' (2017) y 'Diamantes en bruto' (2019), ambas protagonizadas por buscavidas desesperados que avanzan entre arenas movedizas y que, por tanto, cuanto más huyen hacia adelante más atrapados quedan. También como esas obras predecesoras, el primer trabajo en solitario de Safdie en casi dos décadas es una obra febril y vertiginosa, que tiene mucha comedia y algo de tragedia, y que genera grandes dosis de gozo a través del caos.

Marty es uno de los mejores jugadores de tenis de mesa del mundo, y pretende hacer fortuna gracias a ello. Pero, en lugar de concentrar todas sus energías en ese objetivo, se dedica a rebotar como una pelota de ping-pong de un problema a otro y de un devaneo al siguiente. Cada solución provisional que encuentra no hace sino desencadenar otra crisis, que a su vez provocará otra nueva emergencia al ser neutralizada; y así durante dos horas y media. Su accidentado periplo incluye a un gánster, un perro, un accidente de coche, un allanamiento de morada, un tiroteo, un incendio, un derrumbamiento y varias persecuciones, todo ello orquestado a la búsqueda constante del frenesí: la cámara, ansiosa, exagera los movimientos de los actores; los diálogos son ametrallados a todo volumen; el montaje ningunea cualquier momento de reposo, y la peripecia argumental se deleita dando giros repentinos e inesperados mientras el antihéroe titular atraviesa techos, se precipita por escaleras de incendios y esquiva balas, y entretanto da bandazos como un tren desbocado.

Especialmente durante un partido climático que enfrenta a un jugador judío con uno japonés -ambos bandos en busca de una victoria con la que resarcirse de los horrores de la guerra-, 'Marty Supreme' invita a ser interpretada como una metáfora política. En el proceso, además, se sirve de una sucesión de himnos musicales de los años 80 en la banda sonora para dejar claro que, pese a estar minuciosamente ambientada en los 50, sus apuntes acerca del excepcionalismo estadounidense y el reverso amargo del sueño americano reverberan a través del tiempo.

La película no cae en la tentación de glorificar a Marty y, de hecho, parece plenamente consciente de que, en circunstancias normales, sería un personaje despreciable. Sin embargo, Timothée Chalamet lo interpreta con tal energía desbordante, tanto carisma y tal mezcla de arrogancia y vulnerabilidad que resulta imposible no ponerse de su lado, y dejar que nos seduzca a nosotros como seduce a quienquiera que se cruce en su camino. Safdie se divierte acumulándole tensión sobre los hombros hasta que al fin, tras cruzar el mundo, el niñato da muestras de haberse convertido en un hombre. Aunque, por supuesto, tal vez solo se trate de otro de sus engaños.

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